jueves, 19 de julio de 2018 Actualizado a las 14:48

Expertos evaluaron la cita de

Cumbre APEC 2004: ¿beneficio-país o mucho ruido y pocas nueces?

por 24 noviembre, 2004

Economistas Oscar Landerretche y Juan Luis Correa desmenuzan lo vivido en la Cumbre. Uno de la Universidad de Chile y el otro del Instituto Libertad, respectivamente, consideran que hay que mantener la cautela ante los efectos del Foro. Ambos estiman que la Declaración de Santiago son palabras de buena crianza.

Es un hecho que para nadie pasó inadvertida la rimbombante Cumbre del Foro de Cooperación Económica del Asia Pacífico (APEC). Carabineros apostados en las azoteas, extensos perímetros custodiados celosamente por aviones F5 y naves radar, helicópteros y tanquetas en las poblaciones le otorgaron el mote de la ciudad más segura del mundo a un Santiago que, durante el fin de semana pasado, recibió a los líderes de las 21 economías del Asia Pacífico.



Por ende, los expertos en seguridad nacionales llenaron páginas de diarios para explicar el impecable cometido de la organización de la cita, planeada, según los organizadores, desde hace dos años, lapso mínimo para que las cosas resultaran de la manera en qué resultaron.



Pero, en realidad, ¿qué consiguió Chile con toda la inversión que significó la organización de la Cumbre APEC? ¿Cuál es el balance que los economistas sacan luego de que sólo quede en territorio chileno el sultán de Brunei? ¿Quiénes ganaron en esta fiesta comercial donde no se invitó a los feos del curso, los sindicalistas, las Pymes ni los ecologistas?



Para Oscar Landerretche, economista de la Universidad de Chile, la APEC "no debe generar muchas expectativas sobre lo que haga el foro, porque es una instancia medio amorfa de conversación, no muy sólida. Pese a eso, Chile ha conseguido cosas bastante concretas para lo que es la APEC... El problema es que es bastante difícil saber si estas cosas se hubiesen conseguido sin APEC. Yo me atrevería a decir que quizás las facilitó en cierta medida", afirma el experto.



"Es probable que, por ejemplo, acelerara los procesos hacia un tratado de libre comercio con China, Japón y Nueva Zelanda. Adicionalmente le dio la posibilidad a Perú para que diera, por fin, señales razonables. Respecto de que ellos, en realidad, no viven todo el tiempo preocupados de la Guerra del Pacífico, sino que también les importa el comercio y ser buenos vecinos. Ese fue un resultado inesperado y favorable de esta cumbre. Porque era el momento y la instancia para demostrar que se pueden hacer negocios con ellos", agregó Landerretche.



Ruido mediático



Consultado sobre el ruido mediático que provoca la APEC, el que no siempre tiene profundidad ni una clara correspondencia en los hechos a mediano ni largo plazo, Landerretche cree "que Chile ha sacado un gran partido de eso, porque organizó todo esto y le resultó bien. Todos estos líderes saben qué es Chile, al igual que sus personeros, pero sí estuvimos gracias a esto en los medios de todo el mundo, dándonos a conocer mucho más, lo que es positivo".



Sin embargo, en cuanto a la habitual declaración final que los líderes de las 21 economías sacan al finalizar cada Cumbre APEC, Landerretche es escéptico, y considera que ''no son más que declaraciones de principios''.



''Es loable esta intención que tenía Hernán Sommerville (quien se desempeñara en esta cumbre como presidente del Consejo Asesor Empresarial de APEC, ABAC) de que hubiera un acuerdo de comercio para todo el mundo, pero... es un poco... naif, porque en el fondo todos sabemos que en APEC están las tres potencias mundiales (EEUU, China y Rusia) y Japón. Y un acuerdo de libre comercio entre China, EEUU, Rusia y Japón es una cosa muy seria, y ahí Chile pesa cero. Si a Chile le parece bien da lo mismo. No me parece que haya muchas posibilidades de que se sienten seriamente Hu Jin Tao, George Bush, Vladimir Putin y Junichiro Koizumi a negociar un tratado, y además para toda este grupo de países chiquititos... Eso es política ficción '', sentencia Landerretche.



El economista de la Casa de Bello añade que ''incluso en la teoría económica más pura no es claro que para un país grande, que puede afectar los precios mundiales, sea óptimo siempre estar plenamente abierto. Es óptimo para los chicos. Obviamente que a nadie le hace daño tener un TLC con Chile. Pero no da lo mismo uno entre EEUU y China. Y no va a pasar colado porque se esté haciendo en la APEC. Yo creo que, en definitiva, son declaraciones que no tienen ningún efecto''.



-Pero hubo reuniones paralelas que sí tuvieron efectos concretos. Al igual que la reunión CEO Summit, que reúne a los máximos empresarios.
-Bueno, la CEO Summit es una buena instancia, así como las reuniones bilaterales de ministros. Ambas son bastante más útiles. Porque se reúnen los ministros de Agricultura, por ejemplo, que no necesariamente tendrían que reunirse, dándose un clima de mucha utilidad. A los empresarios también les sirve, porque hacen muchos contactos. Sobre todo este año, que en proporción los empresarios chilenos eran, por lejos, mayoría.



