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Un diálogo necesario

por 20 mayo 2014

Echamos de menos una instancia de diálogo institucional que refleje efectivamente toda la complejidad de nuestra educación superior, y que desde esa perspectiva podamos hacer nuestro aporte.

Estas semanas han sido intensas, se tramita en el Congreso el proyecto de ley que crea la figura de un administrador provisional y de un administrador de cierre para los planteles que eventualmente puedan presentar irregularidades, se aprobó en la Cámara de Diputados el proyecto de reforma tributaria que debe darles sustento a las reformas que llevará a cabo el gobierno y se han movilizado nuevamente los estudiantes reforzando sus demandas de cambio del sistema educacional.

En este contexto de profundo debate, sobre las reformas que debemos enfrentar como sociedad, fuimos recibidos por el ministro de Educación los rectores de Universidades privadas con vocación social, específicamente la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, la Universidad Miguel de Cervantes, la Universidad Católica Raúl Silva Henríquez y nuestra casa de Estudios.

Lo relevante del encuentro, fue la oportunidad que tuvimos de plantear en qué contexto debe ejercer sus funciones el administrador provisional, en defensa al derecho a la educación y vinculado con este instrumento el rol de la Superintendencia, cómo preservamos la autonomía, y cómo avanzamos hacia un proceso de acreditación que acompañe el desarrollo de las universidades. También planteamos la necesidad de que una mejora efectiva del sistema de educación debe ser capaz de subordinar todos los intereses particulares para llegar a una visión de conjunto, que permita avanzar en calidad e igualdad.

Echamos de menos una instancia de diálogo institucional que refleje efectivamente toda la complejidad de nuestra educación superior, y que desde esa perspectiva podamos hacer nuestro aporte.

Como lo planteamos al secretario de Estado al hacer presente que las universidades estatales son indispensables y, como tales, tienen todo el derecho a que su dueño les entregue un aporte especial.

Pero además hicimos presente nuestra disposición a colaborar con el proceso de reforma, porque consideramos que nuestra experiencia es necesaria, como lo hizo presente el informe de la OCDE, en el que indicaba, con acierto, que las Universidades del Consejo de Rectores (CRUCH) no reflejaban la diversidad de la educación superior en Chile.

Echamos de menos una instancia de diálogo institucional que refleje efectivamente toda la complejidad de nuestra educación superior, y que desde esa perspectiva podamos hacer nuestro aporte.

En este contexto, no deja de sorprender la decisión del CRUCH, de que al menos hasta el 2017 no permitirá el ingreso de nuevas universidades al sistema único de admisión, al que actualmente adscriben 25 planteles de los llamados tradicionales y ocho privados.

La decisión en el contexto actual se justifica menos que nunca, primero porque las razones que se dieron más parecen una excusa que una fundamentación. Se habría “congelado” el ingreso porque se está a la espera de implementar las recomendaciones que la consultora Pearson formuló a la PSU.

Si asumimos ese punto como válido, lo cierto es que uno de los debates que se ha hecho presente con fuerza en todos los niveles educacionales ha sido acerca del sistema de selección. Y si ese es el problema, la solución no pasa por circunscribir el análisis a un grupo reducido, sino que es necesario abrir el espacio de debate, no sólo para avanzar en ese punto, sino para asumir que esta reforma profunda que demanda la sociedad en materia educacional exige un compromiso genuino de todos los actores que forman parte del sistema de educación superior .

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