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Chile: Política Exterior y Derechos Humanos

por 12 mayo, 2018

Chile: Política Exterior y Derechos Humanos
Si queremos ser coherentes en nuestra política exterior en materia de Derechos Humanos, debemos basarnos en 2 criterios, el primero es que los Derechos Humanos tienen un carácter universal y segundo, son indivisibles, solidarios entre sí. Eso significa, por un lado, que los Derechos Humanos no tienen fronteras ni excepciones políticas, religiosas, raciales ni económicas, y por otro, que, si no respetamos a uno, al final terminamos no respetando ninguno.
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Muchos se preguntan en materia Internacional ¿por qué condenamos solamente a Cuba y no a China?, ¿si ambos son países en los que se violan los Derechos Humanos? Lo mismo ocurre con Venezuela y Rusia, donde todos sabemos que hacen elecciones presidenciales fraudulentas. ¿Por qué sólo condenamos a unos y no a todos?

Después del retorno a la democracia, la política exterior chilena ha tenido como componente fundamental y casi exclusivo, el de potenciar el modelo de desarrollo exportador, a través, de los denominados Acuerdos Comerciales. En efecto, los países con los cuales Chile tiene estos acuerdos, representan el 85% del PIB mundial, representando un mercado comercial de 4.600 millones de personas.
Por lo tanto, uno podría señalar que las relaciones internacionales de Chile, durante las últimas décadas, han tenido una fuerte y marcada orientación mercantil.

Sin embargo, y lamentablemente, por privilegiar esta postura, hemos descuidado algo que no es menor como país, fijar una posición clara en materia de Derecho Internacional de los Derechos Humanos.

Porque, ¡digámoslo con claridad! nuestra posición en está materia, en los diferentes gobiernos que hemos tenido desde el retorno a la democracia, no ha sido clara ni contundente en condenar las graves violaciones a los Derechos Humanos que ocurren a diario en los distintos países, independiente de su orientación política, religiosa o el tamaño de su economía.

si queremos ser coherentes en nuestra política exterior en materia de Derechos Humanos, debemos basarnos en 2 criterios, el primero es que los Derechos Humanos tienen un carácter universal y segundo, son indivisibles, solidarios entre sí. Eso significa, por un lado, que los Derechos Humanos no tienen fronteras ni excepciones políticas, religiosas, raciales ni económicas, y por otro, que, si no respetamos a uno, al final terminamos no respetando ninguno.

Si algo debiera influir directamente en fijar nuestra posición, sería la experiencia vivida por nuestro país y la solidaridad internacional que recibimos por las graves violaciones a los Derechos Humanos durante la dictadura MILITAR.

No olvidemos que mientras gobernó Pinochet, la ONU año tras año aprobó una resolución condenando las violaciones a los Derechos Humanos que ocurrían en el país. A eso, debemos agregar la solidaridad internacional que permitió acoger a nuestros exiliados en países de distinta posición política.

Esa solidaridad internacional nos impone una posición ética frente al mundo, y nos obliga a jamás callar y renunciar en condenar las violaciones de los Derechos Humanos que pudiesen ocurrir en cualquier lugar del mundo.

Es por eso que, si queremos ser coherentes en nuestra política exterior en materia de Derechos Humanos, debemos basarnos en 2 criterios, el primero es que los Derechos Humanos tienen un carácter universal y segundo, son indivisibles, solidarios entre sí. Eso significa, por un lado, que los Derechos Humanos no tienen fronteras ni excepciones políticas, religiosas, raciales ni económicas, y por otro, que, si no respetamos a uno, al final terminamos no respetando ninguno.

Cabe preguntarse, ¿por qué nuestra postura como país, durante ya varios años, ha sido omisa en materia de Derecho Internacional de los Derechos Humanos?, tal vez la respuesta está en que al parecer hemos privilegiado nuestras relaciones económicas internacionales, convirtiéndonos en cómplices silenciosos y meros observadores de graves violaciones a los Derechos Humanos.

Solo por citar algunos ejemplos. Hemos alzado la voz y firmado cientos de declaraciones para condenar a Cuba y Venezuela, situación que por cierto comparto, pero me pregunto, ¿qué pasa con China, Rusia y Turquía?, por citar algunos países…

Alguien me podría señalar, ¿cuál es la diferencia entre Cuba y China?, ¿existen comunistas buenos y malos?, o bien, ¿cuál es la diferencia entre Putin y Maduro?, ambos encarcelan, exilian, torturan y pueden llegar a matar a sus potenciales adversarios.

Por otra parte, si nos referimos a Turquía, que actualmente es una dictadura, en el pasado no sólo persiguió y llevó al genocidio de los armenios, sino que también ahora hace lo mismo con el pueblo kurdo. Frente a esto entonces, ¿nos callamos?, ¡No seamos cómplices silenciosos de esas atrocidades!

Por eso, invito a las autoridades actuales y a todas las fuerzas políticas a tener una sola visión sobre los Derechos Humanos en el campo internacional, que no es otra que los Derechos Humanos son universales y solidarios entre ellos. Dejando así de priorizar las relaciones económicas por sobre los Derechos Humanos.

Solo así estaremos siendo consecuentes con la solidaridad internacional que recibimos en el pasado, y en cada gesto de denuncia que hagamos, le estaremos rindiendo un homenaje a nuestras propias víctimas que pagaron con muertes, exilio, tortura y encarcelamiento sólo por pensar distinto.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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