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Kast y DDHH: "Sí, a veces, gracias"

por 19 mayo, 2018

Kast y DDHH:
Para José Antonio Kast, los Derechos Humanos son válidos y hay que cuidarlos sólo cuando le conviene. O peor aún, los DD.HH. aplican sólo cuando su sector político es víctima, pero en cambio cuando es victimario, luego de 40 años, no ha sido capaz de rechazar sus violaciones. Entonces, es profundamente paradójico que el principal justificador de la violación de DD.HH. en Chile, sea a su vez el principal defensor de éstos en Venezuela.
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Entrevistador: ¿Cambia su percepción, la imagen de la dictadura de Pinochet luego de saber sobre los casos de violación a los Derechos Humanos?

José Antonio Kast: “No”.

Así comienza una de las muchas entrevistas realizadas en televisión por el ex candidato presidencial de extrema derecha. Muy en la línea de las preocupantes declaraciones, que hace algunas semanas, realizó Axel Kaiser preguntando al premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa respecto a que existirían dictaduras “menos malas”.

Hasta el momento todo parece tener coherencia si calificamos a ambos actores políticos como defensores de procesos dictatoriales. Pero lo que comienza a tener ribetes inexplicables es cuando se comienza a instalar un doble discurso como defensores de los Derechos Humanos en otros países como Venezuela.

Uno de los problema globales en las democracias modernas es que los malos resultados económicos y sociales están generando dudas sobre la conveniencia de la democracia como régimen rector de nuestras sociedades. Fenómenos como: corrupción, desigualdad, inseguridad ciudadana o concentración del poder político y económico son caldo de cultivo para liderazgos populistas. La democracia se vuelve un sistema desechable para quienes en el pasado dictatorial la evaluaban como el enemigo que terminó con regímenes que al parecer aún añoran.

Uno de los problema globales en las democracias modernas es que los malos resultados económicos y sociales están generando dudas sobre la conveniencia de la democracia como régimen rector de nuestras sociedades. Fenómenos como: corrupción, desigualdad, inseguridad ciudadana o concentración del poder político y económico son caldo de cultivo para liderazgos populistas. La democracia se vuelve un sistema desechable para quienes en el pasado dictatorial la evaluaban como el enemigo que terminó con regímenes que al parecer aún añoran.

Para los liberales, como muchos otros demócratas que conformamos una mayoría en Chile, la democracia representa la consolidación, respeto y proyección de uno de los consensos civilizatorios más relevantes del mundo moderno: los Derechos Humanos. Para nosotros la valoración de los derechos humanos son absolutos, y su violación no se puede ponderar bajo ninguna manera ni momento histórico.

En cambio para José Antonio Kast, los Derechos Humanos son válidos y hay que cuidarlos sólo cuando le conviene. O peor aún, los DDHH aplican sólo cuando su sector político es víctima, pero en cambio cuando es victimario, luego de 40 años, no ha sido capaz de rechazar sus violaciones. Entonces, es profundamente paradójico que el principal justificador de la violación de DDHH en Chile, sea a su vez el principal defensor de éstos en Venezuela.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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