Nuevos desafíos de la participación ciudadana en Chile - El Mostrador

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Nuevos desafíos de la participación ciudadana en Chile

por 9 julio, 2014

La resignificación de la Democracia y de la participación son los grandes objetivos en la construcción de un Chile moderno e inclusivo que sabe que el gobierno lo hacemos todos/as, que sabe que la etapa consultiva no es suficiente para hablar de real participación e incidencia ciudadana en las políticas públicas. Debemos ser capaces de educar, de capacitar y empoderar a la sociedad.

Cuando nos detenemos a observar el panorama nacional en materia de participación ciudadana, nos encontramos con una realidad muy diversa. Por una parte, está el férreo compromiso que tiene la sociedad civil que, a pesar del desconocimiento que existe generalmente sobre su quehacer, mantiene un nivel de trabajo y convicción a toda prueba. Este grupo de personas que participan activamente en organizaciones sociales de distintas áreas, con una amplitud admirable de visiones y conocimientos, han trabajado por años observando y analizando las distintas formas de participación junto a sus alcances a nivel internacional. Hablamos de chilenos y chilenas conscientes de que el desarrollo del país se construye con todos los actores de la sociedad.

En contraste con el compromiso profundo de la sociedad civil, existe un gran sector de la sociedad chilena que se mantiene al margen y sólo participa en las elecciones de las autoridades sin tener conocimiento de que la participación ciudadana vive, respira y se alimenta día a día de este trabajo que se invisibiliza para la gran mayoría. Cabe hacerse una gran pregunta al respecto, ¿en qué estamos fallando? La respuesta no es sencilla, pues son múltiples causas las que influyen en esta especie de estado de apatía.

Algunas de estas causas son herencias históricas, características culturales, geográficas, burocráticas, entre otras tantas que deben ser analizadas a fondo. Existe una mezcla de desconfianza heredada de nuestra historia reciente, pues no podemos olvidar que, a pesar de todo, somos una democracia joven, con apenas dos generaciones de niños y jóvenes que muestran un claro cambio en su concepción de la participación. Por otra parte, la soledad, el individualismo, la falta de cohesión social frente a temas relevantes son aspectos que jamás se deben perder de vista. Somos un país de geografía compleja, con zonas de baja densidad poblacional, y, en algunos casos extremos, de abandono.

La resignificación de la Democracia y de la participación son los grandes objetivos en la construcción de un Chile moderno e inclusivo que sabe que el gobierno lo hacemos todos/as, que sabe que la etapa consultiva no es suficiente para hablar de real participación e incidencia ciudadana en las políticas públicas. Debemos ser capaces de educar, de capacitar y empoderar a la sociedad.

Esta breve reflexión nos lleva necesariamente a pensar como gobierno, más aún, como Estado, si el trabajo realizado desde la gestión pública ha seguido el camino correcto, y es en esta profunda reflexión, necesaria para construir un Estado fuerte y abierto, donde aparecen algunos puntos claves para la construcción conjunta de la tan anhelada participación ciudadana. Primero, porque estamos conscientes de la dificultad de esta gran tarea, sabemos que acabar con el centralismo es una batalla que se debe dar día a día, que la participación ciudadana necesita de todos y todas y que esto no es un discurso de adorno. Se necesita de más investigación, de más gente en terreno acercando al gobierno a las zonas más extremas, realizando estudios que nos den cuenta de la situación actual de la participación ciudadana. No nos referimos solamente al trabajo desde el gobierno y la implementación de los mecanismos de participación, necesarios, por supuesto, desde una perspectiva de la ley. Nos referimos a darle vida a esta ley, a darle cuerpo y rostro, que sea identificable y conocida por todos/as, que más allá de ser difundida y conocida, comience a ser vivida por todos/as.

El trabajo que pretendemos realizar no es menor, pero estamos convencidos de que vale la pena, porque un país sin participación en la gestión pública es un país que desconoce sus derechos y deberes, es un país falto de educación cívica, un país empobrecido socialmente. Queremos una participación ciudadana responsable, de calidad, con capacidad para hacer frente a los intereses generales de la sociedad que son la base del derecho y los principios de igualdad. Queremos ciudadanos/as que comprendan que en el trabajo conjunto y corresponsable se desarrolla al país.

Formar redes sociales, fomentar el capital social y cultural de Chile respetando la diversidad y el pluralismo, aparecen como la base de una democracia sana.

El camino a seguir

Una de las tareas de corte transversal del Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet es lograr una participación ciudadana responsable y de calidad, ambas características se conseguirán invirtiendo recursos importantes; sobre todo, en capital humano, pero también en recursos económicos que nos permitan desplegar a especialistas comprometidos con este gran tema por todo el país.

La resignificación de la Democracia y de la participación son los grandes objetivos en la construcción de un Chile moderno e inclusivo que sabe que el gobierno lo hacemos todos/as, que sabe que la etapa consultiva no es suficiente para hablar de real participación e incidencia ciudadana en las políticas públicas. Debemos ser capaces de educar, de capacitar y empoderar a la sociedad.

Finalmente, para que este proceso se robustezca, es necesario abrir todos los espacios y canales para que la ciudadanía acompañe y mejore con sus observaciones, aportes y con el trabajo en conjunto con los órganos de la administración del Estado, a las políticas públicas.

Apoyándonos en la existencia de la Ley 20.500, en los tratados y pactos internacionales de los cuales el Estado de Chile es parte, del trabajo arduo y comprometido de la sociedad civil organizada y teniendo la convicción de que la participación ciudadana debe ser un compromiso de todo el país, es que partimos esta nueva etapa de trabajo abierto, conscientes de la gran labor que tenemos por delante para realizar este gran cambio social tan necesario para el crecimiento, la democracia y el desarrollo de nuestro Chile.

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