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Aborto y violación: ¿por qué la salud física sí y la salud psíquica no?

por 22 marzo 2016

El proyecto de ley de despenalización del aborto en tres causales específicas, ya pasó la primera etapa de tramitación: fue aceptado por la Cámara de Diputados y Diputadas y, ahora, le toca al Senado, siendo que la UDI y la DC ya advirtieron que harán lo posible por frenar el proyecto, en especial en la causal de violación, ¿y por qué, me pregunto yo?, ¿por qué es más importante la salud física que la salud mental? Y lo que más me da rabia, es que desde el Colegio de Psicólogos de Chile emitieron hace muy poco un comunicado público sobre aborto y salud mental y establecen que el acompañamiento en casos de violación es inefectivo, tirando por el piso la cartita bajo la manga de la UDI para evitar esta causal, ya que el impacto es de tal profundidad, que se requiere de psicoterapia de larga duración donde la mayoría de las veces no se logra cesar con los síntomas: recuerdos espontáneos, temblor, mutismo, retroceso a estadios de desarrollo anteriores, intensa angustia, llanto y miedo hacia los otros. Es como vivir una mismísima pesadilla y no lo sabré bien yo, que fui quien lideró ese comunicado y participó en la investigación previa, como Coordinadora de la Comisión de Género y Diversidad Sexual del Colegio de Psicólogos de Chile.

Cuando comenzamos a investigar sobre la experiencia de las mujeres en las tres causales, buscamos las investigaciones realizadas e invitamos a expertos y expertas en cada tema pero jamás pensé que me encontraría con una realidad tan cruda, tan cruel y por eso trabajé tanto, para poder mostrar esa realidad a la gente y especialmente a los parlamentarios.

Yo no sabía que el 70% de las violaciones en Chile son a niñas menores de 14 años y que diariamente 10 niñas de entre 7 y 11 años sufren abuso sexual e incesto. Yo no sabía que la única experiencia que se asemeja a la tortura física por los métodos usados para resistirla, es el incesto y abuso sexual infantil (repetir mentalmente una canción o las tablas de multiplicar, imaginarse en otra parte). Yo no sabía que después esas niñas sufrirán una serie de trastornos psicológicos ligados con el cuerpo, tales como anorexia, bulimia, autoagresión, un cuerpo que fue usado como objeto por su propio padre y que después, en el embarazo, era usado como objeto por el Estado, siendo que en el momento del parto es donde más flashbacks se tiene de aquellos abusos.

Así, soporté escuchar historias desgarradoras, intentando quitarme de la cabeza la imagen de aquellas niñas para sacar un comunicado que diera a conocer esta realidad y hasta dónde llegan nuestras intervenciones como Psicólogos y Psicólogas y me di cuenta que un acompañamiento resultaba hasta ridículo en estas vivencias tan desgarradoras y si la psicoterapia no logra muchas veces sanar por completo a estas niñas, un acompañamiento estilo consejería de diez sesiones resulta ridículo.

La intervención psicológica debe darse en un contexto, primero, de no imposición, porque nadie que no quiera ser acompañada debe hacerlo y en un contexto de libertad de la niña o mujer, donde se pueda decidir si seguir con el embarazo, y muchas decidirán seguir, o poner fin. Un acompañamiento tan light, en un contexto de manipulación para tener ese feto es antiético y viola los más básicos principios éticos de la Psicología. Así es que, señores UDI, su propuesta de acompañamiento no sirve. Búsquense otra cartita bajo la manga para defender el que a esa niña violada por su padre, en un cuerpecito pequeño, encima se le haga pasar por un embarazo y por un parto. Ello es cruel e inhumano.

Me preocupa este endiosamiento médico en el proyecto de ley y este mirar en menos a la violación, como si fuera menos grave. ¿Es más grave una malformación fetal que una niña con trauma psíquico, de 11 años, embarazada de su padre?, ¿es más doloroso?, ¿quién dice?

Luego de que el comunicado público saliera a la luz, me di cuenta que los legisladores ni se enteraron de ello, a pesar de que la prensa lo dio a conocer. ¿O no se quisieron dar por enterados? Y mientras los médicos y psiquiatras son invitados al Congreso, nosotros, los Psicólogos y Psicólogas y el Colegio de Psicólogos de Chile, jamás fuimos convocados. ¿Por qué la salud física les importa y la salud psíquica no?, ¿es acaso menos dolorosa, menos importante?

Me parece curioso, pues les recuerdo que no son los psiquiatras o los médicos los tratantes en caso de violación, sino nosotros y nosotras y que muchas veces ni siquiera encontrarán rastros, pues las niñas suelen no oponerse en los casos de abuso sexual infantil e incesto. ¿Por qué entonces no hemos sido convocados como gremio?, ¿redactaron ustedes solos el proyecto en la causal de violación?, ¿a qué Psicólogo o Psicóloga le preguntaron?, y ¿por qué ya han adelantado que se opondrán a esta causal si no nos han escuchado?

Me preocupa este endiosamiento médico en el proyecto de ley y este mirar en menos a la violación, como si fuera menos grave. ¿Es más grave una malformación fetal que una niña con trauma psíquico, de 11 años, embarazada de su padre?, ¿es más doloroso?, ¿quién dice? Si usted piensa eso, es porque le falta saber más del fenómeno, así es que lo invito a leer el documento que emitió el Colegio de Psicólogos junto a un manuscrito teórico que también emitieron para que pueda realmente dimensionar de qué estamos hablando.

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