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Gobierno corporativo de TVN, ¿supera el estándar OCDE?

por 16 abril, 2018

Gobierno corporativo de TVN, ¿supera el estándar OCDE?
A los desafíos por todos conocidos de TVN, debemos adicionar aquellas dificultades propias de los gobiernos corporativos de las empresas públicas, con la agravante de que ya en una oportunidad, específicamente el año 2009, la OCDE representó su desfavorable opinión a nuestro país, respecto del precario modelo de administración de Codelco y condicionó el ingreso de Chile a ese selecto club de países a la inmediata creación de un nuevo gobierno corporativo con estándar OCDE para la empresa cuprífera. Un ligero examen del marco regulatorio de TVN denota a lo menos 3 distorsiones o derechamente incumplimientos de los Principios, Directrices  y Guías de Buenas Prácticas recomendadas por la OCDE: imparcialidad de los miembros del Directorio, trabajadores en los directorios y paridad de género.

La misión de Televisión Nacional (TVN) es reflejar a Chile en toda su diversidad, contribuir a fortalecer su identidad nacional, y conectar a los chilenos en todo momento y lugar. En este contexto, es insoslayable señalar que TVN es, antes que todo, una empresa; y no de cualquier tipo, sino una empresa pública que, para cumplir su proyecto televisivo, debe utilizar las herramientas aplicables al sector privado y, por ende, competir con grandes actores valiéndose de las reglas del mercado.

Lo anterior se encargó de remarcarlo a fuego la Ley 21.085, cuya entrada en vigencia está prevista para el 3 de mayo próximo, por la cual se eliminó y sustituyó el concepto “Corporación” por el de “Empresa” en todo el marco regulatorio del canal estatal. Complejiza aún más el cuadro el hecho de que, por tratarse de una empresa pública “chilena”, se le hacen aplicables los Principios, Directrices y Guías que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), prescribe para los gobiernos  corporativos de las empresa públicas de sus países adscritos, entre los cuales se encuentra Chile.

Fiel a su modelo único e histórico, TVN ha intentado, a veces sin éxito, mantener el pluralismo y la autonomía respecto del Gobierno de turno y, a la vez, ha bregado por conseguir autofinanciamiento por medio de la publicidad, apelando siempre a las grandes audiencias. Sin duda este fue un modelo virtuoso, cuando los competidores eran los canales universitarios, no obstante, para nadie es un misterio que esa realidad cambió del cielo a la tierra y hoy TVN compite en el plano nacional con grandes actores, en circunstancias que la torta publicitaria en los últimos años se ha tornado cada vez más acotada; y para qué decir la feroz competencia que enfrenta en el plano global, con la TV de pago y las exitosas nuevas plataformas de TV online.

La verdad sea dicha, la actualidad de TVN es compleja, pues no solo debe hacer frente a un escenario de cambios estructurales del sistema televisivo del país, sino además enfrenta una crisis que se revela en bajos índices de audiencia –cuarto en sintonía con 4,6 puntos–, el despido constante de funcionarios y grandes pérdidas que solo en el año 2017 alcanzaron la suma de $8.980 millones. En medio de este contexto, el canal público debe hacer frente al proceso de digitalización y al desafío de promover proyectos de capitalización para no seguir dependiendo atávicamente de los recursos provenientes de Hacienda. Sin más, este año 2018, gracias a los US$65 millones obtenidos del Estado, podrá subsistir, debiendo, eso sí, justificar la buena inversión de estos recursos frescos sobre la base de un nuevo modelo programático y, como si fuera poco, deberá dar la partida a su canal cultural.

Resulta del todo contradictorio el reciente anuncio gubernamental, por el cual se proponen los nombres de tres  personas de género masculino para integrar el Directorio de TVN, los cuales se sumarían a otras tres personas del mismo género. Chile es un país serio y debe seguir siéndolo, en tal virtud, es impresentable que, arguyendo resquicios legales (como aquel que faltan 2 semanas para que entre en vigor la exigencia de paridad de género en TVN, y por eso es lícito hacer caso omiso a lo ya aprobado), se proceda a torcer y vulnerar flagrantemente el espíritu de nuestra legislación y los lineamientos globales de la OCDE, los cuales como país íntegrante declaramos adscribir. ¿Será lo más pertinente que el Senado se transforme en el último recurso para que, dilatando su tratamiento hasta el 3 de mayo, se dé cumplimiento a nuestro ordenamiento jurídico? Ahora es cuando las mujeres deben sentarse de igual a igual en el Directorio de TVN. Extremadamente simple.

