La declaración de cuatro páginas de Gemita Bueno - El Mostrador

Viernes, 24 de noviembre de 2017 Actualizado a las 20:51

La declaración de cuatro páginas de Gemita Bueno

por 10 agosto, 2004

DECLARACIÓN DE GEMITA BUENO EN CUADERNO RESERVADO.



Fojas 2, 21 de abril de 2004.



En Santiago, a 21 de abril de 2004, comparece Gemita Bueno Yánez, ya individualizada en autos, quien bajo juramento expuso:



En cuanto a lo que el Sr. Ministro me interroga debo decir que reitero lo señalado entes en el sentido que fue en el mes de noviembre cuando me acerqué a la Fundación Margen, ocasión en la que vino Michael Swan de Tierra de Hombres.



Estuve en la casa de Spiniak un período sin salir de allí, no obstante que yo podía salir, y no estaba secuestrada, mientras estuve en la casa no salí de allí.



Con respecto a lo que se me señala en cuanto a que la visita del Sr. Swan fue del 14 al 28 de noviembre, que la propiedad fue desocupada el día .....de diciembre y que Jovino Novoa salió del país el 26 de diciembre y se ausentó hasta el 12 de enero del año siguiente, en realidad debo decir que no recuerdo el período en que estuve en la casa de Spiniak, por cuanto cortos períodos se le hacen largos y otros de mayor extensión se le hacen cortos en los recuerdos que guarda en su memoria.



El tribunal le solicita que precise el período en que estuvo en el domicilio señalado y las características del mismo, respondiendo la testigo que por lo que recuerda se trató de un solo período ininterrumpido en que permaneció en la casa, en la que tenía la posibilidad de salir, pero que no lo hizo y que cuando se retiró fue de manera definitiva.



Luego de la actividad con el Sr. Swan y que repartiéramos condones por algunas caletas de Santiago, de lo cual me desocupé pasadas las dos de la madrugada, me dirigí por distintas partes de la ciudad de Santiago, como la Estación Mapocho y el Edificio Diego Portales, durante lo cual recuerdo transcurrieron aproximadamente tres días en que andaba vestida de la misma forma, esto es, un polerón grande, pantalones, zapatillas, y usaba el pelo corto, y no usaba lentes ni aros, menos me maquillaba. Transcurridos estos tres días, me fui a la casa de Spiniak, pero debo precisar que yo no me despedí del Sr. Swan ni estuve en alguna de las actividades que él desarrolló en Chile como un almuerzo, si recuerdo perfectamente las actividades de repartir preservativos en las caletas y en el centro de Santiago fue durante dos días, también recuerdo que en una ocasión fuimos a buscar al Sr. Swan al hotel en que se alojaba y no se puedo desarrollar la actividad porque él estaba bebido.



Con lo señalado puedo decir que al retirarme de las actividades desarrolladas por el Sr. Swan, aproximadamente el 24 de noviembre de 1998 y luego de permanecer unos tres días carreteando por las calles de Santiago, llegué a la casa de Spiniak entre el 28 y 30 de noviembre. También puedo decir que yo me fui de la casa de Claudio Spiniak días antes de que ellos entregaran el domicilio, pues no tuve conocimiento, no escuché ni vi hacer preparativos de mudanza. Puede ser, de acuerdo a la información que me entrega el tribunal, que me fuera de la casa de Spiniak un par de días antes de que ellos entregaran la propiedad.



No tuve conocimiento de que Michael Swan realizara actividades en la ciudad de Concepción del día 13 al 23 de noviembre, según se me informa.



Por lo que he recordado en este tiempo quiero señalar al Sr. Ministro que sobre la base de ciertos hechos que tengo en la memoria muchas veces yo he señalado acontecimientos que pueden estar ajustados a la realidad como también apartarse de ella, con el fin de darle cierta ilación a mi relato, sin embargo, parte de lo que he señalado, en sus aspectos accidentales o accesorios pueden no corresponder exactamente a lo que ocurrió. En efecto, el hecho fundamental es que efectivamente alguna vez estuve con quien ahora reconozco como el Senador Jovino Novoa, por un período que no puedo precisar, pero sí debo situar en varios días que pueden llegar aproximadamente a cuatro o cinco, en los cuales lo vi completamente desnudo, en que él mantuvo relaciones sexuales conmigo y advertí todos los rasgos que he manifestado al tribunal, como son sus manchas, lunares, cicatrices, forma de sus manos, que sus piernas eran delgadas, características de su pene y que incluso tenía un testículo más arriba que el otro, todo eso lo vi y es verdad. Este es el hecho básico esencial a que hago referencia y reitero que no pude sino viendo a esta persona conocer sus particularidades, nadie me las ha dicho, como tampoco nadie me ha exigido, insinuado o de alguna manera inducido a mencionarlas.



