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Familiares de Mauricio Hernánd

Piden mayor "voluntad política" para traer a frentista de regreso a Chile

por 28 agosto, 2006

Hermana del ''comandante Ramiro'', el fugado líder del FPMR recluido en Brasil por el secuestro del publicista Washington Olivetto, pedirá a la Presidenta que intervenga ante las autoridades brasileñas para traerlo de regreso al país. ''De su parte, no hay hoy día proclamas políticas, no hay una militancia ni hay un proyecto de intervención'', afirma Laura Hernández Norambuena.

El ex dirigente de la facción autónoma del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), Mauricio Hernández Norambuena, se encuentra condenado a cumplir una pena de 30 años en el Centro de Readaptación Penitenciaria de Presidente Bernardes, en Sao Paulo, Brasil, por el secuestro del publicista brasileño Washington Olivetto, pero su familia lo quiere de vuelta en Chile debido a las duras condiciones carcelarias en que permanece actualmente recluido.



Hernández Norambuena, conocido también como "comandante Ramiro", es uno de los miembros del FPMR que, en 1996, mediante una cinematográfica fuga, escapó en helicóptero de la Cárcel de Alta Seguridad (CAS) de Santiago, donde cumplía dos cadenas perpetuas por su participación en el asesinato del senador de la UDI Jaime Guzmán y por el secuestro de Cristián Edwards, hijo del dueño del diario El Mercurio, Agustín Edwards Eastman.



Su vinculación a este tipo de hechos y su condición de único extranjero en el penal de Sao Paulo, han hecho que las autoridades de Brasil lo sindiquen como uno de los principales sospechosos e instigadores de la ola de ataques contra la policía, bancos y autobuses, que habría organizado durante estos últimos tres meses el Primer Comando de la Capital (PCC), mafia que controla diversas acciones delictivas desde el interior de los penales de la ciudad brasileña.



Sin embargo, la familia de Hernández Norambuena, en especial, su hermana Laura, niega rotundamente la vinculación de éste con estos hechos y aprovecha la coyuntura para exigir al gobierno y en especial a la Presidenta Michelle Bachelet, que interceda para que Mauricio Hernández pueda ser finalmente extraditado a Chile.



La mujer estima que la presión política es el único camino que puede traerlo de vuelta al país, tal como sucedió con el dictador Augusto Pinochet desde Londres, ya que el Presidente de Brasil dijo en 2004 que sólo se autorizará su extradición al final de su condena, es decir, contando desde hoy, en 26 años más, pues sólo ha cumplido hasta ahora cuatro años de su condena.



Condiciones infrahumanas



-¿Qué ha sabido de su hermano? ¿Cuándo fue la última vez que lo vio?

-El día sábado 12 de agosto yo lo visité. Y a propósito de una serie de revueltas que han ocurrido en Sao Paulo, ellos llevaban 45 días, en la fecha que yo fui, sin salir al patio. Los mantienen en sus celdas individuales de 3 por 2 metros cuadrados.



-¿Sabe si cambiaron esas condiciones?

-Hasta ahora no hemos sabido nada más, porque la única forma que tenemos de comunicarnos con él es cuando vamos a visitarlo...A menos que escriba, pero del 12 hasta ahora no lo ha hecho.



-La prensa brasileña le adjudica a su hermano, un papel en la organización de las revueltas del PCC, ¿a qué atribuye esto?

-Pensamos que tienen que ver, en alguna medida, con el hecho de que "Mauri" a fines de este año cumple con un sexto de su pena y eso significa, dentro de lo que es el régimen disciplinario diferenciado en el que se encuentra, que debe salir de esa situación, para ir a un régimen semiabierto.



Sin embargo, en todos estos años que él ha estado detenido, se le ha tratado de vincular a distintos hechos de tipo criminal: atentados, secuestros en otros países, e incluso a la amenaza de muerte contra un juez allá en Brasil. Bueno, y además él se encuentra en una cárcel donde es el único que no pertenece a este organismo criminal que es el PCC y es el único extranjero... Entonces, al final, para el Estado brasileño cae de cajón como que él está organizando estas cuestiones o participa de estas organizaciones.



