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Centros de estudios ligados a

La Concertación y sus desafíos: profundizar democracia y pacto social

por 5 septiembre, 2004

Existe consenso en el oficialismo cuando discuten cómo ganar las próximas presidenciales frente a la Alianza por Chile: tener un ''nuevo gobierno'' y no un cuarto período. Por esto, los "think tanks" de la Concertación se juntaron a debatir los aspectos programáticos que aún no han sido resueltos y así comenzar a formar la ''agenda de futuro''.
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Ni muy autoflagelantes ni muy autocomplacientes, pero con un diagnóstico común: Chile ha crecido en su economía, pero ahora el paso que debe seguir es la profundización democrática. Desde asambleas constituyentes para cambiar la Constitución, pasando por la necesidad de mirar hacia una economía social de mercado, hasta las felicitaciones por haber disminuido la pobreza considerablemente durante los últimos 14 años, los think tanks de la Concertación se concentraron en estos días a debatir sobre los desafíos pendientes y cómo generar una nueva relación entre la democracia, la economía y la ciudadanía, como un primer paso para generar una propuesta para un nuevo gobierno.



Conscientes de que "hemos hecho las cosas bien", pero que aún falta mucho por hacer, los centros de estudios ligados al oficialismo acordaron, entre otras cosas, la necesidad de transformar la democracia del mero acto de votar a un espacio de verdadera participación ciudadana, que el Estado tenga un rol más fuerte en la economía y la perentoria obligación de cambiar la Constitución.



En este último punto, existe coincidencia en la "osadía" propuesta por el director de Tiempo 2000, Jorge Navarrete, quien aseguró que más que discutir reformas constitucionales, lo que debería hacerse es hacer una nueva Constitución con la participación de todos los ciudadanos.



Esto, porque aunque durante los últimos 14 años se hayan hecho más de 100 reformas constitucionales, aún la carta fundamental sigue considerándose mala.



"De cada 100 chilenos, sólo 30 tienen algo o mucha confianza en la Constitución del 80, entonces ya está bien, no tenemos mayoría en el Congreso, pero formemos una comisión y por lo menos discutamos qué Constitución nos gustaría tener, como la norteamericana de 1787 o la francesa de 1958; es decir, una Constitución donde el pueblo chileno sienta que ha tomado parte en su elaboración y aprobación", explicó el director ejecutivo del Centro de Estudios para el Desarrollo, Sergio Micco.



Propaganda más que bandera



No obstante, en el encuentro también se reconoció la poca tenacidad política para lograr los cambios constitucionales. En este sentido, el abogado de derechos humanos, Roberto Garretón aseguró que los cambios constitucionales para la Concertación ha sido "más una propaganda que una bandera de lucha".



Esto porque, a su juicio, si las reformas constitucionales fueran bandera de lucha, como lo fueron los derechos humanos "cambiamos la Constitución".



La brigada de think tanks(tanques del pensamiento, según su traducción literal) de la Concertación, y quienes promovieron este encuentro, está compuesta por Asuntos Públicos, Centro Avance, Centro de Estudios del Desarrollo (CED), Corporación Tiempo 2000, Fundación Chile 21, Fundación Eduardo Frei y SUR Corporación de Estudios Sociales y Educación.



Garretón: "No temerle a un Estado fuerte"



Seguro de que los esfuerzos teóricos son importantes y que por lo tanto lo que falta ahora es la voluntad política, el abogado de derechos humanos Roberto Garretón aseguró que en una de las cosas que se debería avanzar es en un rol más fuerte del Estado sobre la economía.



"Los sectores democráticos en Chile estamos convencidos de que el mercado no puede ser el único distribuidor de recursos y el único orientador de las políticas, sino que creemos que el Estado tiene un rol fundamental. Eso lo sabemos y la verdad es que la Concertación mejoró mucho lo que dejó la dictadura. El punto es que hay que avanzar más todavía. Me alegro que la pobreza en Chile haya bajado a más de la mitad y que la indigencia a menos de un tercio, me alegro mucho, pero todavía queda mucha pobreza y todavía queda mucha indigencia. Y eso requiere no tenerle miedo a un Estado fuerte que asuma su rol de administración del bien común", dijo Garretón.



