Armada y Carabineros se alejan de Cheyre en particulares mea culpa - El Mostrador

Viernes, 15 de diciembre de 2017 Actualizado a las 20:11

Se limitaron a ''solidarizar''

Armada y Carabineros se alejan de Cheyre en particulares mea culpa

por 1 diciembre, 2004

Pese a que las miradas estaban puesta en las instituciones armadas, esperando un ''perdón'' y un ''reconocimiento institucional'', ayer tanto la Armada como Carabineros se alejaron de la línea Cheyre y sólo repudiaron las torturas que cometieron ''algunos'' funcionarios de esas fuerzas.

Aunque era ampliamente esperado el reconocimiento oficial de la Armada y de Carabineros, ayer estas dos instituciones hicieron sus mea culpa, pero a su manera. No pidieron perdón ni reconocieron que estos hechos fueran una conducta institucional.



Ayer, el comandante en jefe de la Armada, almirante Miguel Ángel Vergara, reconoció la práctica de violaciones a los derechos humanos a bordo del buque escuela Esmeralda, poco después del golpe de Estado de 1973. Junto a esto dijo "estar abierto" a "en algún momento" hacer un acto de desagravio que sirva para "desestigmatizar a este buque que tantos servicios presta a la patria".



Sin embargo, Vergara tomó distancia del comandante en Jefe del Ejército, Juan Emilio Cheyre, asegurando que "la institución deja expresa constancia que jamás ha validado y ni siquiera insinuado la aplicación de torturas. La violación de los derechos humanos nunca ha sido una política institucional".



Por la tarde, fue Carabineros quien se pronunció sobre el informe de la Comisión sobre Prisión Política y Tortura, a través de un comunicado. En el texto, la policía uniformada sostiene que "Carabineros repudia que personal de sus filas tuviese participación en casos de violaciones a los derechos humanos, donde se cuentan personas que ejercían el mando jerárquico y que tuvieron responsabilidad por acción u omisión".



De responsabilidades institucionales, nada.

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Carabineros
repudia actuación de personal de sus filas
En
conocimiento del Informe realizado por la Comisión Nacional sobre
Prisión Política y Tortura, que recoge el testimonio de miles
de personas que a lo largo del país fueron víctimas de violaciones
a los derechos humanos entre el 11 de septiembre de 1973 y el 11 de marzo
de 1990, y con la transparencia que Carabineros de Chile procede ante la
ciudadanía, cumple con su deber ético y moral de declarar
lo siguiente:
1.- Carabineros de Chile valora el trabajo realizado por la Comisión,
con la cual colaboró entregando toda la información y antecedentes
que tenía, siempre que le fue solicitada.
2.- La Institución considera que el contexto histórico
de la década del 70, en que el país sufría graves alteraciones
sociales y políticas, llevó al conjunto de la sociedad chilena
a un clima de confrontación y violencia.
3.- Hoy, después de 30 años y con la perspectiva que da
el tiempo, Carabineros se hace cargo de su historia y estima que las acciones
de represión política, prisión y tortura, descritas
en el Informe, nunca debieron realizarse porque son contrarias a su esencia
y misión.
4.- Con lo anterior, Carabineros repudia que personal de sus filas tuviese
participación en casos de violaciones a los derechos humanos,
donde
se cuentan personas que ejercían el mando jerárquico y que
tuvieron responsabilidad por acción u omisión.
5.- La Institución adhiere el sentir de las víctimas de prisión
política y torturas y al de sus familias y comparte, una vez más,
el sentimiento generalizado de la sociedad chilena de condena a estos dolorosos
hechos. Carabineros reitera su compromiso de caminar con firmeza a un deseable
reencuentro nacional, bajo el imperio de la solidaridad, la verdad y la
paz social.
6.- Carabineros ha vivido su propio y distintivo proceso de normalización
de su rol tradicional a partir del año 1990, cuando se reestableció
el régimen democrático en Chile y es así como hoy,
diariamente, actúa de cara a la comunidad.
7.- Finalmente, Carabineros de Chile, declara que los esfuerzos que realiza
en la formación y conducta de su personal corresponden a la profunda
convicción moral de legar a sus futuras generaciones una Institución
respetuosa de los derechos humanos y de la dignidad de las personas.

No obstante, la institución que dirige el general Alberto Cienfuegos consideró que fueron "las graves alteraciones sociales y políticas" que existían en la década del 70 las que llevaron al país a "un clima de confrontación y violencia", pero que ello no justifica este tipo de abusos.



El experto en materias de Defensa, Santiago Escobar, aseguró a El Mostrador.cl que si la Armada "no hace un reconocimiento institucional faltan al honor y la verdad". Esto, porque según dijo, "nadie puede utilizar símbolos institucionales (como la Esmeralda), mancharlo con sangre y luego decir que no fue institucional".



