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Una de las tareas de la minist

Nuevo Libro de la Defensa debe estar listo antes que termine nuevo gobierno

por 10 abril, 2006

Último texto, publicado en 2003, fue criticado porque no incluía cifras del armamento que poseen las FFAA. Hoy hay opiniones divididas, ya que mientras Eduardo Santos cree que ''ese aspecto es el menos importante'', José Higuera señala que ''debe incluir tanto la compra de nuevos sistemas de armas como la modernización de aquellos equipos'' que presenten algún grado de desgaste.
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Una de las tareas que encomendó la Presidenta Michelle Bachelet a la nueva ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, es la preparación de una nueva edición del Libro de la Defensa, que debe ser completada y publicada antes del término del periodo de gobierno. La última edición de este documento, publicada el año 2003, fue criticada por los analistas del sector por su falta de transparencia.



Ello, porque no incluyó datos que son claves en este tipo de publicación, cuyo fin es transparentar y especificar las políticas y programas de la Defensa. Es así como no aparecía ni la lista ni el número de sistemas de armas, ni tampoco datos aún más sencillos como el número y ubicación de las unidades militares a lo largo del territorio nacional.



La idea de que haya un tercer texto -el primero fue publicado en 1997- genera opiniones divididas entre los expertos del sector, ya que algunos apoyan la idea en el entendido de que es hora de actualizar los datos mientras que otros creen que la medida es innecesaria.



Al cientista político y profesor de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (Anepe), Miguel Navarro, le parece "razonable" la idea, ya que "el escenario de la defensa de Chile y las responsabilidades internacionales han cambiado, desde la publicación del libro de la Defensa 2003. Es muy oportuno que se defina una nueva política en el área, que incorpore los elementos nuevos que se han ido agregando al escenario de la defensa, además de las responsabilidades y la nueva posición que tiene Chile desde el punto de vista internacional".



Requerido en relación a si esta vez debieran estar las cifras sobre el número de armas que posee Chile, indica que "ese es un proceso progresivo porque el libro de la Defensa de 1997 abordó el tema de los medios en forma muy elíptica y muy superficial, pero el libro del 2003 mejoró mucho en este aspecto, es decir, en la cantidad de información que se refiere al equipamiento de las FF.AA".



Navarro es partidario de que el futuro texto incluya dicha información. "Evidentemente el próximo libro deberá abordar el equipamiento militar en forma más profunda. Chile es parte de todo un sistema internacional, donde las compras son informadas a las Naciones Unidas y, desde ese punto de vista, no tiene ninguna lógica no hacerlo". Precisa que "es importante que las cantidades globales y los sistemas de armas sean informados a la opinión pública".



A juicio de Navarro, se deben agregar otros temas como, por ejemplo, "la profesionalización efectiva de las Fuerzas Armadas, y la transparencia y la información que se proporciona a la sociedad", y espera que la comunidad de defensa, tanto de oposición como de gobierno, sea convocada para ayudar a elaborar el texto.



"Se debe empezar ahora ya"



En este último punto, también coincide el experto en defensa Eduardo Santos, quien señaló que él fue uno de los impulsores de hacer un nuevo Libro de la Defensa en la comisión que se ocupa de esta área dentro de la Concertación y que participó en la redacción del programa bacheletista en este ámbito. "El mundo ha cambiado, nuestra defensa vecinal e internacional también", dice.



Santos cree que no se debe esperar hasta el 2009, sino que "es imprescindible hacerlo, no antes que termine su mandato, sino que se debe empezar ahora ya. Los libros hay que trabajarlos el año anterior y no al final del mandato".



Con respecto a si debe incluirse el número de armas, sostiene que "ese aspecto es el menos importante. En el libro aparecen tanques, fragatas y esa información todos la conocen, no quita ni pone nada. Son importantes para un público al que le importa, pero hay una reconceptualización de temas como el Servicio Militar profesional; las adecuaciones doctrinarias a partir de la tarea que se realiza hoy en Haití y otros problemas conceptuales de importancia como la redefinición del mando conjunto".



