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Hasta el 28 de febrero en el C

Cultura - El Mostrador

Lo mejor del cine clásico en la 28° versión del festival UC

por 16 enero, 2004

Películas clásicas de gran nivel como Ciudadano Kane, Sed de mal, Orfeo, El ocaso de una vida, Cuchillo al agua y El discreto encanto de la burguesía son algunos de los filmes destacados que se reúnen en la décimo octava versión del festival de cine de la Universidad Católica.
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La muestra, que se realizará hasta el 28 de febrero, en el centro de extensión de la Universidad Católica, incluye clásicos como Ciudadano Kane (1941) y Sed de mal (1958) de Orson Welles, Las damas del bosque de Boulogne (1944) de Robert Bresson, Orfeo (1949) de Jean Cocteau, El ocaso de una vida (1950) de Billy Wilder, Cuchillo al agua (1962) de Roman Polanski, Una mujer es una mujer (1960) de Jean Luc-Godart, El discreto encanto de la burguesía (1972) de Luis Buñuel, entre otros.



Paralelamente se realizará una muestra de cine chileno que incluye Volver a vernos, de Paula Rodríguez, Alguien en el cielo de Alejandro Carmona, cuatro capítulos de las películas Cofralandes de Raúl Ruiz, Subterra de Marcelo Ferrari, Cesante de Ricardo Amunátegui y Sábado de Matías Bize.



Adicionalmente, el festival de cine UC presenta una selección de lo mejor del año 2003: El pianista de Roman Polanski, Un oso rojo de Adrián Caetano, 8 mujeres de Francois Ozon, Las horas de Stephen Daldry, El viaje de Chichiro de Hayao Miyazaki, Lugares comunes de Adolfo Aristararin, Lejos del cielo de Todd Haynes, El hombre sin pasado de Aki Kaurismaki, Hable con ella de Pedro Almodóvar y Flor del mal de Claude Chabrol.



La muestra cinematográfica universitaria también incluye la exhibición de algunos preestrenos para el 2004. Las cintas son Mercredi folle journée de Pascal Thomas, Pas de scandale de Benoit Jacquot, Nodo jiman de Kazuyuki Izutsu, Ah haru de Shinji Soomai, Ganbatte Ikimasshoi de Itsumichi Isomura, La buena vida de David Trueba, Familia de Fernando León, Anasi de Fritz Baumann, A media escalera de Andreas Dresen, Nada de Juan Carlos Cremata, La leyenda de viva Compasy Segundo de Ernesto Fundora, Nadar solo de Ezequiel Acuña, Clean Seweep de Oded Daviidoff y Desperado Square de Beny Toradi.



Filmes destacados por sección



Sed de mal, de Orson Welles. Un agente de la policía de narcóticos llega a la frontera mexicana con su nueva esposa, justo cuando explota una bomba. El policía decide emprender la investigación con el apoyo del jefe local, el obeso Quinlan, muy reputado en la región por sus métodos, pero brutal y ávido. Una lucha feroz se desata entre los dos hombres, cada uno de ellos tiene pruebas contra el otro.



Sed de mal comienza con el magnífico plano-secuencia (larga toma sin cortes) sobre un paso fronterizo entre México y los Estados Unidos. Es de noche y, cargada de múltiples derroches de talento y una genial habilidad de dirección, Welles conforma uno de los relatos de cine negro más intensos e imponentes de la cinematografía mundial.



Volver a Vernos, de Paula Rodríguez. La película documenta el testimonio de tres representantes de la generación que creció en la dictadura, "Los Niños de Pinochet", a la cual la directora Paula Rodríguez pertenece. Carolina Tohá, Enrique Paris y Alejandro Goic, quienes fueron dirigentes estudiantiles durante el régimen militar, son representantes de una generación que creció con y contra la autoridad de Pinochet.



El período que abarca el documental es desde el golpe militar en 1973, cuando los protagonistas eran niños, hasta la actualidad, donde ya adultos, se encuentran para volver a ver, volver a verse.



Con un trabajado guión y una depurada dirección, la realizadora se pasea por los acontecimientos desde 1973 en adelante, mezclando testimonios con crudas y dolorosas imágenes de la época, para crear y llegar -vía emocional- al espectador, en un documento interesantísimo, punzante y decidor que revela ciertos aspectos políticos, sociales y económicos de un país sometido desde tiempos remotos, pero que mediante esta clase de ejercicios, algún día podrá aceptar su historia y comenzar a mirar hacia delante.



Un hombre sin pasado, de Aki Kaurismaki. El relato desarrolla la historia de un trabajador desempleado que llega en tren a Helsinki y se queda dormido pacíficamente en un banco, no muy lejos de la estación a la que llegó con sus últimos sueños. Un grupo de delincuentes que pasa por allí no resistirá la tentación de robarle primero y maltratarlo brutalmente después, hasta dejarlo casi sin vida, con el rostro cubierto por esa careta del horror en que se transforma su herramienta de trabajo: la máscara de soldador.



En el hospital también lo darán por muerto, no sólo los médicos, sino también los instrumentos, que ya no le detectan el pulso.



Sin embargo, y con la memoria vacía, deja el hospital y sin ningún lugar dónde ir, se echa a andar en busca de indicios de su pasado, de su vida, de su ser, encontrando cobijo entre los indigentes locales.



Nuestro protagonista debe renacer, comenzar desde cero a forjarse una vida. De un lirismo de antología, de una comicidad irónica plausiblemente tangible y de una construcción de personajes y diálogos de excepción, El hombre sin pasado se convierte en una certera clase sobre cine y de cómo trasformar una simple historia en una obra maestra en términos cinematográficos.



Nadar solo, de Ezequiel Acuña. Martín tiene diecisiete años. Con su familia cada vez se comunica menos. En el colegio lo están por echar. La pequeña banda en la que toca sigue estancada. Su amigo de siempre ya no está tan cerca como antes. El desaliento, la insatisfacción por el presente que no lo conforma y el futuro que se acerca cada vez más incierto. Con estos sentimientos Martín recibe un llamado con noticias de su hermano mayor al que hace dos años que no ve. Así inicia una búsqueda con la tímida ilusión de encontrar en Pablo una respuesta para salir de la monotonía. En el camino se cruza con gente de otra generación, con amigos de antes, con objetos perdidos, y con situaciones que se repiten una y otra vez hasta lo absurdo.



Su viaje secreto lo lleva un fin de semana al mar. La desolación de un invierno, una chica con peces de colores, el fin de un recorrido, y el agua, siempre, alrededor de todo. Esta creativa opera prima del realizador Ezequiel Acuña, se suma a una serie de interesantes títulos argentinos independientes de bajo presupuesto y temática similar. Nadar solo se detiene en el individualismo, en la vida en presente absoluto, en la soledad, en la falta de dialogo, a través de la vida de un adolescente, pero diseminando tales carencias a la sociedad actual.
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