Respecto a Carabineros, quienes tampoco hicieron un reconocimiento institucional de los hechos, recordó el "Caso Degollados", donde la institución encubrió durante un largo tiempo a los funcionarios involucrados.



Si bien estos gestos se alejan de lo realizado por Cheyre, Escobar aseguró que "la soledad de Cheyre no es su soledad, es la del resto", señalando que con lo que hizo el comandante en Jefe del Ejército legitimó a la institución. En cambio, dijo, "mientras la Armada siga negando su actuación institucional, la sociedad chilena le va a seguir exigiendo gestos".



La Armada



Aunque en el informe de la Comisión sobre Prisión Política y Tortura, la Armada cuenta con varios centros de detención -cabe destacar que, según el informe, en todos ellos se torturó-, quizás el que más duele a la Marina es el Buque Escuela Esmeralda.



Por años organismos internacionales rechazaron el paso por sus países del velero, aunque también por años la institución negó estos acontecimientos. De hecho, hace algunas semanas, el almirante Vergara sostuvo que "a mi me han preguntado si en la Esmeralda se torturó y yo siempre he contestado, contrario a lo que me sorprende que aparece en medios de prensa, yo siempre he contestado que no tengo antecedentes. Si ahora, a raíz del informe, tengo antecedentes de que en la Esmeralda se violaron los derechos humanos, tendré que reconocerlo y lamentarlo profundamente".



Y eso fue lo que hizo.



Testimonios lapidarios



En el informe se da cuenta de que "en este recinto las detenciones se concentraron en septiembre de 1973. Durante ese mes estuvo en el Puerto de Valparaíso, en el molo de abrigo, al lado del Buque Lebu. De acuerdo a los antecedentes entregados a la Comisión, hombres y mujeres que fueron llevados a la Esmeralda, desde el momento de la detención fueron golpeados, maltratados y amenazados; a bordo de la nave, siguieron las golpizas".



"Algunos de los que fueron detenidos el mismo 11 de septiembre declararon que los dejaron en calzoncillos, tendidos sobre la cubierta del barco o en las bodegas, escasamente alimentados y privados de sueño. Permanecieron largo tiempo tirados en el suelo boca abajo, con las manos en la nuca mientras los marinos saltaban sobre ellos y los golpeaban", agrega el informe.



La comisión agrega que "las mujeres declarantes afirman haber permanecido separadas de los hombres, en piezas con camas de maderas de tipo literas, acostadas boca abajo, con los ojos vendados y amarradas las muñecas a la cama, impidiéndoseles dormir, despertándolas mediante golpes. No se les permitía ir al baño ni se les proporcionaban alimentos ni agua durante períodos prolongados.



Existen denuncias de que en el buque, una unidad especial de la Armada interrogó y torturó a los presos en salas ubicadas en las bodegas. Fueron amarrados a sillas y con los ojos vendados o encapuchados para luego ser golpeados con pies, puños, palos y culata de los fusiles. También sufrían aplicación de electricidad, inmersión en tambores con líquido y simulacros de fusilamiento".



Acto de desagravio

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Armada:
"Acepatmos como verdaderos todos los testimonios"
1.-
La Armada de Chile en general acoge con generosidad y cristiana humildad
el Informe de la Comisión Nacional sobre Tortura y Prisión
Política, basándose principalmente en la competencia profesional,
experiencia y calidad moral de los miembros de la citada Comisión.
Valoramos el esfuerzo realizado en busca de la verdad.
2.- Aceptamos como verdaderos todos los testimonios, aun cuando dada
la naturaleza de la Comisión no es posible exigirle la rigurosidad
propia de un proceso judicial;
ni tampoco la Armada posee archivos con
informaciones que permitan ratificar o desmentir las denuncias registradas.
Toda la información requerida que obra en nuestro poder fue entregada
a la Comisión; lo propio hemos hecho con los tribunales de justicia.

3.- No obstante, independientemente de las observaciones procesales que
pudiera merecer el Informe, su lectura es impactante y conmovedora, y nadie
podría desconocer que en Chile se violaron gravemente los Derechos
Humanos y la dignidad de muchas personas inocentes, por parte de Agentes
del Estado.
En este contexto, algunos miembros de la Armada, desviándose
de la recta doctrina, también participaron en estos luctuosos hechos,
particularmente durante los primeros meses inmediatamente posteriores al
11 de Septiembre de 1973.
4.- Al respecto, la Institución deja expresa constancia que jamás
ha validado y ni siquiera insinuado la aplicación de tortura. La
violación de los Derechos Humanos nunca ha sido una política
Institucional.
No obstante, a la luz de los testimonios recogidos por
la Comisión, no podemos sino reconocer que en la cadena jerárquica
de quienes estaban encargados de los procesos de interrogación, hubo
personas y mandos que cometieron, autorizaron o simplemente permitieron
que en los recintos de detención a su cargo ocurrieran tan lamentables
hechos. Tales responsabilidades en lo ético y lo penal son estrictamente
individuales.
En todo caso, la Armada a corto andar enmendó rumbos
y eliminó estas prácticas contrarias a su ser íntimo.