-¿Se justificaba tanta seguridad, sitiar Santiago?
-La cumbre fue austera, pero muy disruptiva en cuanto a la seguridad. Hay algo de innecesario ahí. Hay como una especie de exageración. Esto de los dos aviones Boeing... una cosa casi ridícula. Porque al final las verdaderas disrupciones masivas, las manifestaciones anti APEC, igual ocurrieron. Yo no sé si poner a un carabinero en la esquina de Portugal con... no sé si eso evitaría un atentado contra el Presidente Bush. Eso fue una de las cosas molestas. Ni siquiera lo de la manifestación. Porque en el fondo lo único que le dice al resto del mundo es que somos un país normal. Común y corriente. Lo raro sería que nadie saliera a protestar por la llegada de Bush.



Se predica, pero no se practica



Para el jefe del área económica del Instituto Libertad, el economista Juan Luis Correa, hay que ser muy cauto con las conclusiones que se saquen de la Cumbre APEC.



''Lo más positivo es ver que se tiene la infraestructura necesaria para realizar un evento de estas magnitudes, y comprobar que funciona. Ahora, en los elementos más específicos y propios de la APEC, la verdad es que es difícil establecer una evaluación de esta reunión, ya que estos son procesos de muy largo plazo, y porque en la práctica no tienen mucho impacto, muchos resultados. Y así se ha visto principalmente en la Organización Mundial del Comercio (OMC), donde los efectos de liberalización del comercio están dados más por convencimientos propios de los países mismos, que por acuerdos multilaterales o establecimientos de objetivos y políticas multilaterales'', concluye Correa.



-¿Le parece que la llamada Declaración de Santiago es más un grupo de palabras de buena educación?
-Sí, se podría decir de esa forma. Dentro de las reuniones APEC, quizás una de las más interesantes ha sido la declaración de Bogor (Indonesia, 1994), donde se establecieron objetivos predeterminados que son muy difíciles que se logren, tal como han mostrado las mismas reuniones de la OMC. Que la verdad han tenido resultados, en cuanto a la eliminación de subsidios agrícolas o de barreras arancelarias, muy escasos, regidos por la voluntad propia de los países, ya sean economías grandes o pequeñas.



-A raíz de su análisis se desprende que la idea de Sommerville la parece descabellada.
-Pensar en un gran TLC es algo demasiado optimista. Yo creo que lo que puede suceder aquí son algunos tratados bilaterales, con países específicos, que están dentro de un camino de eliminación de barreras parancelarias y arancelarias, y también dar un mayor espacio a los servicios y las inversiones. Pero pensar que se va a lograr un tratado de la APEC misma, y al mismo tiempo que sea una estructura de tratado eficiente... es demasiado optimista.



-A raíz del gesto del Presidente peruano, Alejandro Toledo, quien habló en la APEC que estaban muy separados los carriles comerciales y lo fronterizo, ¿le parece digna de considerar la posibilidad de tener una subsecretaría o un ministerio específico de comercio exterior, separado claramente de la Chancillería?
-El gesto que mostró Perú puede llegar a ser un gran avance en lo que son las relaciones de Latinoamérica, y dentro del Cono Sur. Sobre todo el que Toledo haya mostrado también la voluntad de establecer un TLC entre los dos países. Eso sería un gran paso, para disminuir las presiones que existen de parte del Bolivia. Entonces, es muy difícil pensar que hay temas que van completamente por carriles separados. Si bien sería bastante más eficiente que los países tomaran las relaciones económicas y las internacionales por separado, en este tipo de reuniones se tienden a mezclar, y siempre terminan habiendo interrelaciones, como lo demuestra la misma voluntad de Toledo. Por eso, en cuanto a tener por separado estas materias, en términos de Estado, perfectamente se podría tener una estructura con pocos ministerios, y que existan varios servicios y subsecretarías autónomas dentro de un mismo ministerio.



-¿La APEC aceleró las negociaciones de posibles TLC para Chile, o a su juicio es sólo una plataforma de anuncio?
-Es mucho más una plataforma. Varios de ellos estaban bastante conversados. Había señales. Por lo tanto, más que ser un sitio que genere tratados bilaterales, es la mejor instancia para anunciarlos.



-Para finalizar, ¿cuáles son, a su juicio, los desafíos que deja APEC?
-En Chile existe conciencia de los beneficios del libre comercio. Y yo creo que en la APEC hubo señales que el país debería captar, tomando en cuenta que hay países donde también existe esa nueva voluntad o están tendiendo a eso. Por lo tanto, hay que estar atento a algunos mercados que puedan llevar a que Chile plantee un proceso de apertura arancelaria, en forma unilateral. Tal como bajamos los aranceles a 6%, deberíamos volver a un proceso de búsqueda de un arancel cero.






Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Noticias

Blogs y Opinión

Columnas
Cartas al Director
Cartas al Director

Noticias del día

TV