-¿Nunca ha sido amenazado de muerte por la población penal o está relativamente tranquilo?

-Con la población penal nunca ha tenido problemas. Es más, cada año se supone que el jefe del penal emite un informe con respecto a todos los presos que están detenidos bajo ese régimen y cada año éste ha sido favorable. Nunca ha señalado algún tipo de mal comportamiento de "Mauri".



Hasta el momento el único argumento para mantenerlo en el actual sistema es su historia: los secuestros y los crímenes por los que está condenado acá en Chile, su fuga de la CAS, y el secuestro de Washington Olivetto, el 2002, pero son situaciones antiguas que siguen prevaleciendo dentro de su currículum.



Voluntad política



-Brasil no quiere conceder la extradición ¿qué camino queda para que esto finalmente se produzca?

-Cuando conversamos con (el juez) Dolmestch, antes de transformarse en ministro de la Corte Suprema, su interés era traer a mi hermano a Chile principalmente para que cumpliera su pena y además para colaborara con otros hechos que él tenía a su cargo. En opinión del ministro, y nuestra también, el tema pasa por una solución de voluntad política, como la que se utilizó con el dictador o las movilizaciones que se han hecho con (Galvarino) Apablaza (otro dirigente histórico del FPMR, que fue detenido en Argentina). Pero lo de "Mauri" ha quedado estancado y nos da la impresión que esa voluntad no se ha manifestado en hechos reales.



-¿Han intentado conversar con el nuevo ministro de Relaciones Exteriores el tema de su hermano?

-Cuando empezaron las revueltas en Sao Paulo nos acercamos a la Cancillería, no directamente al ministro Foxley, para solicitar algún pronunciamiento dadas las atribuciones que tienen en el tema de extranjería, para que se interesan por su situación de salud, que era lo que más nos preocupa en estos momentos... Él estuvo en enfermería, está con un problema de hipertensión, en nuestra familia existen antecedentes de problemas coronarios, por lo que creemos que ante la situación de un ciudadano chileno que se encuentra en estas circunstancias apremiantes, el Estado debe intervenir.



Lo que pasa es que acá no se sabe por la crueldad por la que él está pasando, que no tiene justificación. Él está condenado, debe permanecer en un recinto privado de libertad, pero eso es una cosa, que es muy distinto al régimen en el que él hoy día se encuentra por ya cuatro años y medio. En Brasil no hay ningún tipo de presos que haya pasado por una situación similar tan prolongada.



Por eso nosotros queremos ver a nuestro gobierno un poco más movilizado con su situación y vamos a solicitar una entrevista con la Presidenta, y si es posible conversar personalmente con ella, para pedirle una intervención más notoria como gobierno. Esperamos que haya un trato más digno con un ciudadano sano y digno como otros ciudadanos por los cuales también se han hecho intervenciones, no estamos pidiendo otra cosa.



Una nueva vida



-¿Qué le ha dicho Mauricio respecto de las condenas que tiene en Chile?

-Él viene a cumplir sus penas acá y en la medida que los años lo permitan, lograr su reinserción. Él es un profesional, es una persona que al margen de todo lo que en todos estos años se ha dicho de él, es una persona que tiene familia, somos nosotros su familia, y su anhelo evidentemente es reinsertarse tanto en su núcleo familiar como en su patria. De su parte no hay hoy día proclamas políticas, no hay una militancia, ni hay un proyecto de intervención de lo que ocurre en el país.



-¿Sus amigos y ex compañeros siguen solidarizando con él?

-Nosotros como familia no tenemos contactos con gente que pertenezca ni que haya pertenecido al Frente, ni siquiera el más público que existe hoy. "Mauri" tampoco, porque el único contacto que él tiene es con los cuatro hermanos que lo visitamos esporádicamente y su abogado. No existe otra persona que lo pueda visitar ni siquiera escribirle. Las cartas que se le envían tiene que ser de los familiares y él también tiene que enviarlas a los familiares directos. Eso es muy restringido.



Evidentemente todas son leídas, pasan por una censura. Es más, los libros que uno le lleva también son revisados, uno los lleva y recién a las dos semanas se lo entregan después de haber sido revisados absolutamente.



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