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Colegio cuico se vende, precio conversable

por 20 marzo 2014

Colegio cuico se vende, precio conversable
Fue a inicios de los 80 cuando el ex ministro de Educación de la dictadura de Pinochet y ex decano de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Horacio Aránguiz, junto a María Eugenia Gandarillas y Ramón Infante (marido de la ex diputada Pía Guzmán), decidieron crear este colegio exclusivamente para las elites; en efecto, prohombres de la política y los negocios de la derecha chilena han educado a sus hijos ahí, incluso los nietos de Augusto Pinochet se formaron en sus aulas. Baste recordar que, durante los 80, “el Apoquindo” recibió asiduas visitas del Capitán General, invitado a la sazón por el famoso profesor del “Ud. no lo diga”, el mismísimo “profesor Banderas”.

Mientras el ministro de Educación Nicolás Eyzaguirre se debatía entre los otrora dirigentes estudiantiles del PC y la UDI –ahora sendos diputados en la Comisión de Educación de la Cámara–, ocurría en Santiago una protesta inédita, entre el Club de Golf La Dehesa y el Club de Golf Valle Escondido, específicamente en el exclusivo sector de Camino La Laguna, en la Comuna de Lo Barnechea. Eran los estudiantes y apoderados del Colegio Apoquindo que se rebelaban ante la inminente venta de su colegio.

si hacemos un zoom a algunas de las palabras de Eyzaguirre, una de las controversias más importantes de la educación chilena se hace más que evidente. Mientras el Ministro argumentaba en Valparaíso que “la libertad de enseñanza no es lo mismo que un emprendimiento económico [pues] son cosas completamente distintas, una es una libertad civil, la otra es una libertad económica y lo que el mundo desarrollado ha establecido casi de manera consensual es que en la educación la libertad de emprendimiento o proveer educación a través de la obtención del lucro, que es muy importante en todas las otras áreas de la economía, no es un buen esquema”, a tan sólo un par de horas en una exclusiva zona de Santiago, más de un centenar de estudiantes de este colegio de elite con más de 30 años de tradición, enarbolaban con orgullo banderas de color verde y amarillo entre consignas de protesta. Cantaban el Himno Nacional y el del colegio, vestidos muchos de ellos con las camisetas propias de la institución, esponsorizadas, entre otras firmas, por Entel y Clínica Las Condes. Es la controversia sobre si corresponde o no lucrar con la educación.

Fue a inicios de los 80 cuando el ex ministro de Educación de la dictadura de Pinochet y ex decano de Historia de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Horacio Aránguiz, junto a María Eugenia Gandarillas y Ramón Infante (marido de la ex diputada Pía Guzmán), decidieron crear este colegio exclusivamente para las elites; en efecto, prohombres de la política y los negocios de la derecha chilena han educado a sus hijos ahí, incluso los nietos de Augusto Pinochet se formaron en sus aulas. Baste recordar que, durante los 80, “el Apoquindo” recibió asiduas visitas del Capitán General, invitado a la sazón por el famoso profesor del “Ud. no lo diga”, el mismísimo “profesor Banderas”.

A la búsqueda de los objetivos de una educación de elite conservadora-católica de excelencia, y para afianzar el proyecto, se le unió con el tiempo Francisco Bulnes Ripamonti (padre del reciente ministro de Educación de Sebastián Piñera, Felipe Bulnes) y el sacerdote ligado también a ese exclusivo mundo, Carlos Schneider. Incluso, se sabe, porque es parte de la historia de este colegio que se concibió desde los pasillos de la Facultad de Educación de la PUC, que Thomas Muller (ex embajador de Inglaterra) y Pedro Donoso (fundador de IM Trust) también se habrían vinculado en sus orígenes al proyecto educativo con sendas asesorías económicas y financieras.

Así como el negocio en la educación superior no es precisamente la educación misma, sino que los terrenos, el arriendo de bienes raíces, la compra de cartera de estudiantes o cartera de deudas de estudiantes, la compra de asesorías y acreditaciones, así parece que la mejor forma de lucrar con la educación no es simplemente comprar y vender colegios donde las cuotas de incorporación, las matrículas y las mensualidades sean altas, qué decir si el mismo prestigio educacional sea de excelencia. Parece que también aquí la clave está en otra parte, tal vez muy intrincada en la confección de diversas sociedades y relaciones entre sociedades, pero simple si entendemos a fondo la máxima de que los negocios son siempre negocios.

