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Soy bombero

por 15 abril 2014

Soy bombero
En la mañana de ayer, entre las decenas de posteos que registraba El Mostrador sobre las notas dedicadas a la tragedia en Valparaíso, había unos párrafos de un bombero. Ya había tenido varias horas de extenuante trabajo intentando terminar con las llamas. Allí explicaba la precariedad y las dificultades de su oficio, el show mediático que se ha descolgado del incendio y la poca comprensión que a veces hay con su labor. Acá, extiende esas líneas.

En la mañana de ayer, entre las decenas de posteos que registraba El Mostrador sobre las notas dedicadas a la tragedia en Valparaíso, había unos párrafos de un bombero. Ya había tenido varias horas de extenuante trabajo intentando terminar con las llamas. Allí explicaba la precariedad y las dificultades de su oficio, el show mediático que se ha descolgado del incendio y la poca comprensión que a veces hay con su labor. Acá, extiende esas líneas:

"Soy bombero hace algunos años en Valparaíso, soy también profesor de castellano y literatura, recalco mis estudios, pues –como todo Chile sabe– los bomberos somos ciudadanos comunes y corrientes. Somos maestros, conductores de microbuses, ingenieros o estudiantes. Participamos anónimamente de esta institución. Al momento de escribir esto, me encuentro acuartelado en mi compañía: La Primera Compañía de Bomberos de Valparaíso Bomba Americana, fundada el 6 de junio de 1851; esto, después de haber realizado mi otra pasión, la pedagogía.

Luego de trabajar todo el fin de semana, durmiendo solamente a ratos, por fin tengo la posibilidad de descansar, reflexionar e informarme en los diferentes medios de comunicación masiva sobre esta nueva catástrofe, y he podido ver entonces lo mejor y lo peor de mi país. Debo aclarar que creo firmemente en la libertad de expresión y la libre opinión; pero no puedo hacer oídos sordos a las críticas que me molestan sobremanera, pues son verdades asumidas desde la ignorancia, son supuestos que, de boca en boca, adquieren el peso y la gravedad de la verdad. Me refiero a tantos expertos hablando en televisión sobre el mal manejo de la emergencia por parte de los organismos, sin tener un conocimiento real de lo que significa una emergencia como ésta en Valparaíso. Sin conocer los tipos de interfaz (límite y relación de las casas con el bosque) tan particulares que se dan en este puerto, sin conocer nuestra topografía, sin haber visto nunca el fuego bajando por las quebradas con un viento sur de 30 nudos sobre cientos de casas de material ligero, sin saber de la irresponsabilidad de las forestales que han remplazado todo el bosque nativo por pino y eucaliptus (madera de mala calidad que no soporta la temperatura y que se prende prácticamente sola), sin conocer lo que es estar sin agua por culpa de grifos secos, sumado esto a enormes atochamientos vehiculares en las pequeñas y angostas calles de los cerros. He escuchado que nos demoramos en llegar. Entiendo a aquel vecino que ve arder su casa por no tener ayuda. Sé que ahí 5 minutos parecen horas, aún más cuando somos sólo 16 compañías para la enorme cantidad de cerros que estaban incendiados. Realmente estar en todas partes nos era imposible y en esos momentos sólo nos quedaba aguantar el fuego en algunos sectores mientras llegaba la ayuda proveniente de otros lugares.

Como bomberos porteños también perdimos nuestras casas y las de nuestros padres, hemos visto nuestros hogares quemándose frente a nosotros. Nuestros hermanos se encuentran ahora en albergues, junto a nuestros vecinos. Es por ello que me gustaría un poco de tino al momento de expresar la crítica al manejo de la emergencia, pues nadie sabe más de incendios forestales de interfaz que nosotros que lo vivimos año a año. Acá en mi puerto estamos viviendo la tragedia, la crítica y la violencia que nace generalmente desde otros lugares. Hoy durante todo el día he visto el espectáculo televisivo, los concursos y toda porquería comunicacional que hace show del dolor.

Como bomberos porteños también perdimos nuestras casas y las de nuestros padres, hemos visto nuestros hogares quemándose frente a nosotros. Nuestros hermanos se encuentran ahora en albergues, junto a nuestros vecinos. Es por ello que me gustaría un poco de tino al momento de expresar la crítica al manejo de la emergencia, pues nadie sabe más de incendios forestales de interfaz que nosotros que lo vivimos año a año. Acá en mi puerto estamos viviendo la tragedia, la crítica y la violencia que nace generalmente desde otros lugares. Hoy durante todo el día he visto el espectáculo televisivo, los concursos y toda porquería comunicacional que hace show del dolor.

Con respecto a la profesionalización de los bomberos en Chile, quisiera comentar que estamos constantemente estudiando y capacitándonos, que el ser profesional no pasa por recibir o no una paga, sino que significa realizar una actividad de forma especializada, capacitada y de manera eficaz. Es por ello que desde el 1 de julio de 1988 existe la ANB (Academia Nacional de Bomberos), que nos capacita y nos pone a prueba día a día, que estudiamos nuestra historia, filosofía y ética bomberil. Además, este año debemos estar todos acreditados en la norma NFPA 1001, normativa que nos hace, en el papel, un bombero profesional acreditado a nivel internacional, cuando ya lo hemos sido durante muchos años.

Estoy completamente de acuerdo en que este incendio es un tema político. Hay que regular tanto a las forestales, Esval y a nuestros pobladores; pero a estos últimos también hay que capacitarlos. Ellos seguirán construyendo en las laderas de los cerros mientras no exista una política habitacional que se preocupe realmente de la ciudadanía, pues, como dijo una persona afectada a la pregunta de un periodista, “los pobres no elegimos donde vivir”.

Termino mi reflexión con dolor, pero a la vez con la esperanza de haber sacado la mejor lección de esto, pues desde sus inicios estos incendios existen y seguirán ocurriendo. Ya los mapuches llamaban al puerto Alimapu (Tierra arrasada por el fuego). También es conocida su historia de incendios en textos como los del poeta Víctor Domingo Silva, o la admiración que sentía, por ejemplo, Joaquín Edwards Bello o Renzo Pecchenino (Lukas), famoso dibujante de la vida porteña y chilena, artista, que además, fue contribuyente de mi compañía y muy cercano a la vida bomberil.

Fuerza, Valparaíso, sé que te elevarás como lo has hecho año a año".

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