- ¿Cómo potenciar la participación ciudadana, después de todos estos años donde la ciudadanía prácticamente no existe como tal?
- Vendiéndole a la población una utopía por la que trabajar.



- ¿No existe?
- No, no existe. Si uno analiza los catorce años de transición, la palabra clave sería miedo a volver a la dictadura, miedo de enfrentar a la derecha. No me gusta utilizar la palabra derecha porque ser derechista es una cosa honorable, digna. Chirac es derechista y no tengo nada contra él, pero el problema es que en Chile no tenemos derecha, tenemos fascismo. Tenemos ultra derecha. Aquí el más avanzado del pinochetismo, estaría a la derecha de los países ultraderechistas europeos. Le Pen, en Francia, acepta que el Estado intervenga en la educación, acepta que el Estado intervenga en la salud, acepta que el Estado tenga un rol.



- ¿Cómo un gobierno vende esta utopía cuando son los mismos empresarios quienes dicen que gracias a la Concertación los movimientos sociales están bajo control?
- Hay que romper los miedos, decir que cada persona tiene el derecho humano a la participación, y los derechos humanos son irrenunciables. El país no se puede construir sin la participación de todos los seres humanos. Qué es lo que hace la Constitución de Pinochet: señor, el país lo construyo yo y lo construyo el año 80 y nadie me lo cambia. Hay que destruir la ideología, la ética, la filosofía, la política y la economía de Pinochet.



"Es la economía de Pinochet la que nos llevó a tener un 40 por ciento de la población en situación de pobreza y se podía no hacerlo. La Concertación demostró que se podía mantener las reglas en la que el mercado estuviera presente, sin llegar al 40 por ciento de pobreza", añadió.



Desencanto y democracia



- Uno de los sustentos de este seminario es el informe del PNUD, donde una de las cosas que da cuenta es la poca adhesión democrática que tiene de la ciudadanía. ¿Por qué se da esto?
- Viene del desencanto y viene además porque se considera demócratas a los que van a votar. Y todos sabemos aquí, por ejemplo, que el pinochetismo no es democrático. El pueblo de verdad es democrático, y en Chile creo que eso tiene una alta adhesión, mucho más de lo que el informe refleja. Porque si vamos a meter a los pinochetistas como demócratas los resultados obviamente salen distorsionados.



"Ser demócrata es un proyecto de vida, una forma de tener las relaciones sociales. Es igual que ser honrado. No se puede ser honrado los días pares y ladrón los días impares. No se puede ser demócrata un día y apoyar una dictadura al día siguiente. No se puede. El que apoya una dictadura no es demócrata, como el que roba no es honrado, aunque hoy a las 10 de la mañana no estuviera robando", enfatizó Garretón.



- Uno de los grandes amarres que tiene hoy la democracia es la Constitución y ha sido una de las grandes banderas de lucha de la Concertación...
- Ha sido más propaganda que bandera de lucha. Si fuera bandera de lucha, como fue el tema de los derechos humanos para el plebiscito el año 88, cambiamos la Constitución. Pero la Concertación no ha tenido los cambios a la Constitución como bandera de lucha, la ha tenido como propaganda.



- ¿Qué sea propaganda significa que la Concertación no tiene la intención de cambiar la Constitución?
- Hay un drama terrible en política que es considerar que algo es bueno o es malo, pero si no puedo conseguir lo que es bueno termino diciendo que es bueno lo que considero malo. Ya que no puedo cambiar la Constitución... bueno, total la Constitución para algo sirve, ese conformismo a la regla, dándole certificado de demócratas a individuos que torturaron, asesinaron, que firmaban decretos mandando personas a los centros de tortura, que expulsaban del país, que relegaban y les damos certificados de demócratas sin que se lo hayan ganado, sin que hayan tenido un solo acto de demócratas en su vida, es lo que hace perder a la gente la fe en la democracia.



