Tierras afectadas por las cenizas del Chaitén podrán ser recuperadas - El Mostrador

Jueves, 14 de diciembre de 2017 Actualizado a las 23:34

Tierras afectadas por las cenizas del Chaitén podrán ser recuperadas

por 2 junio, 2008

Un estudio del INIA sostiene que los efectos de la erupción afectaron 650.000 hectáreas en Chile, con diversas magnitudes de depósitos en forma directa, además de amplias zonas de Argentina, que abarcan un total aproximado de seis millones de hectáreas totales, sólo como efecto de la pluma volcánica predominante.

Conclusiones como que los suelos afectados por las cenizas del volcán Chaitén podrían ser recuperados, y que el agua y el forraje de la zona no sufrieron efectos negativos, son algunas de las conclusiones preliminares arrojadas por el informe acerca de los efectos de la erupción sobre los ecosistemas de la Provincia de Palena, elaborado por el Ministerio de Agricultura a través del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA).



Así lo dieron a conocer el ministro (s) de Agricultura, Reinaldo Ruiz, y el director nacional de INIA, Leopoldo Sánchez, quienes afirmaron que estos resultados son fundamentales al momento de comenzar a planificar el trabajo de recuperación de la actividad agropecuaria de la zona.



Ruiz explicó que los datos corresponden a los muestreos realizados entre el 7 y el 9 de mayo en la zona afectada por la erupción del volcán Chaitén, que consideran, entre otros aspectos, volumen y calidad de las cenizas, composición mineralógica y análisis de las aguas, además del probable impacto sobre los suelos.



Según el estudio, la zona afectada alcanza a cerca de 650 mil hectáreas en Chile, con diversas magnitudes de depósitos en forma directa, además de amplias zonas de Argentina, que abarcan un total aproximado de 6 millones de hectáreas totales, sólo como efecto de la pluma volcánica predominante.



El titular (s) de la cartera del agro destacó que las cenizas caídas sobre suelos arables pueden ser incorporadas mediante labores culturales, a fin de lograr la recuperación rápida de los terrenos. Esto, sin embargo, sólo es posible en los escasos suelos arables de la zona, mientras que la generalidad de ellos son zonas escarpadas de más difícil o lenta recuperación. Según se indicó, estas corresponden principalmente a material inerte, con baja concentración de elementos nutritivos, más pobres que el suelo subyacente, lo que no representa un aporte a corto plazo, por el contrario, tienden a diluir la concentración de nutrientes del suelo al mezclarse con éste.



Sin embargo, el estudio aclara que desde ahora actuarán los procesos naturales y la velocidad de recuperación de los suelos dependerá de la magnitud del depósito en cada caso. Al respecto, se puntualiza sobre la experiencia realizada por el Centro Regional del INIA (Tamel-Aike), en la Región de Aysén, con cenizas de la erupción del volcán Hudson, que indicaron que hasta una altura de 5 centímetros la pradera natural tuvo posibilidades ciertas de regeneración.



Acerca de la calidad de las aguas analizadas, los expertos obtuvieron tres muestras de cursos naturales de aguas en movimiento, ríos y arroyos del sector afectado por la erupción. El informe indica que las aguas poseen una acidez cercana a neutra, con bajo nivel de sulfatos, de sólidos disueltos, cloruros, flúor y arsénico. Ello permitió determinar que se cumple con la norma de agua potable y de riego, para los parámetros estudiados.

El análisis preliminar de forrajes obtenidos de muestras de pradera y quila, indica que los niveles de flúor se encuentran en niveles similares a los suelos de la zona y aunque se encuentren cubiertos de cenizas, se descartan problemas de toxicidad. Se trabaja en aspectos del arsénico en forrajes. Asimismo, el informe señala que en general, no se observan potenciales riesgos ambientales de toxicidad por flúor.



El estudio indica que el volcán Chaitén ha emitido un volumen significativo de cenizas que afecta a extensas zonas de la provincia de Palena. Respecto al tamaño de las partículas, las cenizas del volcán Chaitén son más finas que las emitidas por la erupción del volcán Hudson en 1991, en Aysén, con un predominio de partículas tipo limo y arcilla.



Cada centímetro de depósito significa en promedio unas 77 toneladas de material volcánico por hectárea, cuya composición minerológica está dominada por silicatos, asociados a otros minerales como calcio, sodio, aluminio, entre otros.



Respecto de la magnitud de los depósitos de cenizas en los suelos, su mayor acumulación se aprecia más cercana a la localidad e Futaleufú. Los valores máximos medidos en un punto fueron de 8,5 centímetros. En la zona circundante a Futaleufú, las alturas más frecuentes estaban en torno a 3-5 centímetros. En la zona más cercana al volcán, como Puerto Cárdenas, la capa de cenizas es delgada, inferior a 2 milímetros.



Desarrollo del estudio



A juicio del director nacional del INIA, Leopoldo Sánchez, los antecedentes expuestos permiten tener una perspectiva concreta respecto de la situación de los principales rubros agrícolas de la región después de la erupción del volcán Chaitén. "Los datos colectados, analizados y proyectados, en un tiempo relativamente breve, demuestran la alta capacidad de respuesta de un servicio del Ministerio de Agricultura, tal como ocurrió con la erupción del volcán Hudson".



Leopoldo Sánchez precisó que la información que arrojó el informe sobre los efectos en el agua, suelo y forraje contribuye a tomar decisiones adecuadas en beneficio de los productores afectados. "El INIA ha asumido el compromiso de contribuir con toda su capacidad técnica para ayudar a disminuir los efectos de ésta emergencia", aseguró.



El directivo informó que el equipo de trabajo de expertos del INIA, estuvo dirigido por el investigador y director del Centro Regional Tamel-Aike, en Aysén, Christian Hepp, junto a personal del área Bioquímica, Ambiental y el apoyo de los laboratorios de Análisis Ambientales y Suelos del INIA.



El material fue analizado en laboratorios de Análisis Ambientales, del Centro Regional del INIA (La Platina, en Santiago) y Tamel Aike (Coyhaique) y, por el laboratorio de Cristalografía de la facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, de la Universidad de Chile, para un estudio mineralógico.



El INIA, la principal entidad de investigación agropecuaria de nuestro país, ha realizado numerosos estudios sobre catástrofes naturales ocurridas en Chile, como la evaluación de los efectos producidos por las erupciones del volcán Llaima (enero 2008) y volcán Hudson (agosto 1991).



El Centro Regional Tamel Aike, posee una valiosa y reconocida trayectoria en recuperación de suelos de la Patagonia, mejoramiento de recursos forrajeros, desarrollo e innovación y recientemente en temas relacionados con la acuicultura y las bioenergías, entre otras áreas de investigación.



Por su parte, el ministro (s) de Agricultura, Reinaldo Ruiz, aclaró que el equipo de investigadores seguirá monitoreando algunas variables y efectuando muestreos que permitan detectar posibles cambios en la composición de cenizas.



Asimismo, la autoridad informó que el INIA, a través de su centro regional en Aysén, desarrollará algunos experimentos que se extenderán en el tiempo, para evaluar la dinámica de cenizas y los efectos de sus diferentes alturas en la recuperación de praderas.





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