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Peregrinación de lo clásico a lo espectacular: la metrópolis neoliberal

por 22 diciembre, 2017

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Una peregrinación por los territorios de la marginalidad de los sujetos sin clase solo revela el despojo y el patio trasero del neoliberalismo en su estética de lo desvencijado y su displicencia con el sujeto sin futuro desde su cuna, su exclusión como sujeto de consumo y de crédito y su excomunión de una sociedad fetichista.

La peregrinación por los territorios triunfantes del neoliberalismo nos revela un sujeto manipulado en sus valores, vaciado de su contenido referencial y crítico para crearle una nueva realidad de la distorsión consumista, consumado por su existencia a través del consumo, desaparición de este entre la masa convirtiéndose en un sujeto con valor de cambio en un territorio de los "no lugares", un sujeto habitante de suburbios sumergidos entre conjuntos residenciales, comercios y malls con una ecología consumista perfecta y autosustentable por cuanto especulación del valor de suelo.

Para caer en la peregrinación triunfante antes dicha es que a continuación elaboro previamente una peregrinación por la historia urbana arquitectónica resumida en hitos y procesos críticos.

En un afán de caer en una realidad pedestre y cercana como la de nuestra región es que relato el nacimiento y desarrollo de esta metrópolis con carácter fundacional, que carga con alrededor de 500 años de antigüedad, con anillos subsecuentes de crecimiento que van incorporando el relato del tiempo en sus configuraciones. Es así como usted puede ver nuestra iglesia de San Francisco como un vestigio fundacional por excelencia en todo lo que su materialidad, formas, penumbras y costumbres del enterramiento en dicho edificio nos relatan, elementos desterrados del relato histórico a base de martillazos industrializadores, densificatorios, comerciales y que también la propia fuerza natural sísmica lograron vaciar.

Luego este vaciamiento constituye nuevas colonizaciones aristócratas de un país de pasado carbonífero y salitrero en el actual centro de Santiago, luego una emigración al oriente con el advenimiento de las masas campesinas y proletarias instaladas en tomas periféricas, cites y crecimientos a través de barrios de viviendas de adobe con reminiscencias clásicas en algún frontón o cornisa pre moldeada por el maestro albañil de turno.

Los primeros ensayos de simulación como esa torre que nos conecta con el mundo de las microondas es la Torre Entel o esos tinglados decorados en el Strip de San Diego y los nuevos edificios temático comerciales como el cosmocentro Apumanque y Los Cobres de Vitacura, este último inaugurando una arquitectura temática, iconográfica y de la simulación. Le seguiría el Centro Comercial Parque Arauco el que ha adquirido una fuerte vocación centralizante, acogedora, temática y de un tinglado decorado mutante que revela su mejor cara por las noches en un juego de luces que nos sitúa en una dimensión de un gusto estético entre elegante y parafernálico.

Luego en un escenario industrializador del país nos vemos invadidos por cordones de hierro planificado por el historiador, intendente, planificador urbano y aristócrata Benjamín Vicuña Mackenna donde se posicionan cordones industriales que definen una ciudad de escala media preparada para un futuro colonizado por "lo moderno". Lo moderno no fue ni más ni menos que un fordismo que trae consigo la industrialización en serie. Se comienza a revelar una ciudad de las tramas urbanas, de impulsos de conexión vial intercomunales y regionales donde abandonamos los viejos caminos de tierra que nos unían con el puerto (ruta 68 y 78) y extensas alamedas rurales que nos interconectaban con comunas periféricas (ruta 5).