- ¿Cuál es el paso que debe dar la Concertación para cambiar esto?
- Dar el paso, decirle a los fascistas que son fascistas y no demócratas. Considerar que cada uno responda a sus actos y sus ideas. A veces se hace, en el asunto del royalty los sectores democráticos se pusieron firmes y terminaron los otros presentando un proyecto alternativo, por qué no hacemos lo mismo.



Las tareas pendientes



A juicio del director ejecutivo del CED, Sergio Micco (DC), uno de los logros de la Concertación ha sido consolidar una democracia estable, donde los conflictos se resuelven pacíficamente los conflictos.



Sin embargo, "en términos de participación ciudadana es evidente que hemos reducido, y de mala manera, la participación a emitir un simple voto. Y digo de mala manera porque no hay inscripción automática como era en el pasado -donde un millón 200 mil jóvenes están fuera y también un millón de adultos-, entonces ahí tenemos un lío muy grande. Segundo, tenemos un sistema electoral que no favorece la representación en términos de no tener un Congreso que sea representativo de las distintas opciones políticas e incluso de la diversidad de Chile. Solamente el 10 por ciento de los parlamentarios son mujeres, no hay parlamentarios jóvenes, el PC puede sacar 6 o 7 puntos y no tiene representantes, y eso no es bueno para la democracia y ahí tenemos otro problema institucional complicado, pero sobre todo, participar es sentirse parte de algo".



"Nuestra democracia tiene un déficit y es que la gente siente que hay un montón de decisiones que son centrales para su vida que no se están tomando democráticamente, desde el royalty minero hasta las condiciones laborales que tengo en mi empresa. Entonces hay demasiados ámbitos de la vida de los ciudadanos que las decisiones las toman muy pocas personas y de manera bastante espuria", aseveró.



- En general el diagnóstico es bastante claro y todos opinan más o menos lo mismo ¿Cuál es el paso que falta para pasar de la teoría a la acción?
- Primero, una Constitución donde el pueblo chileno sienta que ha tomado parte en su elaboración y aprobación. Segundo, reformar muy profundamente los partidos políticos de la Concertación. Los partidos sólo aparecemos para las elecciones, para designar candidatos, pero si ves después los partidos políticos desaparecen, ya no hacen formación política, ya no hacen deliberación programática, ya no hacen sociedad civil, construir sindicatos, cooperativas. Y agregaría algunas reformas puntuales como poner límite a las reelecciones. Creo que a la Concertación y a nuestra democracia le ha hecho mal la reelección indefinida de senadores, diputados y alcaldes. La democracia es la circulación de las elites, la democracia es la igualdad. Todas las personas están igualmente capacitadas para tomar las decisiones. Por qué no abrir un poco las ventanas y que hayan cambios más drásticos. Por ejemplo, el Parlamento español en las últimas elecciones se renovó en un 70 por ciento. Hoy el 70 o 80 por ciento de los alcaldes van a la reelección y creo que eso no es bueno para la democracia.



- Roberto Garretón dice que no se ha logrado un cambio a la Constitución porque el tema para la Concertación ha sido una propaganda y no una bandera de lucha. ¿Coincide con eso?
- Creo que acá se impuso un deber de buen gobierno donde se dijo 'si este proyecto de ley sabemos que va a ser rechazado por la derecha, si esta reforma sabemos que va a ser rechazada por la derecha, mejor aboquémonos a otras tareas', que fue la razón del gobierno. Y desde los gobernados y especialmente de la derecha comenzaron muy machaconamente, lo que se expresó en todas las encuestas de opinión pública, a decir mire dedíquese a salud, educación y seguridad ciudadana y eso es un argumento un poco torcido, porque el 100 por ciento de los chilenos tenemos una opinión súper clara sobre las reformas. Eso también significó que la Concertación comenzara a dejar los temas propiamente de reforma política. Y evidentemente eso no es bueno para nuestra democracia porque los chilenos tienen que entender que si ellos no tienen un Congreso representativo de las distintas corrientes de opinión, nuestras leyes van a carecer muchas veces de la legitimidad que tendrían si en la elaboración y promulgación de esas leyes participaran todos los chilenos.



