El Rapto - El Mostrador

Viernes, 20 de octubre de 2017 Actualizado a las 03:30

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El Rapto

por 17 diciembre, 2016

La entrega de regalos de la asociación de Asociación de Exportadores y Manufacturas, (Asexma) puede leerse de varias maneras: como una broma de mal gusto, como una mala idea, o como una actitud sexista e intrínsecamente machista que reduce a las mujeres a un objeto. Pero desafortunadamente hay una manera aún más perturbadora de leer esto.

Primero que nada, dudo que los involucrados estén conscientes de esta interpretación. De hecho, creo que si se les consulta darán gritos de que ellos nunca se imaginarían esto. Así que dejemos en claro que esta interpretación es solo mía.

¿Cómo veo la escena? Veo un grupo de empresarios que entre broma y broma le piden a un Ministro que estimule la Economía, hablando de “esta” como si fuera una mujer. Pero, ¿qué símbolo le entregan? ¿Le dicen “llévele rosas”?; ¿le regalan un libro de seducción? ¿Una suscripción a talleres tántricos o una giftcard de JapiJane? No. Le dan una muñeca inflable, un elemento cuya función es solo estimular al usuario a obtener una la satisfacción propia. Visto de otra forma: practique con un objeto que no ofrecerá resistencia, que no participará del placer (las ganancias) y que no puede dar opinión.

¿Es esta su idea de "estimular a una mujer"? No, esta es la descripción de una violación. El subtexto que yo veo es "mire ministro, practique sobre esta muñeca, luego va y viola a la economía". Obtenga lo que usted quiere a la fuerza y sin dar nada a cambio. O prostitúyala, pero no se preocupe de dar para que otro/otra se sienta bien, reciba placer (ganancias) o vea satisfechas sus necesidades. Aquí el subtexto es “obtenga su ganancia sin trámites, sin dejar para otro, a la fuerza si es necesario”.

¿Estoy acusando a estos individuos de ser violadores? No, no nos confundamos. Dudo que alguno de ellos leyera este “regalo” con la interpretación que yo le doy. Estoy seguro que ellos dicen (y creen) querer una relación larga y estable con esta dama “Economía”. Pero, ¿cómo generar una relación estable y fructífera cuando lo que ensayas es el rapto?

Una relación duradera y estable solo resulta de un compromiso mutuo, lo que veríamos como la inversión de recursos en el desarrollo a largo plazo. Pero, ¿qué acciones muestran dicho compromiso? Toda la evidencia apunta a que la inversión en Ciencia y Tecnología son fundamentales, (si quiere revisar los argumentos estos han sido muy bien expuestos o sirven como casos de estudio (busque “Milagro Coreano” en Wikipedia). Entonces, ¿cómo estamos en Chile?

¿Podremos estimular a futuros investigadores a incorporarse a la ciencia? ¿Quién buscará las preguntas y respuestas que definen el futuro? ¿Dejaremos esto a los otros países y pagaremos caro por los resultados? ¿Qué responderemos cuando las siguientes generaciones nos pregunten en que invertimos los recursos naturales? No podemos seguir basando el estímulo de la economía en solo arrancar piedras y frutas, un sistema que se volverá insostenible. Nuestros hijos y nietos merecen un futuro mejor. No es imposible, otros países lo han hecho antes y hoy cosechan los frutos. Pero tenemos que decidir lo que queremos y comenzar a poner recursos en lugar de palabras. La sociedad del conocimiento no se construye sola.

A lo largo del año se repiten los discursos que hablan de “avanzar hacia la economía y/o la sociedad del conocimiento”, y “generar valor agregado”. Esto suena a establecer una relación estable y fructífera con la economía a partir de la investigación, pero son meras palabras. Al constatar los hechos vemos que el compromiso es con un proyecto de exportación de piedras y verduras. ¿Es esto una relación duradera? ¿Un compromiso de desarrollo sustentable en el tiempo? No. Es una economía extractiva basada en una relación breve y unilateral. Pero, las piedras se acaban y los terrenos se agotan.

De la bonanza de los años de cobre con precio alto, ¿qué nos queda?, ¿una mejoría de los índices sociales? pero ¿por cuánto tiempo? Hoy vemos que el precio del cobre baja y la comodidad se vuelve inestable. ¿Qué cimientos hemos construido para el futuro? ¿La ciencia? ¿La cultura? No. Como país no invertimos sumas significativas en estas actividades, las cuales generan procesos productivos adaptables, sostenibles en el tiempo y menos dependientes de los vaivenes internacionales. Esto suena devastador, y uno se pregunta, ¿pudimos prevenirlo?, ¿teníamos alguna experiencia que nos sirviera de advertencia? Si, hemos pasado por esto antes. A todos se nos ha enseñado sobre la crisis del salitre, que pasó de ser un recurso indispensable a un extracto mineral de poca valía que solamente ha dejado una colección de oficinas salitreras abandonadas. “Aquellos que no aprenden de la historia están condenados a repetirla” (Jorge Santayana). Terminando la bonanza del cobre, observamos que solo van quedando los relaves mineros.

Hoy vemos que hay un pequeño aumento de presupuesto para Conicyt, pero este solo se debió a las protestas de los parlamentarios y no alcanza los 5 millones de dólares. Todo el presupuesto de nuestro país en Ciencia es menor que la inversión en uno solo de los Megatelescopios que se construyen en el Norte de nuestro país. Hoy, el sistema científico chileno sigue en una crisis de financiamiento y administración; y no se ven mecanismos o acuerdos políticos que aborden las múltiples deficiencias a las que se enfrenta. Y por el lado privado, tampoco vemos un interés por parte de los empresarios, basta revisar los datos de inserción de doctores en las empresas. En nuestro país, innovar equivale a traer el último diseño de otro lado. No hay un interés/inversión para generar una relación creciente y estable.

¿Podremos estimular a futuros investigadores a incorporarse a la ciencia? ¿Quién buscará las preguntas y respuestas que definen el futuro? ¿Dejaremos esto a los otros países y pagaremos caro por los resultados? ¿Qué responderemos cuando las siguientes generaciones nos pregunten en que invertimos los recursos naturales? No podemos seguir basando el estímulo de la economía en solo arrancar piedras y frutas, un sistema que se volverá insostenible. Nuestros hijos y nietos merecen un futuro mejor. No es imposible, otros países lo han hecho antes y hoy cosechan los frutos. Pero tenemos que decidir lo que queremos y comenzar a poner recursos en lugar de palabras. La sociedad del conocimiento no se construye sola.

Hace 100 o incluso 50 años era aceptable que un hombre tratara a una mujer como un objeto. Hemos visto como otros países han superado estos límites y vemos a diario como se sigue luchando contra los prejuicios y derroches que conllevan estas tradiciones. De la misma manera, países con bajos índices de productividad y desarrollo invirtieron en Ciencia, Tecnología y Educación, hoy cosechan las ganancias. Es hora de cambiemos nuestra relación con la economía y busquemos beneficios mutuos, satisfacciones equilibradas (satisfecho el cliente Y el vendedor, satisfecho el empresario Y el trabajador, etc.). Si queremos realmente estimular la Economía, entonces no la tratemos como una muñeca inflable.

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