Los primeros estertores de la muerte de un Santiago posfordista y keynesiano son inaugurados por los primeros programas financieros y comerciales hacia la especulación y una edificación llena de promesas hacia una era espacial, digital, emancipada del tiempo a través de dispositivos capturadores de este, llena de simulación en sus configuraciones estético funcionales y repleta de tinglados decorando un paisaje condescendiente con un incipiente habitante sujeto de crédito financiero. Los primeros ensayos de simulación como esa torre que nos conecta con el mundo de las microondas es la Torre Entel o esos tinglados decorados en el Strip de San Diego y los nuevos edificios temático comerciales como el cosmocentro Apumanque y Los Cobres de Vitacura, este último inaugurando una arquitectura temática, iconográfica y de la simulación. Le seguiría el Centro Comercial Parque Arauco el que ha adquirido una fuerte vocación centralizante, acogedora, temática y de un tinglado decorado mutante que revela su mejor cara por las noches en un juego de luces que nos sitúa en una dimensión de un gusto estético entre elegante y parafernálico. En defensa de estos artefactos o dispositivos comerciales híbridos, es su resiliencia en el tiempo y capacidad de reinvención que dista mucho de la arquitectura total de un mall de solo 10 años en funcionamiento el que en contrapartida se ha tenido que vestir y desvestir durante generaciones para colonizar nuevos clientes.

Vale como explicación urbana que estos dispositivos de exploración comercial y financiera del suelo incluye la fortaleza otorgada por un plus valor del suelo urbano lograda a través de nuevos equipamientos que permiten la coexistencia de estos artefactos con barrios residenciales y corredores urbanos de transporte, formula optima para un crecimiento ilimitado, ecológico en su relación consumidor y consumo, flujo de las inversiones que provee a Santiago de una fórmula eficaz (por supuesto que importada) de proliferación de esta tipología de urbanización. Esta fórmula aplicada con mayor o menor intensidad en cuanto densificación o extensión recrea nuevos sub centros y ciudades satélites o dormitorios (Subcentro Mall Plaza Vespucio y Ciudades Satélite De Maipú), hoy con depurados exponentes como ciudad de los valles o nuevos centros comerciales o malls con un fuerte ímpetu descentralizador (excusa) con intereses en las plusvalías urbanas (objetivo) derivadas de mayores inversiones privadas en mitigaciones y publicas en infraestructuras.

Por supuesto no quiero dejar pasar el experimento nefasto y ridículo por excelencia del cual ningún colega profita algún adjetivo para no ensuciar su boca o cerrarse a contactos y negocios, cual es el barrio financiero y administrativo de las empresas privadas y transnacionales como es el denominado, para infundir respeto, Barrio El Golf, nombre que mancha a un barrio de tanta elegancia en sus intersticios y caras traseras pero que por realismo crítico debemos denominar "Strip de Apoquindo" o más vulgarmente "Sanhattan" (neologismo formado a partir de Santiago y Manhattan), el paradigma del mal gusto, la copia jibarizada de edificios corporativos neoyorkinos, adefesios, gigantes egoístas, chanchos en misa y no quiero seguir. En defensa de los buenos arquitectos y/o mandantes con buen gusto y/o que comprenden la disciplina arquitectónica y su complejidad es que existen muy gratos exponentes, algunos de una elegancia e impronta exquisita que tratan de ser neutrales sin parecerse a nadie y respetando la vocación vertical y de paseo en su planta de barrio así como la convivencia con el patio de atrás y de los intersticios, verdadero "Barrio el Golf".

En todos estos artefactos y dispositivos urbanos y arquitectónicos vemos denominadores comunes como son la simulación de lo otro que descoloque al espectador y lo re inserte en una artificialidad que no es suya, una presencia de temáticas imaginarias con abundante confort e impresionante variedad en un solo lugar, ecología por cuanto coexistencia entre consumidor y consumo que permite un crecimiento sustentable, fetichismo objetual y estético, estética de la copia o de la reproductibilidad técnica citando a W. Benjamín y espectacularidad y monumentalización si es necesario jibarizada para un consumidor sin uso de referentes críticos, condescendiente y sumiso con su contexto propicio a las oportunidades de consumo=¿bienestar?.

Existen personajes mayores que explican estos fenómenos, como son Guy Debord, Carl Marx, Walter Benjamín, Jean Baudrillard, entre otros como la historia y su devenir material, productivo, técnico, mercantil, simulacro y fetichismo. En arquitectura existen otros excelsos, que lo han dicho todo como Rem Koolhaas y Robert Venturi, quienes se adentran en fenómenos metropolitanos y arquitectónicos que producen nuevos mundos como el Manhatanismo y el Strip de las Vegas y su simulacro. Todo esto a modo de entrada con voces autorizadas para la temática sobre "Neoliberalismo y Arquitectura".

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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