"Creo que por estas dos razones se produjo este decaimiento de las reformas políticas, sin perjuicio de lo cual se han hecho 100 reformas a la constitución. Pero para tener una constitución democrática que garantice un estado social y democrático con derechos sociales yo diría que hay que hacerlo de nuevo", insistió.



Protección social



Según Micco una de las razones para que los chilenos estén descontentos con la democracia se debe a que en los pactos del gobierno con la oposición no se está escuchando lo que pide la gente.



"La democracia es el gobierno del pueblo. Los chilenos cuando tu les preguntas cuál es el mejor banco, no dicen el Banco de Chile, dicen el Banco del Estado. Cuando les preguntas cuál es la empresa que más ayuda al crecimiento del país dicen Codelco, que es otra empresa estatal. Cuando preguntas si el Estado tiene que participar más para garantizar salud y educación, es el 80 por ciento de los chilenos que está reclamando esto. Entonces es obvio que los chilenos no estén contentos con la democracia, cuando sienten que muchas de las decisiones que toman las autoridades de gobierno de acuerdo con la oposición van en contra de lo que ellos están pidiendo", explicó.



- Pero esa misma gente vota por la oposición...
- Si, pero de una forma muy engañosa, porque justamente lo que Joaquín Lavín dijo es 'yo sí que voy a ser el cambio', entonces es un poco tergiversado en ese sentido, y con una dosis de populismo realmente espantosa. Los chilenos tienen las cosas mucho más claras que lo que nosotros mismos pensamos.



Agregó que "no se trata de imitar a los europeos, pero ellos tienen un pacto social que creo que pudiéramos imitarlos mucho más. Y acá en América Latina, los dos países que tiene los índices de adhesión a la democracia el doble que Chile, que son Costa Rica y Uruguay, son porque han construido un pacto social que garantiza los derechos sociales. Ellos tienen otro tipo de problemas, son economías menos dinámicas que la chilena, pero tienen un pacto social y democrático mucho más fuerte que el chileno. Entonces Europa puede aparecer mucho más lejana, pero esa Europa la construyeron social cristianos, social demócratas, liberales sociales que son supuestamente las familias que están gobernando a través de la coalición. En segundo lugar, mira Costa Rica y mira a Uruguay, América Latina puede tener pactos sociales que sean más integradores que los que estamos haciendo hoy en Chile".



Congelar al movimiento social



- La Concertación nació y se afirmó gracias a la organización social. Hoy, han sido los propios gobiernos de la Concertación los que han debilitado los movimientos sociales. ¿Cómo ven ustedes esa contradicción entre lo que pasó en los '80 y lo que pasa ahora?
- Todos los estudios que conozco sobre cómo se dieron las transiciones y consolidaciones de las democracias en América Latina partieron del supuesto que había que congelar a la sociedad civil. Es decir, si en Chile teníamos un déficit desde el año 90 de un millón de casas y seguían funcionando los comité de allegados, eso iba a ser un tema que iba a ser inmanejable. Si las federaciones de estudiantes seguían representando lo que representaban en los años 80 y seguía el problema de que el 70 por ciento del financiamiento de la educación superior viene del bolsillo de los padres de los jóvenes, era un tema inmanejable. Entonces se tomó una decisión que fue congelar a la sociedad civil y eso se hizo en Chile y en América Latina. Resultado: muchas frustraciones y perdió legitimidad la democracia y las coaliciones democráticas de gobierno garantizaron estabilidad, pero no lograron hacer los cambios en materias socioeconómicas que los chilenos hasta el día de hoy piden.