El analista Armen Kouyoumdjian asegura, en forma irónica, que el libro del 2003, "no tenía información sobre el sistema de armas, ni siquiera de las pistolas que poseen las policías. Creo que más allá de un documento de principios filosóficos-estratégicos, debería ser un reflejo de cuántos efectivos y batallones hay, y cuál es su ubicación. Esa información, por otra parte, es pública".



Requerido con respecto a si dicha información existe y circula sin restricciones también en Europa, asegura que "esos datos existen, pero no todos los países la tienen. La razón de que Chile fuera imitado por otros países de la región es porque había poca información accesible para los interesados".



A juicio de Kouyoumdjian, "el mayor defecto de las ediciones anteriores del libro fue la falta de difusión masiva".



Holzmann: No es necesario



Una opinión disidente es la del profesor Guillermo Holzmann, quien opina que "todavía no es necesario hacer el libro de la Defensa. Lo más probable es que se plantee una actualización en dos líneas: Una, sacar un nuevo libro de la Defensa que yo diría no tiene mucho sentido porque los grandes lineamientos de la política de Defensa ya están establecidos y que la actualización vaya en las áreas que requieran una actualización al 2009, como fue la metodología para la compra de armas o que vaya en el ámbito del SMO para asegurar su voluntariedad o la forma en que Chile ve la región. Y la segunda, es tener los lineamientos de defensa o una profundización de las operaciones de paz o cómo funcionará un estado mayor".



Opina que en el primer Libro de la Defensa "se hizo un balance de las armas y Chile debe evaluar si las quiere poner o no nuevamente. Ello va muy unido con la política exterior para que no sea considerado una suerte de preanuncio o aviso o sea considerado como un riesgo para los países vecinos".



Regularidad y transparencia



José Higuera, secretario técnico de la comisión de Defensa del PPD, opina que "la publicación del Libro de la Defensa de Chile debe tener regularidad en el tiempo, y no ser parte de las decisiones de publicar o no de ésta o de aquella administración".



Explica que "la visión a lo largo del mundo es que este tipo de publicaciones debe exponer el estado y evolución de las posturas y proyectos de un país en Defensa, entendidas estas como políticas de Estado que trascienden al color político partidario y al periodo de ejercicio de una administración de gobierno en particular".



Higuera plantea que "el Libro de la Defensa debiera ser publicado cada cinco años, porque ese es un periodo de tiempo adecuado para recoger los cambios que, en función de la evolución del escenario vecinal y regional, puedan experimentar la postura y planes de Chile en lo que se refiere a la defensa y a sus FFAA. Además, ese es un lapso también adecuado para actualizar la información relativa a los planes de modernización del equipamiento de las Fuerzas Armadas".



Puntualiza que "esto último debe incluir tanto la compra de nuevos sistemas de armas o plataformas como la modernización de aquellos equipos que, habiendo sido adquiridos en el pasado, puedan estar experimentando grados de obsolescencia táctica o logística".



El especialista del PPD subraya "la importancia de que el Libro de la Defensa haga gala de una gran transparencia en lo relativo al equipamiento de las Fuerzas Armadas y sus capacidades bélicas, porque ese ejercicio de honestidad contribuiría tanto a generar más confianza entre los países vecinos, como así también a reforzar el efectivo disuasivo de tener fuerzas armadas dotadas con medios adecuados".



Recordó que "aunque la edición de 1997 contenía datos sobre las distintas ramas, número de personal, sistemas de arma y plataformas, esos datos no eran oficiales sino que provenían de publicaciones del exterior. Eran datos inexactos, no actualizados"



"La edición del 2003 profundizó esa línea al no incluir ningún dato, es decir, no hubo transparencia. Esto no debería extrañarnos, porque parte de la discusión en la preparación del primer libro, publicado en 1997, giró en torno a si incluir o no información oficial sobre equipamientos. Al final se decidió que no, lo que condujo a que también se cambiara el nombre de la publicación, que originalmente iba a llamarse Libro Blanco de la Defensa de Chile".

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