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A 10 años de la creación de Los Ríos: ¿Cómo soñamos nuestra región para el 2020?

por 16 marzo, 2017

La descentralización no es solo más cargos o nuevas divisiones administrativas. Crear una nueva región debe significar también, emprender como país un nuevo camino: más democracia y más derechos. Si eso no marca la agenda y ruta que empujemos como habitantes de Los Ríos estos años, el próximo decenio será de cuentas inconclusas nuevamente.

A diez años de creada la nueva región de Los Ríos, imaginar los próximos diez, más que un juego de fantasías, se vuelve una necesidad colectiva. Desde que dejamos de ser Región en 1974 que soñamos con volver a serlo, y no por un mero capricho regionalista, sino porque ser región traía consigo una idea: generación de empleo, descentralización, impulso del desarrollo local y Valdivia como capital regional modelo para el país entero. Cuando el 16 de marzo del año 2007 se promulga la ley que creó nuestra región, empezó una larga travesía por cumplir dichos anhelos.

Y ha sido un sueño inconcluso. Tras estos años, no se ha materializado aún un proyecto de desarrollo local que, siendo sustentable y coherente con nuestras potencialidades regionales, logre impulsar empleos de calidad, generando incentivos para que los jóvenes que salen año a año de los centros técnicos y universitarios no se vean obligados a migrar hacia otras regiones. No se ha conseguido que la sustentabilidad sea más que una buena imagen de portada turística, que al poco andar por las calles de nuestras comunas, los microbasurales, el descuido de las calles, el abandono de los edificios y de nuestro valor arquitectónico no estén a la orden del día. Que las potencialidades agropecuarias y forestales, turísticas y culturales tengan una articulación coherente y que se potencien entre sí, y no sean un conjunto incongruente y contradictorio. Que las mujeres tengan derechos plenos y participación en todas las esferas, y no como hasta hoy, que vivimos en la región con uno de los mayores índices de violencia intrafamiliar y con menores cargos de representación en manos femeninas.

La Región de Los Ríos, teniendo la posibilidad de impulsar una descentralización real y modelo a seguir, no ha podido hacerlo. Y la mirada hacia los siguientes años nos interpela a aquello. Pensar la descentralización como una necesidad fundamental para el desarrollo y buen vivir de la ciudadanía.

El actual gobierno convocó a dos Comisiones Asesoras Presidenciales que competen en este tema: una para la Descentralización y el Desarrollo Regional, y otra para la Participación Ciudadana. Y no es casual que se haya hecho, las demandas de Aysén, Magallanes, Calama, Quellón y Tocopilla –entre otras– pusieron en la palestra una vez más las negativas consecuencias del centralismo y la falta de democracia participativa desde las regiones. En ambas comisiones, tras destacados trabajos de importantes actores regionales y académicos, lograron construir propuestas, que con muchas limitantes y contradicciones aún –partiendo por el hecho de abordar de manera separada la democracia y descentralización, asuntos que han de entenderse como indivisibles- ponen a la orden del día medidas importantes de impulsar. Lineamientos como Impuestos Regionales, nuevas categorías municipales, fortalecimiento de medios de comunicación local, existencia de plebiscitos y referéndum regionales vinculantes, fortalecimiento de los Consejos de la Sociedad Civil, entre otros, construyen una base para una hoja de ruta necesaria de trazar en Chile.

No obstante, tenemos una amenaza permanente: que una vez más estos informes queden relegados a meros documentos en los cuales pocos proyectos de Ley se inspiran y materializan. Es por ello que, pensar Los Ríos para el 2020 implica que las autoridades regionales y nacionales de la región asuman compromisos abiertos con una agenda democrática y descentralizadora. Que asuman como un deber el lograr que propuestas necesarias de implementar no queden durmiendo en cajones de escritorios.

Para que la Región de Los Ríos sea efectivamente una región modelo, se necesita afirmar sin titubeos que no es posible un camino descentralizador sin un proceso de profunda participación ciudadana y recuperación de derechos sociales, y por tanto de democratización real.

La descentralización no es solo más cargos o nuevas divisiones administrativas. Crear una nueva región debe significar también, emprender como país un nuevo camino: más democracia y más derechos. Si eso no marca la agenda y ruta que empujemos como habitantes de Los Ríos estos años, el próximo decenio será de cuentas inconclusas nuevamente.

No debemos estar dispuestos a resignaciones. Una nueva región es posible.

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