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La reunión que lleva tres años esperando el Confech

por 16 marzo 2014

Argumentar la necesidad de consulta a las bases sobre la reunión con el ministro, siendo que es lo que se está esperando hace tres años, me parece falta de voluntad. Adicionalmente exigen garantías antes de reunirse, cuando ¿qué mejor garantía que tener al ministro al frente para preguntar todo lo que esperas de garantía?, sabemos que la prensa está esperando este encuentro, y nadie quiere quedar mal con el país, entonces, ¿las presiones que se ejercen dejan una buena imagen?

La instalación del nuevo gobierno con Nicolás Eyzaguirre como ministro de Educación, requería de un análisis muy profundo de parte del movimiento estudiantil para enfrentar políticamente lo que no pudieron hacer durante los últimos 3 años, más importante aún era el análisis teniendo 40 días, desde el anuncio del gabinete, para repensar las estrategias de respuesta al ministro, conociendo su historial en Hacienda durante el gobierno del Presidente Lagos.

Las entrevistas a miembros del Confech que he leído en los diversos medios de prensa dan a entender que sólo tuvieron tiempo para cuestionar a la declinada subsecretaria de Educación Claudia Peirano, mas no dedicaron tiempo a emprender una respuesta a la evidente invitación al diálogo de parte del nuevo ministro. ¿Faltó tiempo para organizarse?

Ahora, conocemos la invitación al diálogo que “en lo posible” sea antes del 31 de marzo, es decir, restan 18 días, pero al parecer a las dirigentes del Confech no les pareció tener una fecha límite, porque el ritmo del Confech no les permite responder antes del 29 de marzo. Ante ello, me realizo preguntas muy sencillas.

El ministro desea reunirse con los estudiantes, en la metodología que autónomamente estimen, ¿no es una buena oportunidad para invitar al ministro el 29 de marzo a la sesión plenaria del Confech?, porque parece razonable que exista madurez después de los 3 años de movimiento estudiantil. Madurez para plantear las dudas que tienen respecto del programa de gobierno, en contraposición a las demandas que históricamente tiene el movimiento.

Argumentar la necesidad de consulta a las bases sobre la reunión con el ministro, siendo que es lo que se está esperando hace tres años, me parece falta de voluntad. Adicionalmente exigen garantías antes de reunirse, cuando ¿qué mejor garantía que tener al ministro al frente para preguntar todo lo que esperas de garantía?, sabemos que la prensa está esperando este encuentro, y nadie quiere quedar mal con el país, entonces, ¿las presiones que se ejercen dejan una buena imagen?

El ministro ha entregado diversas señales políticas a los estudiantes, y éstas deben tener una respuesta ágil, ¿18 días no son suficientes para realizar una minuta para la reunión con el ministro? Quizás para el Confech son muy pocos días dada la importancia de la cita, pero teniendo en cuenta la experiencia con el gobierno de Sebastián Piñera debiese ser mucho más fácil organizar una reunión con un ministro conocido.

El ministro quizá debiera ser más explícito con la reunión, pues, no debiese olvidar que la Confech, la Aces y la Cones no son las únicas organizaciones de estudiantes en Chile.

No hay que olvidar a los estudiantes de universidades privadas, de centros de formación técnica, y de institutos profesionales, que también deben tener inquietudes igualmente válidas que el Confech, aunque este último sólo represente a las Universidades del Cruch y otras afines.

Pero, dado que la Confederación aún no tiene un estatuto de funcionamiento, es difícil exigir tal organización. ¿Será que esa falta de estructura interna es la que no permite avanzar más ágilmente en una respuesta a la cita?

Creo que para avanzar en el diálogo entre los distintos actores educativos debe existir voluntad política, y esa voluntad requiere de esfuerzos en tiempo, organización y reacción. Argumentar la necesidad de consulta a las bases sobre la reunión con el ministro, siendo que es lo que se está esperando hace tres años, me parece falta de voluntad.

Adicionalmente exigen garantías antes de reunirse, cuando ¿qué mejor garantía que tener al ministro al frente para preguntar todo lo que esperas de garantía?, sabemos que la prensa está esperando este encuentro, y nadie quiere quedar mal con el país, entonces, ¿las presiones que se ejercen dejan una buena imagen?

El programa de gobierno debe ser conducido por el gabinete ministerial, y en este caso son el ministro y la subsecretaria quienes deben responder por él. Yo aprovecharía esa sesión plenaria del 29 de marzo para invitar al ministro a un diálogo franco y sincero, donde se muestren los dientes, pero que nadie muerda, para lograr una segunda cita en el mes de abril.

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