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Uno de los coordinadores de Po

Tomás Jocelyn-Holt: "Chile aspira a tener relaciones con Bolivia"

por 23 octubre, 2005

El ex parlamentario cree que ''las últimas declaraciones de Evo Morales deberían ser valoradas en el sentido de aprovechar un clima generado por el reciente acuerdo de profundización y de complementación económica de los dos países, e incluso, la posibilidad de alcanzar acuerdos respecto del aprovechamiento de recursos hídricos o resolver el caso Silala''.
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Estrechar las relaciones con los países de la región es la idea que tiene para el futuro de las relaciones internacionales de nuestro país el experto en el área de la Democracia Cristiana, Tomás Jocelyn-Holt, quien además participó como uno de los coordinadores de Política Exterior en el comando de Michelle Bachelet.



El ex diputado también colaboró, junto al socialista Marcelo Díaz, en el diseño del aspecto programático dentro de esa misma área de la candidata oficialista, pero deja claro que esta entrevista la da a título personal.



Jocelyn-Holt no quería hablar del tema internacional mientras no estuviera publicado el programa de gobierno de Michelle Bachelet porque "no tenía sentido". Hoy ya más relajado, con un puro en la mano y junto a una bebida light habla de un tema que le apasiona que es el del mundo diplomático y las relaciones con el resto de los países, especialmente con nuestros vecinos.



-¿Cómo cree que debería ser la política exterior de Chile a futuro?
-El país tiene una inserción internacional que no había conocido. Eso ha sido herencia de los últimos tres gobiernos de la Concertación, pero también es un hecho que hay una enorme ansiedad en el país por la imagen que nosotros proyectamos dentro de la región y eso coincide enormemente con darle a la nueva etapa un enfoque regional.



-¿Cuál es la idea en ese sentido?

-Existe una aspiración de que Chile sea visto como un buen socio, un vecino confiable en la región y ése debería ser el eje estratégico de la región. Hasta ahora la política exterior ha estado marcada por el tema vecinal, comercial. Y dar un enfoque estratégico sobre la base de convertir a Chile en un buen socio y un vecino confiable es bastante inédito, y ello supone una serie de consecuencias en el plano de política exterior.



-¿La idea de ser vecino confiable es que se quiere poner un particular énfasis en la región?
-Es muy difícil de que Chile sea plataforma de negocios en América Latina si no tiene una política regional específica que lo pueda sustentar. Allí, en ese ámbito, el tema de la integración física y lo que pueden ser los proyectos sobre anillo energético son esenciales para que nuestro país tenga mayor nivel de competitividad para convertirse en una plataforma de negocios.



-¿Entonces, antes se deben resolver los aspectos relacionados con el "vecindario"?
-Es muy difícil llegar y aprovechar las oportunidades que tenemos hacia Asía Pacífico si Chile no llega y acentúa su inserción regional, es difícil que aproveche todas las ventajas que posee en el ámbito comercial si no resuelve algunos temas regionales. Una política de Chile como buen socio y vecino confiable no es una estrategia que desmerece al resto, sino que es lo que termina potenciando las condiciones para que el país pueda convertirse en lo que queremos ser.



Los problemas en el "barrio"



-¿Cómo vislumbra una salida para el largo conflicto con Bolivia?
-Chile aspira a tener relaciones con Bolivia y las últimas declaraciones de Evo Morales deberían ser valoradas en el sentido de aprovechar un clima generado por el reciente acuerdo de profundización y de complementación económica de los dos países, e incluso, la posibilidad de alcanzar acuerdos respecto del aprovechamiento de recursos hídricos o resolver el caso Silala. Creo que se deberían generar condiciones para ir profundizando acuerdos, que hasta ahora se han hecho sobre la base de concesiones asimétricas a favor de Bolivia en lo que se refiere al libre paso, a los accesos a mercados y ciertas desgravaciones específicas. No cabe la menor duda que ese camino lo vamos a continuar. El objetivo es tratar de generar condiciones y un clima que permita de alguna manera poner la relación de los dos países en un clima diferente. Creo que dos nuevos gobiernos (en Santiago y La Paz) pueden cooperar en ese ámbito.



-¿En un eventual gobierno de Bachelet, se podrían reanudar las relaciones bilaterales?
-Por parte de nosotros eso está. Nadie duda de eso, la pregunta es cuáles son las condiciones políticas para que eso se pueda dar. No cabe la menor duda de que en general hay un deseo de llegar y poner esta relación bilateral, eventualmente, en forma más amplia.



