Por qué en la UDI creen que Piñera no le gana a Lagos - El Mostrador

Sábado, 18 de noviembre de 2017 Actualizado a las 21:18

El diagnóstico pesimista del g

Por qué en la UDI creen que Piñera no le gana a Lagos

por 6 mayo, 2008

Para partir, el dinero: los empresarios ya tendrían su favorito y no es Sebastián. A eso le suman que "Lagos parte con un voto duro del 40 por ciento" y que las municipales pondrán al abanderado de RN en la disyuntiva de poner la cara en lo que será una segura derrota de la Alianza. Y, por cierto, el tonelaje y trascendencia del liderazgo del ex mandatario "pese a las críticas que le hacemos" desde la derecha.

"Si (Ricardo) Lagos es el candidato de la Concertación, los empresarios le van a poner todas las lucas del mundo". Con esta lapidaria frase un integrante del círculo de hierro del senador Pablo Longueira no sólo se hace cargo de un escenario que se evalúa desde hace semanas en el mundo político, sino que de paso abre el debate acerca de las reales posibilidades de triunfo de Sebastián Piñera en una confrontación con el ex mandatario.



El reingreso de Lagos a la coyuntura política no sólo puso en guardia a la Concertación y a sus eventuales presidenciables. También alertó a la derecha y en particular a la UDI que aún no logra levantar una figura para competir con Piñera.



De allí que en Suecia 286 se hayan abocado a analizar todos los escenarios presidenciales posibles. Y aunque no ha habido una reunión formal para estudiar la situación existe un consenso mayoritario en que el más probable candidato de la Concertación será Lagos. Y que de ser así, Piñera no puede ganarle.



¿Por qué? Los argumentos que enumeran quienes adhieren a esta postura son varios, y todos de peso. Estos apuntan a que el oficialismo cuenta con los recursos para frenar cualquier arremetida del inversionista y que dado que las probabilidades de que a la Alianza le vaya mal en las elecciones municipales de octubre son altas, el triunfalismo versus el ánimo de derrota en la derecha contribuiría al fracaso de Piñera.



Pero un elemento que pocos se atreven a exponer abiertamente es el temor que existe en la UDI de que el gran empresariado opte por apostar todas sus fichas a un número seguro en el resguardo de sus intereses: Ricardo Lagos Escobar. El análisis que realizan en el entorno de Longueira es que este no es un aspecto menor. No se olvidan que los empresarios "aman a Lagos" y que no pocos ensalzan su gestión. A lo que se suma el hecho de que Piñera no es particularmente querido entre sus pares, por ejemplo no figura en la granada lista de consejeros del Centro de Estudios Públicos.



Por si esto fuera poco, un factor menos tangible pero no por ello menos importante dice relación con el liderazgo. Una fuente gremialista habla de la "idea de trascendencia" que proyecta Lagos y que quedó en evidencia durante su gobierno, "pese a las críticas que le hacemos" desde la derecha. Lo que lo convirtió en un líder indiscutible de la Concertación, al contrario de lo que ocurre con Piñera en la Alianza. A pesar de los esfuerzos del abanderado RN por trascender la frontera de su partido y transformarse en el líder del sector, sigue cargando con el rechazo de una gran tajada de la UDI, que no deja de verlo con desconfianza.



"Liderazgo ausente"



Con este escenario, en la UDI también se evalúan los pasos a seguir. Todo, partiendo de la base de que, para pensar siquiera en competirle a Lagos dignamente, es necesario llegar al 50 por ciento del electorado.



Entre las estrategias que han surgido dos suenan con mayor fuerza. Por una parte, centrar las energías en un solo candidato del sector para ganar en primera vuelta. Esta postura es la que plantean quienes creen que lo mejor para la derecha es asumir de una vez por todas que la UDI no tendrá un candidato viable y que Piñera es y será la única carta de la Alianza el 2009. Si bien esta posición ha ido ganando adeptos, claramente no es la mayoritaria aún.



La otra es que para pensar en competir, llegando al 50 por ciento que nunca ha tenido la derecha, el escenario más favorable sería que en primera vuelta corriera más de un candidato por sector. Quienes se cuadran con esta tesis plantean que si compitieran, por ejemplo, Piñera, Fernando Flores, Adolfo Zaldívar, un candidato de la UDI, Lagos y Soledad Alvear existiría la posibilidad de llegar a un acuerdo político para la segunda vuelta entre los cuatro primeros. Ello pensando en que estas figuras lograrán atraer al electorado que a la derecha le ha sido tan esquivo.



Expertos del gremialismo reconocen que "es verdad" que de competir con Lagos, lo más probable es que Piñera pierda. Ello, porque según explican el ex mandatario tiene "una base sólida de respaldo de un 40 por ciento. Ese es el voto duro de Lagos en la Concertación".



De allí que "con su sola proclamación va a estar peleando los últimos 50 metros". En cambio, Piñera debe asumir que lleva dos años corriendo solo y que eso conlleva un desgaste, por lo que estará "obligado a entrar de lleno en la carrera presidencial antes de lo que tenía programado, dejando de lado su actual liderazgo ausente".



Aunque eso implica el riesgo de presidencializar las municipales, cosa que Piñera ha tratado de evitar a toda costa, ya que "tendrá que asumir el costo del resultado de esta elección". Y si a la Alianza le va mal, como pronostican en el sector que será, el empresario podría "dar por perdida su candidatura".



El nuevo consenso



Una variación de esta estrategia es la que plantea el presidente de la UDI, Hernán Larraín. La propuesta del "nuevo consenso" en la que trabaja, apunta a generar una especie de pacto instrumental con el fin de concretar la alternancia en el poder tan esquiva para la derecha.



Según explican en el entorno del timonel gremialista, la idea tiene su origen en la convicción de Larraín de que la actual coyuntura política que atraviesa la derecha es similar a la que dio origen a la Concertación hace 20 años. Es decir que para la oposición es tan importante la alternancia en el poder, como lo fue para el oficialismo "terminar con la dictadura".



A partir de ahí Larraín aspira a crear un conglomerado amplio que si bien tendría distintos orígenes, al igual como ocurrió con la Concertación, tiene un objetivo común: la alternancia. Así, el timonel gremialista pretende reunir bajo el alero del nuevo consenso a ChilePrimero, Humanistas Cristianos, ex colorines e independientes.



Con su postura da por cerrado el capítulo del "desalojo", con lo que el autor de esta estrategia, el senador de RN Andrés Allamand, perderá a sus principales promotores. Ello, porque según explica la misma fuente, "el desalojo murió junto con el primer tiempo de la Presidenta Bachelet".


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