Miércoles, 28 de septiembre de 2016Actualizado a las 20:45

Las AFPs: acerca de supuestas certezas y convenientes omisiones

por Sergio Figueroa F., ingeniero comercial 6 junio 2014

Señor Director:

En respuesta a una columna de mi autoría, donde me referí a las cifras que se publicitan respecto de los fondos de pensiones, el señor Francisco Margozzini, gerente general de la Asociación de AFPs, publicó una carta destinada a desmentirme. Me permito molestar su atención para responderle.

Tal hecho, que me haya respondido, es en todo caso una excelente noticia. En un mundo que esquiva el necesario debate, cuando éste se produce hay que dar las gracias, ya que permite profundizar los temas que se discuten, y exponerlos como corresponde ante la opinión pública.

Hay un problema, sin embargo, con la respuesta de Margozzini: ella está plagada de omisiones, y repleta de supuestas certezas que no son tales. El listado es largo, pero procuraré sintetizarlo lo mejor que pueda. Partamos:

LAS COMISIONES DE ADMINISTRACIÓN

Cuando Margozzini se refiere a las comisiones de administración, omite (primera omisión) señalar que ellas están, efectivamente, mal informadas, ya que se las presenta como un porcentaje de la remuneración y no de la cotización, como sería lo correcto. Dado que el mandato de las AFPs es para administrar cotizaciones, y no remuneraciones, la comisión que se paga debe referirse a las primeras; en ningún caso a las segundas. Lo concreto es que la comisión de administración representa un 14,1% en promedio de la cotización, y no un 1,41% como erróneamente se publicita.

La razón por la que se utiliza este subterfugio para informar la cotización, es evidente. Un 14,1% es un porcentaje monstruoso para una comisión, cualquiera que ella sea, en cualquier escenario. De verdad, impresiona. Pero impresionaría más aún si se tuviese claro que se trata de un anticipo de 35 años de comisión.

Leyó bien: las AFPs nos cobran, con cada cotización, un anticipo de 35 años de comisión. Margozzini no lo menciona con claridad, pero usted, yo y todos los chilenos, le estamos pagando a las AFPs, con este absurdo sistema que tenemos, una comisión anticipada por todo el período en que ellas administrarán nuestras cotizaciones. Es como si usted contratara a un empleado por un par de décadas, y le pagara todo su sueldo al momento de partir. Como si fuera al médico y le cancelara, en la primera visita, las consultas de toda su vida futura. Como si partiera al supermercado, y dejara pagadas las compras de varios años. ¿Se da cuenta lo absurdo que suena? ¿Y lo irracional? Aproveche y piense, ¿cuál sería el argumento que podría sustentar tan aberrante forma de operar?

Tan singular sistema, tiene consecuencias, no faltaba más, y ellas son brutales para los afiliados. Hay un perjuicio concreto, cuantificable, en el resultado final de su fondo, que puede llegar a ser cuantioso.

Me explico: lo que Margozzini deja de lado en su análisis (segunda omisión), es que en un sistema donde la comisión se paga sobre el fondo administrado, a igual aporte e igual comisión, la rentabilidad del afiliado es mucho mayor que en el sistema actual.

Le ejemplifico: considere usted un afiliado que tiene una remuneración imponible de $ 500.000 reales por 35 años, una rentabilidad real anual del fondo de pensiones del 5%, y una comisión de la AFP del 14,1% actual. En dicho caso, la comisión mensual sobre el fondo administrado que iguala el pago total de comisiones por los 35 años ($ 2.961.000) no es un 0,6% real anual, sino un porcentaje mucho menor: 0,382%; y el mayor fondo que obtiene el afiliado es, afírmese, ¡$ 2.919.000! ¿Lo repetimos? En el escenario planteado, si usted cotiza lo mismo y paga idéntico monto de comisiones, recibe una mayor rentabilidad de casi $ 3 millones (pongámoslo al revés, si le parece: con el actual sistema, usted está perdiendo casi $ 3 millones respecto de un sistema donde la comisión se pague sobre el fondo administrado).

¿Por qué? Pues por la razón que no considera Margozzini (ni ninguno de los que defienden al sistema actual) en su carta (tercera omisión): por la rentabilidad que reciben, en un sistema de comisiones sobre el fondo administrado, los montos que hoy pagamos a las AFPs por dicho concepto.

Se lo aclaro. Hoy, un cotizante con una renta imponible de $ 500 mil paga $ 7.050 en comisiones a la AFP (salvo que esté en la Modelo, desde luego, pero estamos considerando el promedio del sistema). Ocurre que actualmente ese monto va directo a las arcas de la AFP, por lo que no obtiene rentabilidad alguna a favor del afiliado. En un sistema donde la comisión se paga sobre el fondo administrado, en cambio, va al fondo, y obtiene la rentabilidad correspondiente antes de que se efectúe el pago de la comisión. Al finalizar el primer mes, por ejemplo, con el sistema actual el fondo del afiliado será de $ 50.208, mientras que con comisión sobre el fondo, será de $ 57.270. Al terminar el primer año, las cifras serán $ 613.943 y $ 701.968, respectivamente. A los diez años, de $ 7.764.614 y $ 8.688.144, y así en adelante.

Por cierto, si la tasa de rentabilidad promedio es más alta, la diferencia crece significativamente. De hecho, con cualquier rentabilidad promedio positiva, el valor final del fondo es mayor con la alternativa de comisión sobre éste que con la actual. Esta última es preferible para el afiliado sólo en el caso en que la rentabilidad promedio del fondo sea negativa (¿es necesario recalcar que este escenario no es deseable?).