5.- Por otra parte, la Institución se hace un deber en expresar que
lamentamos profundamente la violación de los Derechos Humanos y de
la dignidad de las personas, en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia,
pero particularmente delicado es que ellas hayan ocurrido a bordo del
B.E. "Esmeralda", que es todo un símbolo para Chile entero.
Fue desafortunado que ese buque haya sido utilizado como centro de detención,
aun cuando hubiese sido sólo por dos semanas.
Peor todavía
que se hubiese constituido a bordo una unidad especial para interrogar bajo
tortura a los detenidos. Al respecto, estamos disponibles para hacer lo
que esté a nuestro alcance, como un gesto de desagravio y reconciliación.

6.- Sin duda que no hay ningún contexto que justifique la violación
a los Derechos Humanos. Sin embargo, si verdaderamente queremos entender
por qué ocurrió en Chile esta suerte de locura colectiva,
no podemos abstraernos del clima de polarización y odio que se había
generado desde antes de 1973. Es la única forma de prevenir que estos
hechos se repitan. Ese contexto, está luminosamente explicado en
el Informe elaborado por la Comisión Verdad y Reconciliación
(Informe Rettig), en su capítulo I "Marco Político",
páginas 33 al 53.
7.- Por último, la Armada de Chile se conduele profundamente y solidariza
con espíritu cristiano con todas aquellas personas que fueron torturadas
y humilladas, y que tantas y tan graves consecuencias han tenido en su vida
futura. Deseamos fervientemente que esta dolorosa verdad que ha revelado
el Informe de la Comisión, contribuya no sólo a evitar que
situaciones semejantes vuelvan a repetirse, sino también a superar
definitivamente las heridas y no a reavivar rencores y nuevas odiosidades,
llamado explícito de Su Excelencia el Presidente de la República,
que esperamos sea acogido por todos los chilenos.

Según dijo Vergara, durante la inauguración de la muestra Exponaval 2004, "el informe indica que durante en el breve período en que la Esmeralda fue centro de detención, que nosotros hemos estimado en 12 días, se constituyó a bordo, según dice el informe, una unidad externa que interrogó y torturó. Lo lamentamos profundamente y estamos abiertos, en algún momento, a hacer un acto de desagravio que, de alguna forma, sirva para desestigmatizar a este buque que tantos servicios presta a la patria".



En la ocasión Vergara aseguró que su mea culpa corresponde también a los 25 mil subalternos que tiene el "honor de comandar".



Pero si bien el "gesto" de Vergara es a nombre de los 25 subalternos, entre sus antecesores, Jorge Martínez Busch y Jorge Arancibia hubo discrepancias. Mientras el senador de la UDI, Jorge Arancibia, aflojó en su postura y asumió la verdad de los testimonios del informe de la comisión Valech, asegurando que fue "un error" haber torturado en la Esmeralda, el senador designado Jorge Martínez Busch, desconoció la validez del documento y las torturas en el buque.



Arancibia apoyó el gesto de Vergara asegurando que fue "acertado". "Este informe está validado por la opinión pública, él tiene que asumirlo y no soy yo quien para juzgarlo", añadió.



El senador designado, en cambio, dijo que "a mí me merece amplia duda" el informe, y añadió que sobre los hechos ocurridos en la Esmeralda que "yo no reconozco nada porque no tengo constancia de nada". En la ocasión además acusó al ministro de Defensa Jaime Ravinet de haber presionado a la Armada para lograr un reconocimiento del informe de tortura y emplazó al Presidente Lagos a "con cinturones bien firmes, decir señores hasta aquí llegamos".



La policía uniformada



En el informe de la comisión, se señala a Carabineros como el grupo que mayores detenciones perpetró.



"Si bien la prisión politíca y la tortura acompañaron todos los años del gobierno militar, el grueso de sus víctimas se concentra en su fase de instalación en el poder: el 61% de las 33.221 detenciones calificadas por la Comisión corresponden a detenciones efectuadas en 1973, principalmente por Carabineros (43%) y personal del Ejército (30%)", señala el informe.



Ayer, siguiendo el gesto de Vergara, Carabineros "repudió" la responsabilidad que funcionarios de la institución tuvieron, ya sea por acción u omisión, en las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el régimen militar.



En una declaración pública, de siete puntos, la institución encabezada por el general Alberto Cienfuegos consideró que fueron "las graves alteraciones sociales y políticas" que existían en la década del 70 llevaron al país a "un clima de confrontación y violencia", pero que ello no justifica este tipo de abusos.



