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Mal uso de informante y falta

Tribunal oral criticó duramente a fiscal que investigó a Paul Morrison

por 30 agosto, 2007

En un dictamen de 100 fojas, los magistrados literalmente destruyeron los argumentos del perseguidor Sergio Chifelle, donde en forma velada le imputaron falta de rigurosidad para llevar la indagatoria que terminó con el empresario de fiestas electrónicas absuelto, ya que por la debilidad de las pruebas se constituyó la ''duda razonable''. Ministerio Público apelará.

Un duro lenguaje para referirse a la falta de prolijidad investigativa del fiscal Sergio Chifelle, que llevó el proceso contra el hijo de la diputada María Angélica Cristi (UDI), Paul Morrison, usó el tribunal oral de Temuco en su fallo, de cien páginas, donde se absuelve al empresario de fiestas electrónicas del delito de tráfico de drogas.



Los magistrados Oscar Viñuela, Leopoldo Vera y Erasmo Sepúlveda estimaron, en sus razonamientos, que el perseguidor utilizó en forma casi irregular la figura del agente encubierto y el testigo protegido. Este último fue quien dio la información a un detective que supuestamente se infiltró en la zona de Pucón y que permitió la detección de Morrison como traficante.



Los jueces aseguran que el fiscal no fue riguroso a la hora de dirigir la indagatoria, porque la figura del agente encubierto y el informante son delicadas, ya que importa la posibilidad de cometer delitos en pos del interés superior del Estado de combatir el tráfico de drogas.



Por esta razón, "es que quien encomienda misiones de esta naturaleza, en este caso el fiscal del Ministerio Público, debe extremar sus cuidados y diligencia, con el objeto de evitar que funcionarios policiales cometan errores o se extralimiten en sus funciones, vigilando a la vez que sus actuaciones se ajusten estrictamente a los protocolos que reglan sus funciones, a sus respectivos manuales de procedimiento y a sus propias instrucciones".



De hecho, los jueces aseguran en su dictamen que el informante había sido detenido en enero portando cocaína y que la policía y la fiscalía lo sindicaron errónamente como testigo protegido y, más aún, no fue presentado a exponer en el juicio.



A renglón seguido se señala que la información entregada para dar con las drogas de Morrison era pública, como el día de la fiesta a que hora se iniciaba.



"Gran parte de la información relativa a la realización del evento musical, el lugar, y la empresa organizadora, eran hechos públicos, de conocimiento de toda la comunidad veraneante, por haber sido profusamente difundida su realización en los medios comunicacionales de la zona, de manera que en este aspecto, la información supuestamente proporcionada por aquel sujeto no era ninguna novedad y mal podía ella servir de valioso indicio fundante de las indagaciones y diligencias policiales que en su virtud se realizaron", se escribió.



En otras palabras, los jueces le recuerdan al fiscal Chifelle que el informante debió haberlo controlado él durante la indagatoria, ya que ese trabajo no se lo puede dejar a los funcionarios policiales.



Droga aquí o allá



Otra de las críticas de los jueces fue cómo se halló la droga en el auto y por qué no fue periciada en el lugar y, por el contrario, fue llevada varios días después para ser analizada.



Sobre el particular los magistrados vuelven al agente encubierto y al informante. Según los jueces, los datos que sirvieron para montar el operativo quedaron en la penumbra "suscitando claras y razonables dudas respecto a si Paul Morrison tuvo realmente alguna vez contacto con la cannabis que llevaba el Subaru Tribeca al momento de ser detenido".



Además, opinan sobre la tesis armada por la Fiscalía de que la droga serviría para inocular energía a la fiesta electrónica aquella noche.



"La justificación expresada para explicar el transporte de la droga por parte del acusado resulta ingenua: pretendía darle un plus a la fiesta, distribuyéndola entre sus más cercanosÂ… Es que no tiene cabida suponer que Morrison, con su nivel de educación y habilidad empresarial, no se haya representado que tamaña generosidad le valdría 55 días de cárcel, alejado de sus negocios, acarrearía el desprestigio de su empresa, con el consiguiente daño económico por el alejamiento de sus auspiciadores, arriesgando también el comiso de un costoso vehículo", reflexionan los magistrados.



Párrafos más o menos, los jueces estimaron que en los dichos de los detectives y en la actitud errática del fiscal para llevar la investigación se podía presumir al menos la "duda razonable" para instalar fuertemente el principio de presunción de inocencia, por lo que Morrison fue absuelto.



Mal precedente



Fuentes de la fiscalía estimaron que el dictamen de los magistrados sienta un mal precedente para las técnicas investigativas en materia de drogas que están validadas en todo el país.



A juicio de las fuentes consultadas, la resolución aparece como un retroceso en la lucha contra el tráfico de drogas. Asimismo se indicó que los magistrados habrían caído en algunos errores de carácter procesal.



Por esta razón, es que el Ministerio Público apelará del fallo. No está claro si lo hará ante la Corte de Apelaciones regional o bien ante la Segunda Sala de la Suprema, con el objetivo de anular el fallo y realizar un nuevo juicio.



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Vea el fallo completo (En formato Word)

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