La accidentada ofensiva comunicacional de Velasco - El Mostrador

Viernes, 17 de noviembre de 2017 Actualizado a las 22:32

Gafes en televisión y en terreno

La accidentada ofensiva comunicacional de Velasco

por 15 julio, 2008

Este fin de semana el ministro de Hacienda inició un despliegue mediático para salir al paso de las críticas, sobre todo luego del 52 por ciento de reprobación que obtuvo el manejo económico del gobierno en la encuesta CEP. Para hablar eligió a El Mercurio y a TVN en su espacio Estado Nacional. Pero, como en otras oportunidades, lo traicionó su carácter. Velasco enfrentará una difícil semana en el Congreso y en el Ejecutivo intentarán apagar el incendio que él mismo generó con la Corte Suprema hace pocos días.

La siguiente escena es la imagen que mejor grafica los anticuerpos que a veces le producen los reporteros al ministro Velasco y es casi una leyenda en la prensa económica: un periodista llegó atrasado al punto de prensa de ese día en el Congreso, en Valparaíso, el año pasado. Para alcanzar a obtener las declaraciones, el reportero estiró su brazo con el grabador en la mano y la apoyó involuntariamente en el hombro del economista. Al poco rato, Velasco lo mandó a llamar, a solas, y le dijo que “no lo volviera a tocar nunca más”.

Calificado en el gremio periodístico como un profesional altamente preparado, pero que por lo mismo peca de soberbio, es reconocido por impacientarse cuando le hacen preguntas difíciles o que él considera inapropiadas. Una profesional del sector lo explica: “Te puede decir que no sabes o tratarte de ignorante y simplemente retirarse sin responder”.

Una prueba de ese estilo pudo apreciarse el domingo pasado durante la transmisión del programa “Estado Nacional”, de TVN. Invitado a conversar sobre el momento económico con el panel que conduce Montserrat Álvarez, Velasco perdió la paciencia cuando Ena Von Baer le dijo que el país había tenido un gasto público que estaba por sobre el crecimiento, provocando una inflación mayor a la de países similares, como Colombia o Perú.

Frente a la afirmación, Velasco retrucó como lo hace habitualmente: “¿Me podrías decir qué economista en la historia del pensamiento económico sostuvo que el gasto debería ser inferior al crecimiento económico? Una cita, una idea, una referencia, una, pido una nomás, pido una”, respondió el secretario de Estado. Y luego añadió: “Me mandas un mail después”. La performance no fue bien evaluada dentro del canal estatal: “Ante la pregunta de Ena, actuó con la arrogancia de un académico poco acostumbrado a la crítica y el debate”.

El incómodo momento también fue comentario dentro del equipo de Estado Nacional y es la que grafica de mejor manera su accidentada ofensiva comunicacional, que completaba ese mismo domingo con una entrevista que titulaba la primera página de El Mercurio.

La sintonía que Velasco ha articulado con El Mercurio es fina. Es habitual ver en sus páginas reportajes sobre su equipo de asesores, a quienes llama sus “boys”, u otras que detallan sus viajes al extranjero y sus encuentros académicos. De hecho, funcionarios de Hacienda, consultados por El Mostrador cuentan que los periodistas del diario que cubren esa cartera, en ocasiones suben por el ascensor privado del ministro. Cuestión que no ocurre con reporteros de otros medios.

Su “feeling” con el periódico de Agustín Edwards ha marcado su estrategia comunicacional desde que debutó en el gabinete. Velasco prefiere a ese medio para entregar sus exclusivas. En Copesa han hecho un esfuerzo, pero no han logrado cambiar los gustos del jefe de las finanzas públicas.

En la lista de los responsables

La relación de Velasco con el mundo político y parlamentario ha sido uno de los grandes dolores de cabeza del gobierno de Bachelet. Camilo Escalona, senador y presidente del PS, ha intentado generarle redes y entender su funcionamiento –en el PS dicen que incluso ha leído sus novelas para comprenderlo-, pero le ha ido mal. En las comisiones del Congreso, según un parlamentario, lo que más los irrita a todos, sin distinguir colores políticos, es el tono y el trato que tiene hacia ellos cuando se está tramitando un proyecto. “No sé si el senador (o diputado, según el caso) no leyó el proyecto o simplemente no lo entendió”, es una de sus frases típicas. A sus cercanos les ha dicho que si los parlamentarios fueran sus alumnos, simplemente tendría que reprobarlos. En sus intervenciones Velasco incluso ha impacientado al propio Escalona, hoy por hoy el único respaldo político que tiene en el mundo concertacionista. El senador, quien en estos dos años de gobierno ha actuado como un “guardia pretoriano” de Bachelet, y por añadidura del ministro de Hacienda, lo frenó en seco en medio del acuerdo que la coalición iba a concretar con la derecha por la Reforma Previsional el año pasado.

