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La Holanda liberal que frena al populismo xenófobo

por 21 marzo, 2017

Las pasadas elecciones holandesas han sido de las más interesantes en las últimas décadas y me tocó presenciarlas personalmente.

Con un impresionante 82% de participación electoral, bajo un sistema de voto voluntario, los holandeses demostraron una aplastante mayoría en contra del populismo y la xenofobia.

“En qué país te quieres levantar mañana” decía la propaganda del actual Primer Ministro, Mark Rutte, del partido liberal VVD. Aquello en un claro llamado de alerta al aumento explosivo de la opción populista de Geert Wilders, el polémico líder del partido PVV, una colectividad declaradamente anti-musulmán, anti-migrante y anti-europeo. Éste último se ha hecho conocido como el “Donald Trump holandés”, ya que cultiva un estilo y un discurso del mismo corte del magnate.

Wilders, con gran habilidad como polemista, prometía la “primavera patriótica” que seducía a un electorado de ciudades más pequeñas y con baja formación, que sentía que los valores tradicionales de la sociedad holandesa se diluían en un misticismo cultural producto de la migración.

A pesar que no logró sorprender en votos como se esperaba (sólo aumentó 4 escaños), el Trump holandés se robó la agenda comunicacional durante toda la campaña y mantuvo la incertidumbre en la oficina de Rutte, el actual Primer Ministro liberal que competía por su reelección. Como nunca, la atención de la prensa internacional se puso sobre las elecciones holandesas, ya que un triunfo de Wilders podría ser la antesala de lo que puede suceder en Francia y Alemania.

Los Países Bajos son un país con extraordinaria tradición en favor de la libertad de pensamiento y la tolerancia. Producto de ser potencia marítima desde el siglo XIII y su apertura temprana al capitalismo, la sociedad holandesa fue tan abierta al mundo como su comercio con naciones extranjeras de todos los continentes. Además durante siglos, las más diversas víctimas de persecuciones políticas y religiosas, fueron asilados en estas tierras de la tolerancia. El famoso filósofo liberal John Locke –por ejemplo- abandona su Inglaterra natal producto de las guerras civiles entre whings y torys, y se asila bajo la protección del ilustrado Guillermo III en 1681.

Pero esa tolerancia centenaria de los holandeses pudo haberse puesto en jaque de haber ganado Wilders, quien prometía impedir el ingreso a Holanda desde países musulmanes e incluso cerrar las mezquitas instaladas en el país naranja.

Los Países Bajos son un país con extraordinaria tradición en favor de la libertad de pensamiento y la tolerancia. Producto de ser potencia marítima desde el siglo XIII y su apertura temprana al capitalismo, la sociedad holandesa fue tan abierta al mundo como su comercio con naciones extranjeras de todos los continentes. Además durante siglos, las más diversas víctimas de persecuciones políticas y religiosas, fueron asilados en estas tierras de la tolerancia.

Pero la sabiduría del pueblo holandés dijo otra cosa y el triunfo se lo llevó una mayoría liberal y tolerante. El tradicional partido liberal (VVD) del actual Primer Ministro Rutte obtuvo la primera mayoría con 31 escaños. En una segunda posición se encuentra el partido social-liberal D66, quienes obtuvieron 19 escaños, en empate con la democracia cristiana (CDA) y el xenófobo partido PVV, quienes también se quedaron con 19 asientos. Un poco más abajo se encuentra el partido verde de izquierda (GroenLinks), quienes sorprendieron cuadruplicando su último resultado. Más abajo le siguen una diversidad de partidos, entre los que destaca el tradicional partido socialdemócrata (PvdA), quienes tuvieron su peor resultado en décadas pasando de 38 escaños a sólo 9, luego de un mal desempeño en la coalición de gobierno.

Como todo sistema parlamentario ahora se aproximan las negociaciones para conformar gobierno. Se proyecta que el VVD (liberal), junto al D66 (social-liberal) y el CDA (demócrata-cristiano) sean los principales partidos de la futura coalición gobernante. Sin embargo, deberán invitar a un cuarto elemento para lograr la mayoría en el Parlamento. Se especula entre GroenLinks o ChristenUnie.

Al finalizar la entrega de resultados electorales, después de la celebración, el social-liberal Alexander Pechtold (D66) sentencia la noche diciendo “podemos estar tranquilos porque le cerramos la puerta al populismo en Holanda”.

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