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La venta de Recalcine y su proyección nacional

por 1 junio 2014

La venta de Recalcine y su proyección nacional
Se estima que las ventas de Abbott se incrementarán en US$ 900 millones al año en el área del continente. Como se ha revelado, las conversaciones se han desarrollado en Estados Unidos y Abbott ni siquiera se ha interesado por conocer las instalaciones y laboratorios en Chile.

La venta de CFR (Corporación Farmacéutica Recalcine) al grupo internacional Abbott, debe analizarse dentro de un conjunto de ofertas de adquisiciones de grandes empresas norteamericanas a grandes empresas francesas e inglesas, que se desarrollan en estos días.

La primera, también en el rubro farmacéutico, es la oferta de compra de Pfizer a la gran empresa inglesa AstraZeneca, hasta ahora destacada por su investigación en nuevas medicinas. La oferta de Pfizer alcanza a los US$ 106.000 millones, es decir, 36 veces más que lo que Abbott ofrece por CFR (US$ 2.900 millones). Esto da una idea de la inmensidad del mundo de la industria farmacéutica vinculada a la producción de medicinas y al tratamiento de nuevas enfermedades.

Esta oferta de compra fue discutida en Inglaterra desde dos puntos de vista diferentes: el del gobierno conservador que mantiene que es una negociación entre privados y que el gobierno no debe intervenir, salvo como garante de ciertos intereses de importancia nacional, que no se especifican; la oposición laborista, en cambio, se opone a la transacción, asegurando que Pfizer tiene un pésimo historial en deshacer las empresas que adquiere, reducir su personal y trasladar la investigación científica, en la que es fuerte Astrazeneca, a la casa matriz de Pfizer en Estados Unidos. La venta no se ha concretado pues el debate y los argumentos en el Parlamento inglés decidieron a Pfizer a retirar su oferta de adquisición el 27 de mayo.

Tal vez la expresión corriente entre los economistas: “Nadie se resiste a un cañonazo de un millón de dólares”, esté detrás de la venta CFR. El futuro dirá si el cambio es bueno para Chile y si el gobierno chileno debiera haber intervenido en la negociación.

La segunda oferta de compra tiene que ver con el área de la energía y el transporte. La gran empresa francesa Alstom ha recibido una oferta de adquisición de la megacorporación norteamericana General Electric (GE), por US$ 16.000 millones, aclarando que sólo se interesa por la parte de Alstom que produce las grandes turbinas de gas y vapor que se usan para las plantas de energía. Es decir, no se interesa por el momento en el rubro transporte, donde Alstom se ha destacado por el diseño y construcción de los trenes de alta velocidad. A diferencia de Inglaterra, el gobierno socialista francés está interviniendo activamente en la negociación y ha puesto en duda la conveniencia de la venta del negocio de energía, ya que existe, a escala mundial, una gran escasez de turbinas para la generación de electricidad, lo que se traduce en los largos plazos de entrega de estos equipos vitales para la generación de electricidad. Dada la estrecha relación entre la economía francesa y la alemana, y su común integración en la Unión Europea, ha surgido la posibilidad de que la compra de Alstom sea hecha por la Siemens, lo que garantizaría la mantención de los trabajadores en Francia.

En los dos casos señalados la preocupación se refiere a evitar el despido de personal calificado y a mantener la capacidad de investigación, en que se destacan las dos firmas que se adquieren, en los territorios nacionales que las originaron. Tema aparte es el valor de las patentes internacionales, que se traspasan a los nuevos dueños y que son consideradas como bienes desarrollados en gran parte por el esfuerzo del Estado a través del apoyo a la investigación científica.

A partir de estos dos casos en desarrollo, ¿qué se puede destacar en la compra de CFR por el grupo Abbott?

Primero, que se presenta como una simple operación comercial en que a la capacidad comercializadora de CFR en varios países sudamericanos (Perú, Colombia, Argentina y Chile) se sumará la penetración comercial de Abbott en México y Brasil. Se estima que las ventas de Abbott se incrementarán en US$ 900 millones al año en el área del continente. Como se ha revelado, las conversaciones se han desarrollado en Estados Unidos y Abbott ni siquiera se ha interesado por conocer las instalaciones y laboratorios en Chile.

Segundo, que existía verdadero interés por parte de CFR y de su gerente y controlador don Alejandro Weinstein por ampliar la capacidad de desarrollo de nuevos productos farmacéuticos, lo que se había traducido en la adquisición de empresas en el extranjero que tenían potencial de desarrollo de nuevos productos, especialmente vacunas, y en ampliar la capacidad nacional de investigación en Chile. Además se hizo una notable negociación para adquirir la empresa y laboratorio sudafricano Adcock. en que se indicaba el camino propio de CFR para convertirse en una empresa internacional farmacéutica. Esa operación fracasó porque precisamente el gobierno sudafricano no quiso que su industria farmacéutica fuera controlada por intereses extranjeros.

¿Qué hizo cambiar la estrategia de CFR, abandonar sus planes propios de investigación y desarrollo, su ampliación a ser un actor internacional en el negocio de la comercialización y fabricación de medicamentos? Hasta el momento es un misterio.

Tal vez la expresión corriente entre los economistas: “Nadie se resiste a un cañonazo de un millón de dólares”, esté detrás de la venta CFR. El futuro dirá si el cambio es bueno para Chile y si el gobierno chileno debiera haber intervenido en la negociación.

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