Ahora bien, a los desafíos antes señalados debemos adicionar aquellas dificultades propias de los gobiernos corporativos de las empresas públicas, con la agravante de que ya en una oportunidad, específicamente el año 2009, la OCDE representó su desfavorable opinión a nuestro país, respecto del precario modelo de administración de Codelco y condicionó el ingreso de Chile a ese selecto club de países a la inmediata creación de un nuevo gobierno corporativo con estándar OCDE para la empresa cuprífera. Un ligero examen del marco regulatorio de TVN, denota a lo menos 3 distorsiones o derechamente incumplimientos de los Principios, Directrices  y Guías de Buenas Prácticas recomendados por la OCDE,  a saber:

1.- Imparcialidad de los miembros del Directorio, lo cual implica que estos cumplan sus obligaciones con independencia y sin sujeción a los intereses políticos del sector que los designó. En la actualidad, la Ley 19.232, en su artículo 4°, prescribe que el Presidente de la República designará en forma directa al presidente del Directorio y propondrá al Senado a seis directores, para proceder a su nombramiento. Lo antes señalado contraviene expresamente las directrices de la OCDE sobre esta materia, toda vez que los directores nombrados tienen una relevante dependencia política respecto de quien los propuso y de su ciclo político gubernamental. Esta interferencia política, la cual es dable calificar de directa, podría distraer su rol preponderante, cual es actuar en representación de todos los chilenos en el Directorio de TVN, en circunstancias que cada director debiese ser designado sobre la base de una rigurosa evaluación de sus habilidades, capacidades y experiencia requerida para el cargo, y alineadas con las estrategias de mediano y largo plazo de la empresa, de modo tal que puedan ejercer de forma efectiva un juicio objetivo, plural e independiente, que a su vez les permita adoptar fundadas decisiones estratégicas.

2.- Trabajadores en los directorios. Es dable señalar que la OCDE evalúa positivamente que los directorios de las empresas públicas, cuenten con la debida representación de sus trabajadores, toda vez que nadie mejor que ellos conocen su historia, sus lineamientos estratégicos y abrazan con un claro sentido de pertenencia su viabilidad y proyecto de futuro. No obstante, la Ley 19.231 de TVN reserva un solo cupo en el Directorio para sus trabajadores, sin siquiera otorgarle derecho a voto, lo cual pone de manifiesto no solo la subrepresentación de este esencial estamento, sino además consagra por ley su absoluta irrelevancia a la hora de definir el proyecto y futuro del canal.

3.- Paridad de género. Cabe consignar que las medidas pro paridad en el Directorio son una tendencia mayoritaria en el mundo. ¿A qué se debe esta tendencia?. Fundamentalmente a que se han demostrado efectos positivos para la empresa derivados de la inclusión de mujeres en el directorio, tanto desde un punto de vista financiero, de clima, de gestión, como de toma de decisiones. El Working Papers N° 6/2016 del Centro de Gobierno Corporativo de la UC expresa que el fundamento de la diversidad de género en los directorios “no es la justicia social, sino que son una serie de beneficios atribuidos a la inclusión de mujeres en los directorios”. Por su parte, la OCDE propugna hace años y con vigorosidad el cierre de las brechas, y la igualdad de género en materia empresarial a todo nivel.  En la misma línea y en buena hora, la Ley 21.085, recientemente aprobada y cuya vigencia está prevista para mayo próximo, consagró que el Presidente de la República debe “cuidar” que el Directorio de TVN “quede integrado en forma pluralista y paritario en cuanto a sexo”.

Curiosa redacción, pero se entiende. En consecuencia, resulta del todo contradictorio el reciente anuncio gubernamental, por el cual se proponen los nombres de tres  personas de género masculino para integrar el Directorio de TVN, los cuales se sumarían a otras tres personas del mismo género. Chile es un país serio y debe seguir siéndolo, en tal virtud, es impresentable que, arguyendo resquicios legales (como aquel que faltan 2 semanas para que entre en vigor la exigencia de paridad de género en TVN, y por eso es lícito hacer caso omiso a lo ya aprobado), se proceda a torcer y vulnerar flagrantemente el espíritu de nuestra legislación y los lineamientos globales de la OCDE, los cuales como país íntegrante declaramos adscribir. ¿Será lo más pertinente que el Senado se transforme en el último recurso para que, dilatando su tratamiento hasta el 3 de mayo, se dé cumplimiento a nuestro ordenamiento jurídico? Ahora es cuando las mujeres deben sentarse de igual a igual en el Directorio de TVN. Extremadamente simple.

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