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Nueva Constitución: ¿República Democrática o República Aristocrática?

por 3 enero 2016

¿Si la Democracia es votar por un representante porque nuestros políticos hablan de profundizarla? Las elecciones presidenciales de 2013 tuvieron un 58% de abstención. Esta cifra refleja la impotencia política de los posibles votantes, los cuales por diferentes razones consideran que la participación en la “fiesta de la democracia” no es significativa. En este artículo trataremos de mostrar por qué votar no puede ser considerado un acto democrático y por lo tanto clarificar lo que realmente significa profundizar o avanzar hacia la Democracia.

Partiremos recordando algunos conceptos centrales detrás de la idea de Democracia. Llamamos actualmente a nuestro sistema una “democracia representativa” sin entender que se trata de un oxímoron. Es un acto de doble pensar similar al “La Guerra es la Paz” de Orwell en 1984. Por definición la Democracia no puede ser representativa. Los ciudadanos en Democracia son sujetos autónomos, es decir que viven bajo las leyes que ellos mismos han votado, mientras que un elector que vive en un Gobierno Representativo (nuestro actual sistema político) es un sujeto heterónomo, vive bajo las leyes que otras personas han votado.

En la Democracia ateniense, de la cual supuestamente nos inspiramos, existía un parlamento llamado Boulé. Sin embargo los parlamentarios no eran elegidos por votaciones sino que por sorteo entre todos los ciudadanos voluntarios al puesto. En el libro “El espíritu de las leyes”, Montesquieu además de explicar cómo la división de los poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) es necesaria para impedir el despotismo, nos recuerda también que "el sufragio por sorteo está en la índole de la democracia; el sufragio por elección es de la aristocracia. El sorteo es una manera de elegir que no ofende a nadie; le deja a todo ciudadano la esperanza legítima de servir a su patria" (Libro II, Capitulo II).

Y es que a pesar del discurso común, “las elecciones son aristocráticas y no democráticas: introducen un elemento de elección deliberada, de selección de los mejores ciudadanos, los aristoi, en lugar del gobierno por el pueblo entero" (Aristóteles, Política, Libro IV). Debemos entender que al momento de votar por un candidato, nuestra elección será relacionada a elegir “el mejor” de acuerdo a los criterios de cada votante. La lógica de ese sistema recae en que el pueblo no tiene las cualidades necesarias para ocuparse de algo tan importante como la política por lo tanto “los mejores” deben hacerse cargo de ese asunto.

Frente a los niveles más bajos de aprobación de instituciones como el Parlamento o los mismos partidos políticos, nuestra elite nos propone escribir una nueva Constitución para recuperar la legitimidad desgastada de nuestro sistema político actual. Para eso nos hablan de más Democracia, pero tanto en la forma como en el fondo nos proponen más Aristocracia.

La Democracia por lo contrario reside en la idea que todos los ciudadanos son iguales políticamente y por lo tanto todos deben tener las mismas oportunidades de poder participar del poder. Es por eso que el mecanismo es el sorteo y no la elección pues esto permite que alguien que no destaque por su inteligencia, fortuna o carisma también pueda llegar a un cargo de poder. Es la lógica que existe aún en algunos países donde los jurados son elegidos al azar en la población, como la mayoría podrá haber visto en alguna serie o película norteamericana.

Actualmente se habla alrededor de la idea de reformar la Constitución, e incluso de una Asamblea Constituyente, para legitimar el sistema político social y “profundizar la Democracia”. Pero cuando los políticos mencionan esa idea, no se refieren a crear instituciones con sus miembros elegidos por sorteo, ni que existan por ejemplo referendos de iniciativa popular que puedan proponer leyes o derogar leyes recién aprobadas (como es el caso en Suiza). En lo que piensan los políticos es en agrandar la oferta política (más partidos con caras nuevas) y tener una representatividad más proporcional que la actual, aunque se trate de una oferta entre políticos profesionales que por lo tanto no representan la complejidad de una sociedad sino a su elite.

Cuando entendemos que al decir Democracia los políticos dicen en realidad Aristocracia podemos entender mejor por qué no quieren una Asamblea Constituyente. Quieren escribir ellos mismos la nueva Constitución porque no creen ni confían en el pueblo. Creen que la Política es algo muy complicado e importante por lo que solo ellos están calificados para cumplir tan importante tarea. Sin embargo son exactamente ellos los que deberían estar fuera de un proceso constituyente debido a un conflicto de interés central, una de las funciones principales de una Constitución es fijar los límites del Poder. Eso significa que los políticos quieren ser juez y parte, los que mañana ocuparán los puestos de poder son los mismos que escribirán las reglas del juego.

Frente a los niveles más bajos de aprobación de instituciones como el Parlamento o los mismos partidos políticos, nuestra elite nos propone escribir una nueva Constitución para recuperar la legitimidad desgastada de nuestro sistema político actual. Para eso nos hablan de más Democracia, pero tanto en la forma como en el fondo nos proponen más Aristocracia. Nadie duda que el sistema actual es mejor que una dictadura o una monarquía. Incluso los políticos pueden convencernos que el Gobierno Representativo, o Republica Aristocrática, es mejor que una Democracia, lo único que queremos es usar las palabras con su verdadero significado y no su opuesto.

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