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De Cómo el Duopolio se Ríe de Nosotros

por 25 abril 2014

Usted, se supone, es un cerebro lavado y debe pensar sólo las cosas que le permita el lavador, que es el Duopolio formado por la Nueva Mayoría y la Alianza. A usted le han dicho que el sistema binominal, para emplear las palabras de Michelle Bachelet anoche, “es una espina clavada por la dictadura en nuestra democracia”. Entonces ella anuncia que va a extraer esa espina y envía un proyecto para sustituir el binominal. Usted aplaude, porque lo han condicionado para eso durante los cinco gobiernos de la Concertación (pues el último también lo fue, aplicó las ideas de la Concertación, subió los impuestos según lo propiciaba la Concertación y crucificó a los militares en los términos en que lo hacía la Concertación).

Pero si usted lee el proyecto de Michelle Bachelet, que a la hora en que escribo no ha aparecido en los diarios sino sólo en resúmenes escuetos, se dará cuenta de que en materia de senadores él deja la mitad de “la espina de la dictadura” adentro, porque en siete de las catorce regiones continuará habiendo binominal y eligiéndose a dos "padres conscriptos". En materia de diputados se introduce mayor proporcionalidad, pues se elegirá 3, 4, 5 y hasta 8 en algunos distritos. La Cámara será muy distinta del Senado, entonces. En el fondo el problema del Duopolio es que tiene demasiados caciques deseosos de acceder a la dieta de ocho millones y tanto y las asignaciones de doce millones mensuales para los diputados y todavía más para los senadores, entonces lo que se hace es aumentar de 38 a 50 estos últimos y de 120 a 155 los primeros, porque ya la presión de los caciques, que tienen pocos indios pero muchas aspiraciones, era insoportable en cada elección y quedaban demasiados muertos en el camino. Y suelen ser muertos que hablan cosas incómodas, como Camilo Escalona.

Pero lo que el Duopolio nunca, jamás, va a permitir es que exista verdadera competencia electoral. Para que la hubiera bastarían dos reformas que él nunca propondrá ni aprobará: la primera, que sea elegido el candidato que tenga más votos propios; y la segunda, que los requisitos para presentar candidaturas sean iguales para todos. Pues el Duopolio tiene reglas según las cuales puede presentar candidatos sin necesidad de reunir firmas, y en cambio a sus competidores les exige muchos miles de ellas y ante Notario, y si advierte cualquier irregularidad en algunas firmas se querella contra los que se hubieren prestado para desafiarlo. Y, además, a la hora de contarse los votos el Duopolio hace valer todos los que obtengan en conjunto sus candidatos (votos de lista), mientras los independientes no pueden formar listas ni hacer pactos entre ellos y deben competir con sus solos votos personales. Entonces el Duopolio reúne su “cifra repartidora” y así derrota a cualquiera que haya osado competir con él. Todo eso, por supuesto, es inconstitucional, porque la Carta asegura que los partidos políticos no tendrán ventaja alguna sobre los independientes en las elecciones, pero esto es letra muerta porque la interpretación oficial de la Constitución y las leyes la hacen los gobiernos, los parlamentarios y los jueces del Duopolio (aunque en el caso de estos últimos el control corre por cuenta de la Nueva Mayoría, pero con la tácita complicidad, o “complicidad pasiva”, si usted prefiere, de la Alianza).

Entonces, distinguido y amable cerebro lavado, usted aplaude porque por fin se termina el binominal que era una espina clavada en nuestra democracia, pero si no tuviera el cerebro cuidadosamente lavado debería llorar, porque nuestra democracia no es tal sino un mecanismo para asegurar a un Cartel de gente poderosa, el Duopolio, los cargos y los dineros públicos; y usted nunca va a tener real posibilidad de desafiar su poder ni de competir con ellos y va a tener que seguir gritando como autómata, periódicamente, tal como lo anticipó “1984”, de Orwell, los improperios contra Pinochet que le dicte el Duopolio, y aplaudiendo a los representantes de éste por sacar la espina que aquél le dejó clavada a la democracia, aunque en la mitad del Senado la espina siga adentro; y por favor no pida explicaciones por eso porque usted está para aplaudir y no otra cosa, y para eso le dan un bono de vez en cuando, así es que no venga con preguntas odiosas.

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