"Hoy en Chile el nivel de organización es el mismo que el año 64, previo a los gobiernos de Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende y eso es una debilidad de nuestras democracias. Si miras las democracias en Europa, el porcentaje de afiliación a los sindicatos van del 30, 40 hasta el 80 por ciento, todos trabajadores sindicalizados. Acá en Chile es 10 puntos y eso obviamente significa que los trabajadores tienen mucho menos poder a la hora de enfrentarse a la Sofofa que sí agrupa a la gran mayoría de los grandes empresarios chilenos", agregó.



- Los gobiernos de la Concertación tomaron la decisión de congelar el movimiento social ¿El costo lo estamos viviendo ahora o es un costo que todavía no es importante y por lo tanto es mejor seguir con el movimiento social congelado?
- No quiero justificar esa decisión, pero convengamos en una cosa: América Latina hoy tiene una pobreza de 43 puntos promedio, Chile de 18,1 y una indigencia de 4,7 puntos; es decir, parece ser que si nos comparas con América Latina es realmente extraordinario. Por lo tanto, muchas de estas decisiones que fueron extraordinariamente costosas cuando vamos a negociar con la derecha y vamos a terminar con senadores designados y vitalicios, vamos a negociar con la derecha y vamos a aceptar por ejemplo, el sistema educacional que hoy tenemos, bueno ahí pagamos costos. Ahora el punto es que yo creo que lo que era bueno el año 89 o el año 93, definitivamente dejó de ser bueno el año 2000 y con mayor razón va a dejar de serlo el 2005.



Micco añadió que "Chile ha demostrado a nivel de nuestro pueblo y especialmente de nuestros dirigentes políticos de prudencia, de sabiduría, de hacer las cosas bien y por lo mismo se impone una nueva etapa donde el tema a nuestro entender en el CED es central. Uno es el que tú me señalas que es una democracia más participativa y dos una economía al servicio de la democracia y una economía que garantiza derechos sociales".



¿Modelo en peligro?



- ¿Pero con una mayor participación ciudadana o pidiendo que el Estado intervenga más no se podría afectar los números de la macroeconomía?
- Para nada. Eso es una falsa concepción que ha promovido la derecha. Las economías más competitivas del mundo como Finlandia, Alemania, Francia, Italia, Holanda son economías donde el Estado controla entre el 40 y 50 por ciento de la economía. No porque haya muchas empresas estatales y burocracia estatal, lo que hay son servicios públicos que garantizan derechos sociales. Un trabajador que recibe una buena educación prebásica y escolar, que después es capacitado, que sabe que si queda cesante va a tener un buen subsidio de cesantía, que tiene un transporte público que une rápidamente su casa con el trabajo, que puede tener tiempo libre para descansar ¿ese trabajador produce más o produce menos? Evidentemente que produce mucho más.



"A diferencia de Estados Unidos, el capitalismo europeo y las economías europeas, que son economías abiertas y de mercado, tienen un pacto social entre social-cristiano, social-demócratas, liberales sociales, sindicatos y empresarios donde un mínimo social se garantiza para todos. Y así las economías crecen mucho más rápido muchas veces, o bien tienen un crecimiento menor que otras economías, pero con un pacto social y una estabilidad en las políticas públicas mucho más grande. Nosotros queremos que si la Concertación es una mezcla entre Democracia Cristiana, Partido Socialista, PPD y radicales debiéramos de una vez por todas atrevernos a mirar más a Europa y mirar menos el modelo de Estados Unidos", explicó.



- ¿Y eso se puede hacer sin afectar los números, porque nuestro modelo fue tomado de Estados Unidos y no de Europa?
- Acá hay un dato importante y es que el Presidente Lagos a pesar de toda la presión que recibió de Estados Unidos, dijo que no a la guerra en Irak. Y Chile firmó su tratado de libre comercio. Entonces hoy la sociedad chilena puede ejercer un mayor grado de autonomía respecto a los Estados Unidos, no para establecer un régimen socialista como el de Cuba, sino decir simplemente que creemos en el mercado, pero creemos en los derechos sociales, creemos que el Estado tiene que tener un lugar más fuerte, que la sociedad civil tiene que estar más organizada y creo que esa autonomía existe.



SIGUE...



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