En consecuencia, el actual sistema de pago de comisiones perjudica al afiliado si se lo compara con uno donde la comisión se calcula sobre el fondo administrado (cuarta omisión).

Aprovechemos de mencionar aquí que la supuesta certeza mencionada por mi contradictor, de que la comisión de 14,1% anticipada es equivalente a una comisión sobre el fondo de 0,65%, es equivocada. Puede mencionar todos los estudios de respaldo que quiera, pero sigue siendo equivocada. Y la razón es que ninguno de esos estudios considera la rentabilidad adicional generada por el no pago anticipado de comisiones. Lo concreto es que ese porcentaje es variable, y depende de cuánto sea la rentabilidad promedio del fondo (a mayor rentabilidad, equivale a un menor porcentaje).

LAS RENTABILIDADES DEL SISTEMA

Mi contradictor discute, en su planteamiento, la forma que usé para calcular la verdadera rentabilidad desde el punto de vista del afiliado. Sostiene que no es correcto, cuando uno analiza una inversión, considerar en el análisis los costos asociados a ésta. Eso es, evidentemente, una novedad teórica. Según este planteamiento, el criterio de los flujos estimados de caja como herramienta para analizar inversiones, debería reestudiarse. Los ingresos tendrían que considerarse brutos, sin rebajar los costos necesarios para generarlos.

Debo consignar, aunque no haga falta, que no comparto este criterio. Cualquier rentabilidad debe medirse considerando los costos incurridos en obtenerla. La rentabilidad real del fondo no puede calcularse sin considerar las comisiones pagadas para generarla (quinta omisión).

Para comprobarlo, lo invito a revisar lo que ocurre al bajar la comisión al 7,7% (que es la que cobra actualmente la AFP Modelo). En un escenario de 35 años, usted obtiene la misma rentabilidad (no hay ninguna variación en ese punto), pero lo que usted paga por administración disminuye desde $ 2.961.000 a $ 1.791.000. Con la comisión de la AFP Modelo, usted ahorra ¡$ 1.170.000! ¿Qué le parece? Por cierto, mi contradictor omite tal circunstancia (sexta omisión), y todos los gobiernos también. Nadie se ha preocupado de alertar a los afiliados, respecto de que deberían cambiarse de AFP de manera urgente para no seguir regalando parte de su sueldo a las que cobran más caro.

Para hacer más patente el punto, lo invito a calcular la rentabilidad de la cuenta de un afiliado con un sueldo imponible real de $ 500.000 entre enero de 2006 y marzo de 2014, considerando por una parte la comisión de AFP Modelo y por otra, la comisión promedio del sistema. Advierto eso sí, que este análisis tampoco convence a Margozzini, quien plantea que para determinar la rentabilidad real de su fondo de pensiones, uno tiene que esperar 35 años. Por el contrario, yo sostengo que uno debería poder observar cuánto están generando sus fondos en cada momento, objetivo que se logra sí y sólo sí la comisión se calcula sobre el fondo, y no 35 años anticipada como ahora ocurre. En todo caso, si hace el ejercicio, comprobará que la primera más que duplica a la segunda en cualquiera de los fondos donde se mida.

Categórico, ¿verdad? En un año, en dos, en diez o en cincuenta, los que usted quiera, la rebaja de la comisión genera una mayor rentabilidad para el afiliado (aunque según el sistema postulado por Margozzini, tal rebaja es irrelevante, porque los costos, según él, no deberían ser considerados en el análisis).

Por cierto, la rebaja prevista con la última licitación de fondos mejorará aún más el escenario. Habrá que cambiarse sí o sí de AFP, ya que un menor porcentaje de comisión sí aumenta la rentabilidad de nuestro aporte previsional, por mucho que mi contradictor diga lo contrario.

Como puede usted apreciar, la comisión anticipada defendida por Margozzini no es más que una metedura del dedo en la boca de los afiliados hasta la altura del hombro. Para hallar otra equivalente, hay que remitirse al actual sistema tributario y a la reforma del mismo propuesta por Michelle Bachelet, donde las empresas no pagan por los servicios públicos que consumen, obligando a las personas naturales a hacerlo, para pagar los impuestos personales de sus propietarios. Ambas situaciones son una muestra de cómo se privilegia a las empresas en perjuicio de los ciudadanos de a pie.

Quiero hacerle presente, estimado lector, que este análisis lo he hecho en mi escaso tiempo libre y premunido sólo de una planilla Excel. No dispongo de los cuantiosos recursos que tiene a su disposición Margozzini, y menos de la infraestructura de la Superintendencia de Pensiones ni del gobierno de turno y ni de nuestros parlamentarios. Ellos deberían haber hecho estos análisis y muchos otros hace ya bastante tiempo. Pero, ¿ha escuchado usted a nuestros parlamentarios aconsejarnos acerca de la relevancia de no pagar comisiones excesivas a las AFPs? ¿Ha oído a los miembros del gobierno referirse al tema? ¿Ha escuchado cuestionamientos serios al escandaloso pago anticipado de comisiones que efectuamos a las AFPs? No, ¿verdad? ¿Por qué será? Le planteo otra interrogante: si la última licitación se ganó con una comisión de 0,47, ¿qué razón existió para que nuestras autoridades hayan mantenido la inexcusable estructura anterior de comisiones durante 30 años?

No, señor Margozzini. La cosa no es como usted la plantea. El actual sistema de pensiones no es un ejemplo para el mundo, sino una vergüenza. Es de esperar que algún día nuestros políticos lo entiendan. Y actúen en consecuencia, claro. Mientras, seguiremos esperando, como durante los últimos 30 años.

Sergio Fernández Figueroa
Ingeniero Comercial

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