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El nuevo papel de Irán

por 23 febrero 2016

La entrada en vigor del acuerdo nuclear que Irán y el Grupo 5+1 (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Gran Bretaña y Alemania) concretaron en julio del año pasado, finalmente impedirá que Teherán llegue a desarrollar armas atómicas, aunque sí le permite seguir adelante con su programa nuclear de uso pacífico.

Sin embargo, su alcance es aún mayor, ya que el levantamiento de numerosas sanciones impuestas durante años por EE.UU., la Unión Europea y la ONU, hará posible que Irán no solo se reinserte en el ámbito económico y energético, sino también político.

Es que tras la caída del Sha Reza Pahlevi y el triunfo de la Revolución Chiita (1979), Occidente convirtió a Irán en un “país paria”, acusado de apoyar a grupos terroristas y de exportar inestabilidad a todo Medio Oriente. De esta forma, diversas sanciones económicas y embargos de armas buscaron poner en jaque al régimen de los ayatolás a lo largo de décadas. Pero eso cambió.

A partir de ahora se espera que Irán –cuya economía se vio fuertemente resentida por esas sanciones– tenga acceso a entre US$ 50.000 y US$ 100.000 millones congelados en cuentas bancarias de diferentes países, por concepto de antiguas ventas de petróleo.

Además, empresarios de numerosos países –fundamentalmente europeos– podrán hacer negocios con Irán, sin correr el riesgo de enfrentar a la Justicia. Un tema no menor, considerando que el propio Presidente iraní, Hassan Rohani, aseguró que Teherán necesita atraer al menos US$ 30.000 millones en inversión extranjera en los próximos cinco años para reactivar la economía.

Desde el anuncio del acuerdo nuclear a mediados del año pasado, países como Israel y Arabia Saudita han visto con preocupación el acercamiento entre Washington y Teherán. Sin embargo, es un hecho que Obama ha buscado dejar como parte de su legado la distensión de su país con Irán (y también con La Habana). Un tema relevante, considerando que Teherán hoy es un actor clave en el proceso de búsqueda de una solución a la guerra en Siria. Y Washington lo sabe.

En ese aspecto, el rol que Irán comenzará a jugar en el ámbito petrolero tendrá un impacto real en un mercado que ha tendido a la baja, con un barril de crudo cercano a los US$ 30. Actualmente este país exporta entre 1 y 1,5 millones de barriles de petróleo diarios y con el levantamiento de las sanciones, se espera que dentro de los próximos seis meses aumente esa cifra en medio millón.

Esto representa una amenaza para países productores como Rusia, Venezuela y el propio Estados Unidos. Pero también para un actor relevante del mercado como es Arabia Saudita, con el cual Irán además mantiene una verdadera “guerra fría”, producto de la pugna entre chiitas y sunitas.

Desde el anuncio del acuerdo nuclear a mediados del año pasado, países como Israel y Arabia Saudita han visto con preocupación el acercamiento entre Washington y Teherán. Sin embargo, es un hecho que Obama ha buscado dejar como parte de su legado la distensión de su país con Irán (y también con La Habana). Un tema relevante, considerando que Teherán hoy es un actor clave en el proceso de búsqueda de una solución a la guerra en Siria. Y Washington lo sabe.

La próxima semana el Presidente Rohani iniciará una visita oficial a Italia y Francia, para reunirse con las máximas autoridades de estos países (incluso se habla de un posible encuentro con el Papa Francisco). Originalmente agendada para noviembre pasado, tuvo que ser postergada tras los atentados de París. Pero ahora servirá para reforzar la idea del “regreso” de Irán a la comunidad internacional con una “nueva imagen”. La de un actor confiable y serio, que pasará de mero espectador a actor fundamental de la economía y la política mundiales.

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