No se sabe aún el monto exacto de la operación. Sin embargo, se ha filtrado que la venta bordea los 16 millones de dólares. Los compradores serían los dueños del Colegio Mayflower, colegio católico y británico fundado en 1984 por Gilda Tonini Burgueño, quien lo dirige junto a sus hijos y acompañada, entre otros, por Benjamín Bernstein y Fernando Lefort, decano de la Facultad de Economía de la Universidad Diego Portales. De todas maneras, se supo que las negociaciones estuvieron bien avanzadas con otros compradores interesados, los Legionarios de Cristo, pero la oferta estuvo por debajo de las expectativas de los dueños, quienes a pesar de los escándalos sexuales en los que se han visto envueltos algunos funcionarios del colegio, no están dispuestos a especular y vender barato, aunque sea a los mismísimos Legionarios de Cristo, los que fueron recibidos generosamente por el Apoquindo cuando recién llegaron a Chile.

En fin, ¿cómo es posible que un colegio sea vendido en casi 16 millones de dólares, tal cual ha trascendido a la prensa?

Sólo tenemos información pública financiera del Colegio Apoquindo hasta el año 2010, pues una resolución exenta del 06 de febrero del año 2012, firmada por el Superintendente de Valores y Seguros Fernando Coloma, nos informa que la Sociedad Educacional Apoquindo Limitada y Compañía C.P.A. Nº 1 cancelaba su inscripción en el Registro de Valores, y pasaba a denominarse Colegio Apoquindo Masculino Limitada, lo que produce como efecto la voluntariedad, a partir de ahí, de publicar o no sus estados financieros. No obstante, si revisamos la última memoria financiera de la Sociedad Educacional Apoquindo Limitada y Compañía CPA Nº1, firmada su declaración de responsabilidad por el sacerdote Sebastián Navarrete (Presidente), María Gandarillas Guzmán (Vicepresidenta), Guillermo Mackenna Echaurren y Horacio Aránguiz Donoso (como Directores), nos damos perfecta cuenta de que, en rigor, ahí no hay ningún negocio para la envergadura de millones de dólares en juego. Baste revisar sus activos o el total de su patrimonio para darse cuenta.

Lo que sucede es que la Sociedad Educacional Apoquindo Limitada y Compañía CPA Nº1 fue creada el 21 de marzo de 1980, pero, con posterioridad a esto, se creó el 01 de diciembre de 1981 otra sociedad, la Sociedad Educacional Apoquindo Limitada y Compañía C.P.A. Nº 2. Así las cosas, tal cual como se hizo con la Sociedad Nº 1, también a esta se le canceló su inscripción en el Registro de la SVS y se transformó en Colegio Apoquindo Femenino Limitada, pero con fecha del 20 de diciembre del 2011, antes que la anterior. Y, en consecuencia, del mismo modo que la Sociedad Nº1, sólo podemos ver hasta la memoria financiera del año 2010 de la Sociedad Nº 2, firmada bajo juramento por los mismos presidentes y directores. Y al revisar este otro estado financiero, se torna más plausible que el Colegio Apoquindo valga lo que vale. Mientras en la Sociedad Nº 1 sólo encontramos matrículas, sillas, mesas y hasta las instalaciones, en la Sociedad Nº 2 encontramos lo que da el verdadero valor a esta operación, a saber, los terrenos.

No es difícil conjeturar que, precisamente ahí, el metro cuadrado es de un altísimo valor. Tampoco es difícil conjeturar que el Colegio Apoquindo, en cuanto colegio y proyecto educacional, se ha visto muy desprestigiado por un bullado escándalo de abusos sexuales, el que a pesar de ser muy bien llevado por el prestigioso estudio de abogados Rivadeneira, Colombara y Zegers, no ha podido detener la fuga de estudiantes que comenzó, en todo caso, con otra salida de marca mayor para la tradición del colegio, como lo fue la renuncia de su histórica fundadora, María Eugenia Gandarillas Guzmán, de la dirección. Esto poco importa, pues el negocio está evidentemente en otra parte, literalmente bajo sus pies.

Ayer miércoles se le preguntó al nuevo gerente general si la cifra de la operación era o no la que había trascendido, y su respuesta fue tan escueta como escuetas deben ser estas operaciones de compra y venta. Dijo que era menor a dicho monto y que la fundación informaría cuando hubiera finalizado el proceso.

Así como el negocio en la educación superior no es precisamente la educación misma, sino que los terrenos, el arriendo de bienes raíces, la compra de cartera de estudiantes o cartera de deudas de estudiantes, la compra de asesorías y acreditaciones, así parece que la mejor forma de lucrar con la educación no es simplemente comprar y vender colegios donde las cuotas de incorporación, las matrículas y las mensualidades sean altas, qué decir si el mismo prestigio educacional sea de excelencia. Parece que también aquí la clave está en otra parte, tal vez muy intrincada en la confección de diversas sociedades y relaciones entre sociedades, pero simple si entendemos a fondo la máxima de que los negocios son siempre negocios.

 

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