En lo que se refiere a mi concurrencia a las casas de Spiniak, al Arrayán, como a todos los otros hechos a que me he referido en mis declaraciones, esto es que viví en la caleta Chuck Norris, que me fueron a buscara ese sitio, que concurrí a la casa del Arrayán de Claudio Spiniak, por lo que he pensado en todo este tiempo me he dado cuenta que no corresponde a la realidad y que pude haberlo soñado o imaginado dado al ambiente en que me desenvolví, que era cercano a todos estos aspectos. Es así como lo señalado por los jóvenes de la Fundación Margen que vivieron el mencionada caleta y que expresan no haber estado conmigo es efectivo, como también es efectivo lo que me indica el tribunal que declaró Elsa Cox, porque nunca tuve una amistad con ella y tampoco vivimos juntas.



La casa a la cual me referí en mis declaraciones realmente existe, pero puede no corresponder a la de Claudio Spiniak y tampoco él estaba entre las personas que he podido recordar estaban en esas fiestas, dado que con nitidez recuerdo a varios menores, a quienes no puedo identificar, también recuerdo que había una persona que ahora me cuesta vincular al Senador Ávila, ya que existen varias personas como él, y al que tampoco presté mucha atención ya que no se vinculó directamente conmigo sino que con otros menores.



Quiero que el tribunal entienda lo que es mi situación personal, pues soy ahora una mujer de veinte años, y que mis sentimientos me llevan a pensar que tengo menos, porque quiero tener menos edad, quiero que se me considere, que se me de cariño, que se me acoja, en definitiva poder disfrutar de aquellos regalos que nos entregan los padres, aquello que mi madre no me ha dado, que si bien es cierto mi padre intentó entregarme fracasó la comunicación entre ambos. Este ambiente, en cierta medida y lo más parecido a un hogar lo he encontrado en el hogar en que estoy acogida por el padre Artiagoitía, quien con sus defectos y virtudes, fortalezas y debilidades me entrega aquello que no he obtenido en otros lugares. Al cura Jolo incluso le conté de mis esporádicos recuerdos, los que no podía asociar con personas determinadas hace ya bastantes años, esto es en el año 2001 aproximadamente, pero fue luego de la relevancia pública que tuvieron los hechos investigados en esta causa los que me llevaron a vincular los acontecimientos, los que por mi parte no quería relatar, lo cual insistió el padre Artiagoitía junto a la sicóloga Rina Montt, quienes en cierta medida me presionaron para concurrir al tribunal y exponer mi historia al Ministro Sr. Calvo. Luego de esto ya no era posible volver atrás, no era posible dejar de mantener en mi relato lo que había dicho con circunstancias en el tribunal, y es por ello que también por el dicho del padre Jolo que acepté dar entrevistas a los periodistas Prokulakis y Narváez, convencida o presionada por el sacerdote y los periodistas, lo que se hizo particularmente evidente en el caso del periodista Prokulakis, puesto que estaban en conocimiento de la carga emocional que yo tenía por cuidar una señora de edad que se encontraba enferma en calle Apóstol Santiago, de nombre Francisca Lidia Rivera Muñoz, quien en definitiva falleció a los pocos días.



Reitero que hay cosas que recuerdo concretamente, pero que hay otras que no me es posible hacer mayor precisión; reitero que estuve con la persona que ahora identifico como Jovino Novoa, pero no puedo precisar donde fue esto, dado que esos momentos no le atribuía mayor importancia. Este es el hecho básico que mantengo en mis declaraciones. En los demás acontecimientos que he señalado al tribunal puede ser que esté equivocada o que mi recuerdo no sea tan fiel.



Se dispone que la presente declaración se mantenga en cuaderno reservado, a objeto de dar resguardo de identidad a la compareciente.



No tengo otros antecedentes que rectificar de lo que han sido misa declaraciones prestadas ante el tribunal.



Previa lectura, ratifica y firma con S.S. Iltma.



Gemita Bueno.

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