Velasco, en la madrugada, cuando se discutían las indicaciones en las Comisiones Unidas de Hacienda y Trabajo en Santiago, sacó de su carpeta una indicación que perjudicaría, según la lectura de los parlamentarios presentes, a la clase trabajadora, lo que desató la molestia de los senadores.

El timonel del PS le preguntó a Velasco si se hacía responsable por las posibles movilizaciones que habría en el país y, lo más importante, si la indicación contaba con la autorización de la Presidenta. La escena terminó con Velasco retirando su indicación y con un molesto Escalona arrojando los papeles en el sector de la mesa donde el titular de Hacienda estaba sentado. “Tomé su indicación ministro”, le dijo.

Entre los presidentes de partido de la Concertación la relación con Velasco tampoco ha sido fluida. La presidenta de la DC en su discurso de la última Junta Nacional realizó una crítica directa a Hacienda cuando dijo que las decisiones técnicas debían estar supeditadas a las políticas, con Velasco presente. Algunos timoneles concertacionistas califican a Velasco, a modo de chiste, como “terrorista de Estado”, pues comentan que es capaz de infundir miedo en Bachelet sobre cualquier idea de ellos que implique un movimiento en las arcas fiscales. Más serio, una alta fuente del PPD, explica: “Cuando Velasco aborda la crisis económica mundial y las repercusiones en el país, habla de ser cautos, de no alarmarse o que no es tiempo de innovaciones, pero ahí también está entregando un mensaje sobre él y el puesto que hoy ocupa”.

Las fallidas salidas a terreno

Una de las críticas que se hace al interior del gobierno son los problemas que enfrenta Velasco cuando sale a terreno. Estas actividades son organizadas por Ximena Aldana, pareja del director de la Secom, Juan Carvajal, uno de los aliados de Velasco en La Moneda. Para el titular de Hacienda la llegada de Aldana, secretaria de Sergio Bitar durante años en el PPD, tuvo costos de bajo impacto, como las bromas que le hacía un ministro de La Moneda en ese entonces: “Te felicito por tu capacidad de selección de personal”.

En terreno es donde más se nota la “falta de conexión con la realidad” de la que hablan los detractores de Velasco. La recordada foto de él junto a Alvear en la portada de La Segunda amasando pan, o las quejas que la gente le hizo cuando anunció en una población los bonos de subsidio del gobierno han tenido una mala evaluación comunicacional dentro del Ejecutivo. Lo arriesgan, dicen, innecesariamente, pues no tiene la soltura natural para salir de esas situaciones incómodas. La última fue en una visita a Peñalolén, el fin de semana del 5 de julio, donde se reunió con vecinos de la comuna para explicarle algunas medidas fiscales. Las quejas entre los pobladores, luego de la reunión fueron varias. Un participante de esta cita cuenta que Velasco los invitó a “ahorrar” comprando en grandes volúmenes, en circunstancias de que los pobladores consumen en el almacén de la esquina en cantidades mínimas para el día a día.

Recados del Central y la Suprema

Conocidas son también sus controversias con economistas de todo el espectro, incluido su ex amigo Sebastián Edwards. Pero no es todo. En el Banco Central coinciden que su capacidad para tranquilizar a la clase política y la población del manejo económico es errática. La evaluación está teñida por los vaivenes del discurso de Velasco y el convencimiento de que el apego de Hacienda a la idea de mantener el gasto fiscal, incidirá en el índice inflacionario.

Por eso no sorprendieron a muchos de sus consejeros las declaraciones del Presidente del Central, José de Gregorio, cuando ayer le mandó a decir a Velasco que “no le ponga más bencina a la hoguera cuando estamos con problemas bastante serios”.

El impasse con la Corte Suprema, que rechazó un oficio enviado por Hacienda donde solicitó conocer los avances de las inversiones realizadas en 2007 para la implementación de los tribunales laborales, es el otro flanco que le abrió Velasco al gobierno.

Pero al ministro pareciera no importarle. “Los méritos que Andrés demuestra no están dirigidos a la clase política para una mejor articulación. Él está preocupado de lo que le van a cobrar en el extranjero, cuando retome su vida académica”, afirma un alto personero concertacionista. Y agrega: “La irritación que genera es la ausencia de datos que tiene para procesar la realidad”. Misma realidad que, según la encuesta CEP, hace que un 52 por ciento de los chilenos desapruebe la gestión económica del Gobierno.

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