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Reforma Tributaria: ¿a quiénes defiende la derecha?

por 14 mayo 2014

Reforma Tributaria: ¿a quiénes defiende la derecha?
La estrategia de los defensores de los corruptos que explotan el sistema actual es clara: dado que el aumento de la recaudación tributaria del nuevo sistema está determinado exclusivamente por una reducción de la elusión y la evasión, y no por mayores tasas impositivas, si se le quitan los poderes al SII, el efecto de la reforma sobre la recaudación tributaria va a ser muy pequeño. Aun eliminando el FUT siempre se van a encontrar nuevos resquicios tributarios que van a sustituir los antiguos para continuar la fiesta evasiva, lo cual se facilitaría grandemente por un debilitado SII.

El sistema tributario en Chile es integrado, lo que significa que el único impuesto a la renta relevante es el de las personas. El impuesto que pagan las empresas es meramente un adelanto del impuesto personal que deben pagar los dueños de las empresas. Por lo tanto, dado que la propuesta es bajar el impuesto a la renta de 40% a 35%, esta reforma, lejos de subir el impuesto a la renta, lo baja.

¿Entonces, cómo espera el gobierno aumentar la recaudación tributaria, proveniente del impuesto de la renta, en casi un 1,5% del PIB? La respuesta (quizás la esperanza) es que la mayor recaudación de impuestos se logre exclusivamente bajando la elusión y la evasión de este impuesto.

Para esto, la nueva ley provee de dos mecanismos: uno es el alza del adelanto de impuestos de los socios que las empresas deben pagar a través de sus compañías de 20% a 25% sobre sus utilidades (el impuesto de primera categoría). Esto, junto con la rebaja del impuesto a la renta personal de 40% a 35%, reduce de 20 puntos porcentuales la brecha entre el impuesto total y el adelanto pagado por la empresa a la mitad, a sólo 10 puntos porcentuales. Se espera que esto reduzca los incentivos para eludir el pago del impuesto complementario, porque los beneficios de subterfugios tales como la formación de empresas de papel que sólo cumplen un rol evasor, de disfrazar gastos personales de los socios como gastos de la empresa, entre otros, para eludir el pago del impuesto (global) complementario, serán menores.

El segundo mecanismo, tal vez mucho más poderoso, es la eliminación del FUT. Es decir, a partir de 2018 las empresas deberán retener el total del impuesto personal aplicable a las utilidades de los socios, en lugar de pagar sólo el 25% de impuesto de primera categoría, lo que significa que independientemente de si la utilidad es distribuida o no, la empresa paga el total del impuesto personal correspondiente a las utilidades de los socios o dueños de la empresa al momento que estas utilidades son generadas. Esto en teoría cierra un importante mecanismo de elusión y evasión del impuesto a la renta. Por lo tanto, la reforma tributaria no incrementa la tasa de impuesto a la renta, en realidad la baja, sólo hace que este impuesto se pague al causar una baja de la elusión y evasión.

¿Por qué entonces la oposición a esto ha sido tan fiera en combatir estas medidas, en especial la eliminación del FUT? ¿Por qué los medios de comunicación, casi todos de propiedad de las elites económicas, han realizado una campaña del terror en contra de estas reformas de manera tan estridente? Hay dos alternativas: o son ignorantes o simplemente quieren proteger a aquellos que violan el espíritu de la ley vía elusión e incluso se ponen al margen de la legalidad vía evasión tributaria. Esta última explicación se hace más plausible, ya que los oponentes de estos cambios tributarios también se oponen vehementemente al aumento de las atribuciones para el Servicio de Impuestos Internos (SII), que podría resultar en menor evasión y elusión. (Una tercera alternativa sería la enternecedora preocupación que las elites económicas han mostrado últimamente por los pequeños empresarios, pero se ha demostrado hasta el cansancio que la reforma no va a afectar a estos; los pequeños empresarios en realidad no necesitan la “protección” de las elites empresariales, las que no han sido ni son precisamente sus benefactores).

¿Qué costos tienen estas medidas para los empresarios que usan el FUT de una manera seria? Es decir, para aquéllos que no lo usan para eludir y evadir el pago del impuesto a la renta, sino para financiar inversión.

La lógica del FUT, tal como fue diseñado, es que la empresa pueda retener utilidades para fines de inversión, gozando así del beneficio que implica posponer el pago del impuesto complementario por un periodo razonable, no indefinido. Empresarios serios, dueños de empresas grandes con acceso al mercado de capitales, que usan el beneficio de demorar el pago del impuesto adicional otorgado por el FUT por un periodo razonable, digamos 5 años, no van a sufrir ningún daño, van a continuar pagando el mismo impuesto. Los que realmente se afectan con la reforma al impuesto a la renta son los que actualmente usan el sistema vigente para evadir y eludir impuestos.

