La derechización del Mineduc - El Mostrador

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Opinión

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La derechización del Mineduc

por 5 julio, 2014

Son los sectores más conservadores de la Nueva Mayoría los que se toman el Mineduc, derechizando sus políticas, retomando el rumbo neoliberal de la reforma, sin la posibilidad de abrir fisuras que permitan reorientar las medidas del Gobierno que, principalmente por torpeza más que por voluntad, se podrían haber abierto con la gestión de Eyzaguirre. Si bien el ministro puede seguir en su cargo durante todo el Gobierno, la forma y fondo de la Reforma Educacional se juegan en la hegemonía de su equipo asesor, donde, luego de la intervención de Peñalillo, priman los sectores que pretenden impulsar la Reforma consensuando los intereses corporativos de sectores democratacristianos con el fin de mantener el equilibrio al interior de la Nueva Mayoría como objetivo supremo a conseguir.

Hemos visto cómo el Gobierno ha enviado a discusión proyectos de ley que ha tildado de Reforma Educacional. Dichos proyectos han generado alarmas, no sólo en el movimiento estudiantil sino también dentro de la Nueva Mayoría y en la Derecha, que ha desplegado todas las armas a su haber para poder detenerla y defender los intereses particulares que tiene dentro del negocio educativo. Las alarmas se han manifestado de distintas maneras, mientras que dentro de la Nueva Mayoría se ha desatado un debate abierto y público de posturas entre Eyzaguirre, la Democracia Cristiana y el Partido Comunista, donde ningún actor ha quedado indiferente.

Por un lado, dentro de la Nueva Mayoría encontramos sectores conservadores, representados principalmente por Ignacio Walker, que ha defendido el derecho constitucional de Libertad de Enseñanza y la Garantía de los padres de elegir dónde estudian sus hijos, acusando al Mineduc de no escuchar los intereses de miles de familias que hoy tienen asilo en el sistema subvencionado de educación secundaria. Sin embargo, las críticas de Walker apuntan a desbaratar la Reforma Educacional, no así a la Nueva Mayoría, ya que es en esta reforma donde se juegan los principales intereses de todos los sectores.

Por su parte, la derecha ha arremetido, no sólo discursivamente sino de manera práctica, convocando e impulsando movilización como acto de presión. Esto sucedió en primer lugar con el tema del aborto y ahora con la Reforma Educacional. El martes 24 de junio, en La Tercera, leemos una declaración del Diputado UDI Jaime Bellolio que asegura “ya no son solo los sostenedores, ahora están los papás que alegan porque sienten que los han tratado de ignorantes y que se les privará de elegir”[1], a raíz de una manifestación realizada el pasado sábado 21 de enero, en Maipú, donde más de cinco mil apoderados de colegios subvencionados se manifestaron en contra de la Reforma del Gobierno.

Son los sectores más conservadores de la Nueva Mayoría los que se toman el Mineduc, derechizando sus políticas, retomando el rumbo neoliberal de la reforma, sin la posibilidad de abrir fisuras que permitan reorientar las medidas del Gobierno que, principalmente por torpeza más que por voluntad, se podrían haber abierto con la gestión de Eyzaguirre. Si bien el ministro puede seguir en su cargo durante todo el Gobierno, la forma y fondo de la Reforma Educacional se juegan en la hegemonía de su equipo asesor, donde, luego de la intervención de Peñalillo, priman los sectores que pretenden impulsar la Reforma consensuando los intereses corporativos de sectores democratacristianos con el fin de mantener el equilibrio al interior de la Nueva Mayoría como objetivo supremo a conseguir.

La reforma recibe críticas desde todas las veredas. Por tanto, cabe preguntarse: ¿es posible que a través de la Reforma Educacional se pueda traducir la amplitud de Michelle Bachelet a una política país?

Pareciera ser que no,pareciera ser que con todo el fuego cruzado abierto por la Reforma Educacional, esta esté siendo impulsada única y exclusivamente por el Mineduc sin consideración de la Nueva Mayoría ni de la Alianza. Sin embargo, los ruidos que ha generado esta reforma, al interior de la mal llamada “clase política”, responden al temor de perder los intereses puestos en el negocio educativo, donde ningún sector queda exento de esto, incluido el Partido Comunista con la Universidad ARCIS de la que se deshizo apenas a fines del 2013 y que actualmente se encuentra en una profunda crisis donde uno de los mayores involucrados, Juan Andrés Lagos, se ha posicionado como nueva figura dentro del Mineduc.