"Hoy, después de 30 años y con la perspectiva que da el tiempo, Carabineros se hace cargo de su historia y estima que las acciones de represión política, prisión y tortura, descritas en el Informe, nunca debieron realizarse porque son contrarias a su esencia y misión", señala la declaración.



En esa misma línea, la institución "repudia que personal de sus filas tuviese participación en casos de violaciones a los derechos humanos, donde se cuentan personas que ejercían el mando jerárquico y que tuvieron responsabilidad por acción u omisión".



Carabineros también solidarizó con las víctimas de la prisión política y torturas y sus familias, y comparte la condena a estos hechos, al tiempo que "reitera su compromiso de caminar con firmeza a un deseable reencuentro nacional, bajo el imperio de la solidaridad, la verdad y la paz social".



Con todo, la institución recuerda que ha tenido un proceso "propio y distintivo" de normalización de su rol tradicional a partir del año 1990, cuando terminó el régimen del general retirado Augusto Ugarte, por lo que hoy "actúa de cara a la comunidad" y ha hecho esfuerzos para que la conducta de su personal se respetuosa con los derechos humanos.



Lo que dijeron la Armada y Carabineros a la comisión



Aunque sólo ayer el almirante Vergara reconoció que en la Esmeralda se torturó, la Marina había reconocido ante la Comisión Valech que el buque insignia fue utilizado como centro de detención.



Además, pese a que Vergara sostuvo que la Armada "ha cooperado absolutamente en todos los antecedentes que han sido solicitados por la Comisión Valech", en el informe se da cuenta de que la respuesta de la marina a sus requerimientos fue la siguiente: "sólo se encuentran antecedentes vinculados con la detención de personas en causas judiciales instruidas por los diversos Juzgados Institucionales en razón de delitos contemplados en el Código de Justicia Militar, sin que se haya podido encontrar registros de personas detenidas por otros motivos".



Respecto a los lugares de detención, la Armada reconoció que se habían empleado para ese efecto "el ex cuartel "Silva Palma (Actual Guarnición de Infantería de Marina "Orden
y Seguridad" de Valparaíso); la Academia de Guerra Naval; el Buque Escuela Esmeralda; las naves mercantes Lebu y Maipo; la Isla Quiriquina; el ex Fuerte Borgoño (Actual Destacamento de Infantería de Marina N°3 Aldea); el Gimnasio de la Base Naval de Talcahuano, y la Isla Dawson.



Similar respuesta dio a la comisión Valech Carabineros. Según señala el informe, la policía uniformada sostuvo que dicha institución no "posee antecedentes ni documentación oficial sobre recintos de detención o prisión a su cargo; que no poseía nóminas o registros de personas que, habiendo sido detenidas por la Dirección de Inteligencia Nacional o por la Central Nacional de Informaciones, hubiesen estado recluidas o privadas de libertad en tales lugares entre las fechas indicadas".



A renglón seguido el informe de Carabineros asegura que, independiente de que no cuenta con información, tampoco le es posible obviar las circunstancias históricas que rodearon el comportamiento de su institución durante el régimen militar.



"Respecto del período de excepción: Que de acuerdo a la información existente, Carabineros de Chile no mantuvo centros de detención sino que en los casos de determinadas detenciones practicadas ante infracciones de normas bajo el régimen de excepción de la época, las personas fueron derivadas bajo la custodia de otras instituciones y organismos creados al efecto, las que mantuvieron sus propios lugares de detención; que se conoce de manera extraoficial, por publicaciones relativas a este tema y por información de testigos de ese período, que hubo personal de Carabineros que desempeñó funciones en centros de detención como en el caso denominado Tres Alamos, pero el recinto no estaba a cargo de la Institución, y que las acciones realizadas al margen de esta normativa fueron sin duda excepcionales y como tales, no se rigieron por los parámetros ya señalados, generando un área de actuación sobre la que no existía ni existe hoy un régimen de procedimientos, reglamentos ni instrucciones que permitieran realizar un seguimiento de las actividades que se presentaron en ese marco", dice la respuesta de la policía uniformada.

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Ravinet
valoró gesto de Armada

El ministro de Defensa, Jaime Ravinet, valoró el
reconocimiento realizado por la Armada, en el sentido de que algunos miembros
de la institución participaron en violaciones a los derechos humanos
cometidas durante régimen militar.
Ravinet destacó que "incluso manifiesta
no sólo su dolor y solidaridad con las víctimas, sino que
hable de agentes del Estado, reconozca que no era una política
institucional, pero que mandos aplicaron malamente una doctrina".

Asimismo, puso de relieve que "además
ofrezca, eso no lo había hecho la Armada anteriormente, ofrezca
actos de reparación y de solidaridad con las víctimas en
lugares como el Buque Esmeralda".

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