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Horvath: el senador clave para la política medioambiental

por 24 mayo, 2018

Horvath: el senador clave para la política medioambiental
Hoy lamentamos la partida del ex senador Horvath, principalmente porque reconocemos su convicción personal de enfrentar el desafío del desarrollo sustentable con acciones concretas, urgentes y técnicamente robustas, construyendo acuerdos sobre la base del diálogo transversal y evidencia científica. Hoy en día el ‘tema ambiental’ es política pública en Chile. Y esta política pública es un modelo mirado con atención por otros países de nuestro continente.

Escribo esta columna a pocas horas de saber del lamentable fallecimiento del ex senador Antonio Horvath Kiss, que en paz descanse. Y en este corto tiempo lo que se repite una y otra vez, en lo que leo y escucho, es la celebración de la coherencia de un político que, ante cualquier escenario y con acciones concretas, demostró su amor por la Patagonia y por Chile, respeto por sus habitantes y aprecio sincero por la actividad política.

No es corta la lista de temas en los que el senador demostró su visión profundamente democrática y su amor por la naturaleza. Entre ellos, el desarrollo regional descentralizado, el ordenamiento territorial, el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios, el fortalecimiento de la democracia y la modernización del Estado, entre otros.

Pero el principal, sin duda, es el “tema ambiental”. Lo escribo así, entre comillas, porque –recordemos– eso que hoy constituye una compleja estructura de leyes e instituciones dedicadas a la protección ambiental y al desarrollo sustentable de las comunidades de Chile, en algún momento fue un tema vago ‘que hay que abordar’, para ‘las generaciones futuras’, pero sin correlato político ni menos administrativo en un Estado que trataba de rearmarse luego del retorno a la democracia.

Y, por supuesto, muy arriba en esta lista, se destaca su rol político clave cuando se discutió la creación del Ministerio del Medio Ambiente, en la Comisión de Medio Ambiente del Senado. Revisando en retrospectiva ese proceso, no es arriesgado decir que dicho logro tiene la firma del ex senador, porque en esa comisión, de cinco integrantes, cuatro votos actuaron representando a los dos bloques, de Gobierno y oposición, de ese entonces, siendo el voto de Horvath el dirimente en una larga lista de desacuerdos que finalmente dieron origen a lo que hoy conocemos como ‘nueva institucionalidad ambiental’ de Chile.

Hoy lamentamos la partida del ex senador Horvath, principalmente porque reconocemos su visión política y convicción personal de enfrentar el desafío del desarrollo sustentable con acciones concretas, urgentes y técnicamente robustas, construyendo acuerdos sobre la base del diálogo transversal y evidencia científica. Yo lo lamento de manera especial, porque tuve el privilegio de ver de cerca el impacto que un político profesional puede tener sobre la protección de la naturaleza, incluso cuando nadie más quiere prestar atención al asunto.

Esto lo vi, por ejemplo, cuando gracias al empuje del ex senador Horvath se lograron tres importantes modificaciones a la Ley de Pesca (del año 1992). Una, para prohibir en nuestro país, ¡hace siete años!, la mutilación de las aletas de cualquier especie de tiburón, actividad conocida como aleteo o finning, a bordo de naves o embarcaciones de pesca o su transbordo, de manera pionera en nuestro continente. Otra, que definió el descarte de especies hidrobiológicas y estableció medidas de control y sanciones para quienes incurran en esta práctica en las faenas de pesca. Finalmente, la modificación de los artículos 2º, 3º y 4º de la Ley General de Pesca y Acuicultura, prohibiendo la pesca de arrastre por parte de pescadores artesanales, la que se publicó ¡hace 15 años!

Otras leyes impulsadas por Horvath, de gran relevancia para la proteccion del medio ambiente en nuestro país son la Ley de Bosque Nativo; el establecimiento de mecanismos de control aplicables a las sustancias agotadoras de la capa de ozono; la modificación del artículo 158 de la Ley General de Pesca y Acuicultura, excluyendo a las zonas marítimas del Sistema de Áreas Silvestres Protegidas del Estado; o la modificación de la Ley General de Pesca y Acuicultura, estableciendo la obligación de instalar un sistema de posicionamiento geográfico automático con apoyo satelital en naves que indica la ley.

Y, por supuesto, muy arriba en esta lista, se destaca su rol político clave cuando se discutió la creación del Ministerio del Medio Ambiente, en la Comisión de Medio Ambiente del Senado. Revisando en retrospectiva ese proceso, no es arriesgado decir que dicho logro tiene la firma del ex senador, porque en esa comisión, de cinco integrantes, cuatro votos actuaron representando a los dos bloques, de gobierno y oposición, de ese entonces, siendo el voto de Horvath el dirimente en una larga lista de desacuerdos que finalmente dieron origen a lo que hoy conocemos como ‘nueva institucionalidad ambiental’ de Chile.

Tal vez sea ese voto dirimente una de las mejores expresiones de la estatura republicana de Antonio Horvath.

Para los que formamos parte de la sociedad civil, las puertas de la oficina senatorial de Horvath siempre estuvieron abiertas, política y físicamente hablando. Esta actitud tuvo momentos cúlmines, como cuando hace diez años trabajamos arduamente para la creación en área marina de múltiples usos en la zona de Corcovado, Región de Los Lagos. Ahí, Horvath fue un facilitador de primer nivel y nos mostró la dimensión de responsabilidad política y social que implica crear una AMP, especialmente llevando la información científica al ámbito de acción de los tomadores de decisión. Esa área no se pudo concretar, pero no hay duda que el aprendizaje de ese y otros procesos similares son la columna vertebral de las decisiones de conservación marina por las que nuestro país es conocido mundialmente.

Hoy en día el ‘tema ambiental’ es política pública en Chile. Y esta política pública es un modelo mirado con atención por otros países de nuestro continente. Hoy día, también, Chile goza de un liderazgo global en esta materia, ganado con trabajo y legitimidad. El ex senador Antonio Horvath es una pieza fundamental del proceso histórico que nos ha puesto en este lugar.

Siento una gran pena de perder a una persona a la que respeto y aprecio muchísimo. Pero también siento mucha alegría y orgullo de haber tenido el privilegio de acompañarlo en algunas batallas por el futuro, peleadas con energía y lealtad en el presente.

Hasta siempre, senador Antonio Horvath Kiss.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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