He aquí las razones: supongamos que el empresario tiene utilidades de 1.000 millones que quiere retener para financiar una inversión. Con el sistema vigente este empresario debe pagar inmediatamente un 20%, o sea, $200 millones en impuesto de primera categoría y el resto del impuesto adicional o complementario de 20%, es decir, $200 millones, quedan en el FUT como impuestos a pagarse en el futuro. Como es un empresario serio que quiere usar el FUT, pero no explotarlo para fines de elusión, no va a postergar el pago del impuesto adeudado de manera indefinida, sino que lo va a pagar cuando las nuevas inversiones que el ahorro temporal de impuesto le permitió den sus frutos, digamos 5 años después.

¿Cuál es el valor presente de pagar los $200 millones adicionales de impuesto 5 años después en lugar de hacerlo inmediatamente? Para este cálculo debemos asumir una tasa de descuento. Como el empresario tiene acceso al mercado de capitales, podemos asumir una tasa normal de descuento igual a la tasa de interés relevante para el gran empresario, digamos 6% anual. Si hacemos este cálculo, obtenemos que el valor presente de los $200 millones que el empresario pagará 5 años después es igual a $150 millones actuales. La demora en el pago de impuestos permitido por el FUT genera un beneficio para el empresario de $50 millones. Así, si el impuesto adicional a pagar al momento de generar la utilidad fuera de $150 millones, no afectaría los retornos del empresario.

La nueva ley propuesta logra exactamente eso: se elimina el FUT, lo que implica que el empresario debe pagar todo el impuesto inmediatamente y no puede postergar el pago de una parte del impuesto por 5 años, como lo permite la ley actual. Pero, al mismo tiempo, el impuesto total se rebaja al 35% en lugar del 40%. Es decir, el empresario en el nuevo régimen debe pagar solamente $150 millones adicionales en lugar de $200 millones. Dado que pagar $200 millones a 5 años plazo tiene un valor presente igual a $150 millones, el empresario serio no se ve afectado por el cambio tributario, solamente cambia la modalidad de financiar la inversión. Ahora el empresario deberá ir al mercado de capitales, lo cual implica pago de intereses; sin embargo, estos intereses son descontables de las utilidades para efectos de impuestos, lo que le permitirá pagar menos impuestos. La combinación de la rebaja de la tasa máxima de impuesto a la renta con la eliminación del FUT, significa que efectivamente el impuesto a la renta no cambia. Esta reforma sólo afecta a los que explotan el FUT posponiendo el pago del impuesto adicional indefinidamente, es decir, a los que eluden el impuesto.

¿Por qué entonces la oposición a esto ha sido tan fiera en combatir estas medidas, en especial la eliminación del FUT? ¿Por qué los medios de comunicación, casi todos de propiedad de las elites económicas, han realizado una campaña del terror en contra de estas reformas de manera tan estridente?   Hay dos alternativas: o son ignorantes o simplemente quieren proteger a aquellos que violan el espíritu de la ley vía elusión e incluso se ponen al margen de la legalidad vía evasión tributaria. Esta última explicación se hace más plausible, ya que los oponentes de estos cambios tributarios también se oponen vehementemente al aumento de las atribuciones para el Servicio de Impuestos Internos (SII), que podría resultar en menor evasión y elusión. (Una tercera alternativa sería la enternecedora preocupación que las elites económicas han mostrado últimamente por los pequeños empresarios, pero se ha demostrado hasta el cansancio que la reforma no va a afectar a estos; los pequeños empresarios en realidad no necesitan la “protección” de las elites empresariales, las que no han sido ni son precisamente sus benefactores).    

La estrategia de los defensores de los corruptos que explotan el sistema actual es clara: dado que el aumento de la recaudación tributaria del nuevo sistema está determinado exclusivamente por una reducción de la elusión y la evasión, y no por mayores tasas impositivas, si se le quitan los poderes al SII, el efecto de la reforma sobre la recaudación tributaria va a ser muy pequeño. Aun eliminando el FUT siempre se van a encontrar nuevos resquicios tributarios que van a sustituir los antiguos para continuar la fiesta evasiva, lo cual se facilitaría grandemente por un debilitado SII.

Concluimos contestando la pregunta del título: ¿A quiénes defiende la derecha? A pesar de su histérica reacción, no defiende ni a los grandes empresarios serios ni mucho menos a los pequeños empresarios. Defiende a los especuladores que buscan eludir la ley e incluso a delincuentes que, valiéndose del FUT, evaden los impuestos.

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