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El Agua, aún como privilegio

por 27 marzo 2016

Hace un par de meses el Presidente de Nestlé, la empresa de alimentos más grande del mundo, planteó que el agua no es un derecho “debería ser privatizada y tener un precio”. En contradicción a esto, hoy en todo el mundo se celebra el día del agua y yo, por primera vez en estos últimos 10 años, no salgo a manifestarme en Chile.

La razón no es porque haya perdido la indignación del límite de acceso al agua en el planeta, ni porque he perdido la convicción de que el agua (junto a otros derechos) no deben depender del dinero que tengamos en nuestro bolsillo, sino porque ahora vivo y trabajo en un país donde más del 50% de la población no tiene acceso a agua potable o consume un agua de dudosa calidad y/o proveniente de fuentes insalubres. Haití es un pueblo que día a día luccitha y trabaja por vivir y construir un mejor futuro, pero tiene dificultades básicas que son muy difíciles de superar.

Haití tiene un presupuesto de gobierno de 3 mil millones de dólares, lo cual como ejemplificaba Benito Baranda en una visita realizada hace unos días atrás, es menos de lo que se gastó en construir la Estación Oculus, la cual sirve de enlace en el World Trade Center de Manhattan en Nueva York. O si multiplicamos por 333 veces el presupuesto de Haití, todavía no alcanzaría a superar las recaudaciones que tiene la empresa cuyo presidente se manifiesta en contra el derecho al agua (Nestlé).

 El que en nuestras casas podamos abrir una llave y en un segundo tener agua potable no debe conformarnos y dejarnos estar pasivamente en nuestro privilegio. Esa no es la realidad que todos viven, esa no es la realidad que vive la mayoría del pueblo haitiano y de muchos otros países

El problema del agua es un problema latente, que mata vidas día a día. Nosotros, como América Solidaria Haití, trabajamos con la comunidad rural de Bouten, en las afueras de Puerto Príncipe, donde viven cerca de 3.500 personas. Día a día, las personas de esta comunidad tienen que caminar cerca de 4 horas para poder obtener agua de consumo, la cual ni siquiera es potable y contiene residuos fecales y grupos de bacterias. Esto, en un país afectado por el cólera, tiene consecuencias fatales.

Hoy estamos trabajando para que esta comunidad tenga acceso al agua potable, construyendo un sistema de agua que purifique las fuentes y distribuya a toda la comunidad este derecho básico. Sin embargo, todavía nos faltan recursos y muchos esfuerzos para cambiar esta realidad.

El que en nuestras casas podamos abrir una llave y en un segundo tener agua potable no debe conformarnos y dejarnos estar pasivamente en nuestro privilegio. Esa no es la realidad que todos viven, esa no es la realidad que vive la mayoría del pueblo haitiano y de muchos otros países. Tenemos herramientas y fuerza para cambiar esta realidad, organizando y colaborando podemos construir una sociedad donde el agua no dependa del dinero, donde realmente se nos respete por el hecho de ser un ser humano. Este día no es sólo para celebrar, sino para que tomemos consciencia de lo urgente de nuestra acción.

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