-Pero hay problemas que pueden reflotar y que se encuentra en la retina de algunos.
-Ojalá la iniciativa no esté determinada por la agenda del pasado si no que en función de temas nuevos eventualmente. El hecho que hoy sea Bolivia una potencia energética la hace ver de una forma distinta y dimensionar su participación de una manera diferente. Es difícil que un conflicto termine en statu quo definitivo, a la larga todos los conflictos terminan contextualizándose en otros temas.



-Con Perú, ¿cómo se puede llegar a una óptima relación si siempre hay problemas?
-Es difícil imaginarse que un país, con el grado de inversiones que tiene Chile en Perú, no esté expuesto a conflictos. Lo importante es tratar de que ello no contamine la relación bilateral. Los dos países tratan de avanzar en concluir rondas de conversación de sus convenios comerciales, están viendo iniciativas sobre textos escolares, tenemos mecanismos con las Fuerzas Armadas y el 2+2. ¿Por qué no nos podemos imaginar con Perú una relación de confianza como la que tenemos con Argentina a nivel de las Fuerzas Armadas? Con Perú hay que avanzar con la misma voluntad.



-Después del problema con el embajador chileno que apoyó un golpe contra Chávez en Venezuela que no era tal , las relaciones entre Santiago y Caracas no quedaron del todo bien.
-Me sorprendió hace unos días en un debate sobre relaciones internacionales que Sebastián Piñera planteara la necesidad de mejorar los vínculos con Venezuela. Nosotros somos un país que quiere priorizar las relaciones regionales y en la Comunidad Andina de Naciones es importante porque allí va la mayoría de nuestros productos manufacturados. Hay un deseo de que estas relaciones se den en un ámbito más cordial.



-Luego de la elección de la OEA también quedaron dañadas las relaciones con México. ¿Hay que recomponerlas?
-No diría que sólo hay que arreglarlas sino que generar y retomar la agenda de asociación estratégica. Ahora habrán visitas de los dos mandatarios y se va a tratar de implementar este esfuerzo. La importancia de México es que el intercambio comercial con los aztecas es de 1500 millones de dólares al año, pero eso para el volumen de exportación de México es chico. En la visión regional tenemos enormes coincidencias, en inversiones que nuestro país puede hacer allá se pueden destacar las del ámbito forestal y agroindustrial y el portuario y financiero.



Esfuerzo regional



¿Cuáles son las tareas que van a marcar el esfuerzo regional?
-Los proyectos de integración física o de infraestructura, el anillo energético, la inserción internacional de nuestras Pymes, la cooperación como un instrumento de política exterior, es decir, la homologación de los acuerdos existentes, el diálogo político... Chile tiene tres instrumentos: participa en la Comunidad Sudamericana de Naciones, tiene una asociación estratégica con México que quiere implementar ahora y deseamos efectuar una alianza estratégica con Argentina, y la tarea más difícil es la convergencia en políticas públicas.



-¿Qué pasa con el tema del anillo energético?
-Chile participa como uno de los seis países que promueve la iniciativa y es un anillo que viene con una conexión gasífera. Perú y Chile son los que tienen más interés para que esta función se acelere, Brasil puede ir a un paso más lento, incluso Bolivia podría ir más lento. Para nosotros eventualmente esta iniciativa es un paso para decir que la región tiene suficientes recursos para satisfacer su demanda energética en los próximos años.



-¿Quiénes deberían ser los países amigos de Chile?
-Entendemos una América Latina no sólo en el ámbito de la Comunidad Latinoamericana de Naciones. Por ejemplo, México cumple un rol equilibrante y decisivo en el ámbito regional. Nosotros participamos en el grupo de Río, mientras que México y Brasil tiene una dimensión política y estratégica para Chile en el área que no vamos a descuidar.



¿Cuál es el ámbito Latinoamericano que debemos cuidar?
-Desde el Río Grande a Tierra del Fuego y no sólo en el ámbito del Conosur. Nosotros deberíamos pensar en un esfuerzo focalizado hacia América del Sur que representa recursos frescos de cooperación hacia la zona. Yo pienso en un tipo de Servicio Pais que pueda llegar y comprometer el apoyo de profesionales. Por ejemplo: Un Techo para Chile ya está en Bolivia. En este sentido, nosotros le hemos dado un nombre a este proyecto como Chile, país buen vecino y me gustaría promoverlo en esa dirección.



-¿En que dirección?
-No sólo tiene por objeto promover nuestras culturas y valores sino conocer lo ajeno, trabajar en experiencias conjuntas. No vamos hacer un grupo de chilenos que vamos a ir a otros países a aplicar nuestras recetas sino que queremos ir a escuchar más que a disertar.



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