A simple vista pareciera ser que pocos sectores dentro de la Nueva Mayoría están actualmente apoyando de manera incondicional la Reforma Educacional, entre ellos Camila Vallejo, quien ha incluso entrado en contradicción pública con Guillermo Teillier, Presidente del PC, que hizo eco de algunas declaraciones de Walker. Para este sector, minoritario, al parecer, dentro del PC y la Nueva Mayoría, pareciera ser que “lo más a la izquierda” que se puede estar dentro de la coalición de Gobierno es apoyando la Reforma tal como la plantea Eyzaguirre, sin embargo, los sectores más conservadores de la Nueva Mayoría hacen argumento conjunto con sectores como la UDI, aludiendo que esta reforma si bien es significativa, vulnera, incluso, derechos constitucionales, como la libertad de los padres a elegir, al terminar con la selección y promoviendo sistemas aleatorios, sin embargo, ¿alguna vez las familias de nuestro país han podido elegir por proyecto educativo? Nos atrevemos a decir que no, que la elección que las familias realizan está condicionada por el nivel de ingreso familiar y, en algunos casos, la comuna o territorio en el cual vive. Si bien el proyecto del fin al copago pretende solucionar en alguna medida dicho problema, genera otras interrogantes. ¿Al Estado le corresponde financiar, con dinero de todos los chilenos, proyectos educativos particulares, ideológicos o confesionales? Claramente no, al Estado, en el rol que le compete como principio y comprendido en el largo decenio de movilizaciones estudiantiles (2001-2011), le corresponde fortalecer un Sistema Nacional de Educación Pública como prioridad, no como posibilidad.

Como consecuencia de estas contradicciones y tensiones internas debemos entender la crisis política por la que atraviesa el Mineduc durante las últimas semanas. Esta crisis se gesta precisamente en las profundas diferencias con el fondo y forma de la Reforma Educacional. Se trata de instalar la idea de que este ministro es un funcionario público cercano, que escucha a los movimientos sociales, frente a lo cual se ha montado la performance de que los dirigentes sociales y estudiantiles, que marcaron agenda durante los últimos años y que pusieron en jaque al Gobierno de Sebastián Piñera están con la actual Reforma. Es así como en un momento se integra a Miguel Crispi y Rodrigo Roco, ambos rostros de juventudes políticas vinculadas de alguna manera a las movilizaciones estudiantiles y a la Nueva Mayoría, el primero fundador de Revolución Democrática y el segundo ex presidente de la FECH por las Juventudes Comunistas. Por otro lado, tenemos a Giorgio Jackson, que si bien trata de mantener esa “independencia” de la Nueva Mayoría no se puede ocultar que el pacto por omisión realizado en Santiago Centro es lo que le permite llegar a la Diputación y también a Camila Vallejo, ambos fueron mostrados como parte de la “Bancada estudiantil” que debía tener como propósito el impulso de la Reforma, instalando la premisa de que la Nueva Mayoría contaba con “interlocutores” del movimiento estudiantil.

La masividad de las dos movilizaciones convocadas por la Confech y la disposición al diálogo han generado que el Ministerio no pueda mantener la anterior premisa, demostrándose así que el único interlocutor válido de diálogo con el movimiento estudiantil es el propio movimiento estudiantil. Incluso vimos cómo al interior del Colegio de Profesores, cuya directiva es primordialmente de partidos de la Nueva mayoría o sus alianzas, se genera una postura crítica a la Reforma. Estos acontecimientos hacen ruido dentro de la vieja concertación y generan la intervención del Ministro del Interior en la repartición de cargos del Mineduc, mostrando preocupación por las “novedosas” formas que había tenido el ministro Eyzaguirre de impulsar la Reforma. Los problemas son variados, pero principalmente se asume dentro del Gobierno que la fórmula de Eyzaguirre no funciona y el Ministerio ha sido intervenido.

Un planteamiento interesante surgía en la medida que la intervención de Peñalillo avanzaba: ¿con quiénes está realmente dispuesto, el Gobierno, a construir la Reforma Educacional? La respuesta ha sido clara: La DC se incorpora, a través de Andrés Palma, directamente a la tramitación y concreción de los proyectos de Reforma Educacional. Si bien se ha tratado de instalar a Palma como parte de un sector “disidente” de la DC, tratando de “hacerle contrapeso a Walker”, no se debe olvidar que al momento de defender los intereses del partido o de los poderosos del conglomerado, no hay progresismo que prime.

Entonces, son los sectores más conservadores de la Nueva Mayoría los que se toman el Mineduc, derechizando sus políticas, retomando el rumbo neoliberal de la reforma, sin la posibilidad de abrir fisuras que permitan reorientar las medidas del Gobierno que, principalmente por torpeza más que por voluntad, se podrían haber abierto con la gestión de Eyzaguirre. Si bien el ministro puede seguir en su cargo durante todo el Gobierno, la forma y fondo de la Reforma Educacional se juegan en la hegemonía de su equipo asesor, donde, luego de la intervención de Peñalillo, priman los sectores que pretenden impulsar la Reforma consensuando los intereses corporativos de sectores democratacristianos con el fin de mantener el equilibrio al interior de la Nueva Mayoría como objetivo supremo a conseguir, por sobre la posibilidad de abrir un proceso de profundo cambio y Reforma estructural a nuestro sistema educativo en crisis.

Para quienes creemos que es necesaria una Reforma Educacional de verdad, que parta por el fortalecimiento y reconstrucción de la Educación Pública, bienvenido sea que no se cumpla el programa, es decir, bienvenido sea que se detengan las medidas neoliberales en Educación.

 

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