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El Bus de la “Libertad”: expresión contingente de la definición entre civilización y barbarie en Chile

por 13 julio, 2017

Entre 2014 y 2017, el contexto político nacional se ha caracterizado por históricos avances culturales y políticos hacia una sociedad de derechos y, -tímidamente-, hacia una economía más inclusiva. No obstante, dichos progresos han transitado por férreos obstáculos, como la reacción de la élite, el tradicionalismo cultural, las instituciones transicionales y las prácticas políticas carentes de probidad.

En este marco, durante el mes de julio hemos podido apreciar una agudización de las contradicciones latentes y su catalización en los sectores más conservadores. Caso emblemático es el llamado “Bus de la Libertad”, o más bien del odio, cuyo fin es mantener una mirada sancionatoria y el control punitivo sobre las sensibilidades y cuerpos de las personas de la diversidad sexual. Lo hemos visto también en la jurisprudencia conservadora y machista de la Corte Suprema respecto al caso Nabila.

Es también palpable en el caso SENAME, en donde el conservadurismo radical no propone una nueva institucionalidad más efectiva y con mayores recursos, ni una política de salud sexual y reproductiva que le otorgue a las mujeres la opción de decidir libremente ser madres o no, ni una educación gratuita y de calidad para las niñas y niños de sectores vulnerables, ni que decir de incentivos reales para las familias que deseen adoptar (obvio, hay que cuidar el arca fiscal!), sino que un mero y oportunista juicio político a una ex autoridad.

Este escenario también es observable en las intensas campañas comunicacionales de las AFP en pos seguir controlando las penurias y alegrías en la vejez de millones de chilenas y chilenos; en el actuar de organizaciones de papel como la CONFEPA, para mantener el lucro con dineros públicos y la selección darwinista, de mercado, -e incluso-, implícitamente racial, de niños, niñas y adolescentes en el sistema educacional.

Es así como progresivamente, se ha ido configurando un escenario decisivo, en donde este 2017 el país tendrá que definir entre dos modelos de sociedad:

Por un lado, una sociedad que, pese al negativo escenario económico regional y el complejo contexto expuesto, tiene la oportunidad de profundizar el avance hacia las recientes conquistas de la civilización occidental, conquistas como la consagración de la educación como un derecho universal; la reducción de la jornada laboral; el empoderamiento de la mujer; el avance hacia un sistema de pensiones solidario; y una democracia más participativa, donde al alero de una Nueva Constitución, la ciudadanía tenga la oportunidad de proponer y votar proyectos de ley mediante referéndums.

Por otro lado, una sociedad que busca mantenerse en los márgenes de la barbarie cultural propia de las Repúblicas y Monarquías Constitucionales plutocráticas del siglo XIX y mediados del XX, es decir, sociedades en donde se deben imponer los dogmas de las curias eclesiásticas (que poco o nada tienen que ver con las intenciones de los padres fundadores de las religiones abrahámicas), en donde la mujer debe ser educada con orientación hacia las tareas domésticas y de cuidado; en donde el mercado debe ser el principal proveedor de bienes y servicios, bajo una concepción de la vida como una competencia entre los más “aptos” y aquellas “hordas predestinadas a mantenerse en la servidumbre”.

Por un lado, una sociedad que, pese al negativo escenario económico regional y el complejo contexto expuesto, tiene la oportunidad de profundizar el avance hacia las recientes conquistas de la civilización occidental, conquistas como la consagración de la educación como un derecho universal; la reducción de la jornada laboral; el empoderamiento de la mujer; el avance hacia un sistema de pensiones solidario; y una democracia más participativa, donde al alero de una Nueva Constitución, la ciudadanía tenga la oportunidad de proponer y votar proyectos de ley mediante referéndums.

Es bajo este modelo de sociedad en conflicto en que se desataron las crisis económicas que arrastraron al mundo hacia 2 guerras mundiales y enfrentamientos civiles que instituyeron regímenes excluyentes y autoritarios de diverso signo. Es el mismo modelo de sociedad que en Chile, se ha opuesto a la educación obligatoria, a los derechos laborales más básicos, a la reforma agraria, a la participación de las comunidades frente a las inversiones extractivas y contaminantes, a la ley de divorcio, a la entrega de anticonceptivos, a la píldora del día después, al aborto, y con fuerza durante esta semana, a la visibilización de una realidad que ha estado presente en la humanidad desde siempre: la diversidad sexual.

En el marco de esta arremetida y cohesión de las fuerzas de la barbarie, resulta imperioso recordar que es bajo periodos de convergencia o colaboración crítica entre las fuerzas liberal-progresistas, socialdemócratas, socialistas, social-cristianas, ecologistas y comunistas, en que se han dado saltos en materia de desarrollo social y progreso económico, tanto en Chile como en las Naciones más adelantadas. La centro-izquierda chilena es la fuerza que, pese a la histórica hegemonía cultural y económica de la élite, así como su entramado institucional que no permite la plena expresión de la soberanía popular y la redistribución del poder, ha puesto en cuestionamiento y fisurado las bisagras que impiden la movilidad social.

Pese a la legítima diversidad de expresiones que vive la centro-izquierda del país. Pese a sus diferencias históricas, ya sea fruto de la guerra fría, la competencia por el liderazgo de los espacios sociales, preceptos religiosos, y respecto a la profundad de los cambios de corto y mediano alcance, debemos comprender el llamado de atención hecho por millones de chilenas y chilenos que comparten nuestros ideales, los cuales no participaron en las primarias del 2 de julio. Es un llamado de atención en pos de un entendimiento, de una colaboración necesaria para frenar a la barbarie de un sector que podría agudizar la crisis de representatividad y la fragmentación social a niveles insospechados.

Es así como surge el desafío inmediato de explorar los ejes de acuerdo que darán el triunfo a la civilización en la contienda decisiva del 17 de diciembre, porque como señaló el ex Presidente e histórico intelectual argentino, Domingo Faustino Sarmiento:

“Cuando los hombres honrados se van a su casa, los pillos entran en la de gobierno”.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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