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Mercaderes de un negocio multimillonario

El quien es quién de los intermediarios y lobbistas de armas

por 5 febrero 2009

Los negocios de armas no son de gobierno a gobierno. Entre medio hay gigantescas e influyentes corporaciones, que tienen en sus representantes las cabezas de playa para conseguir jugosos contratos, que como norma dejan dinero en toda la cadena de toma de decisiones. El Mostrador.cl le cuenta quiénes son y cómo se mueven en Chile algunos de estos personajes, cuales son sus historias y perfiles, para hacer más transparente un mundo cuya regla de oro es mantenerse en las sombras.      

"Este es un negocio sucio entre caballeros”, comenta un representante de armas que, manteniendo la regla de oro del sector, opta por el anonimato. No son muchos tampoco, pero se cuentan con más dedos que los de una mano. ¿Dónde trabajan? Los del mundo civil acostumbran a tener oficina en “Sanhattan”, algunos de mayor edad siguen prefiriendo el centro. Los menos, como Conrado Ariztía, el intermediario de los Mirage que ha estado en el ojo del huracán, incluso optan por circuitos menos tradicionales, como Ñuñoa, o La Reina. Celosos en extremo de su privacidad, casi todos rehúyen las fotos, aunque sean para páginas sociales, y con excepción de los que se han visto involucrados en algún escándalo, casi no hay menciones de ellos en Google. Los que llegan a usar redes sociales como Facebook mantienen su perfil en calidad de privado y ciertamente no registran amistades. ¿Por qué están ahí? Sólo para monitorear lo que puedan estar haciendo otros.

Los que tienen sitio web apenas ponen un logo y datos de contacto. El único que escapa a la norma es Virgilio Cartoni, uno de los proveedores favoritos del Ejército y de las Fuerzas Armadas en general.

En muchos casos, pese a que las empresas productoras de material bélico tienen oficina en Chile, como Eurocoptear/EADS y Bell Helicopters, prefieren que estos personajes sean los que se manejen en la relación con las Fuerzas Armadas y el Ministerio de Defensa. Tal es el caso de Benjamín Berkovits, quien en la web de Bell figura como representante independiente “for Ministry of Defense sales only”. Berkovits tiene su oficina nada menos que en calle Burgos, la misma calle donde vive la Presidenta Bachelet, en el sector de El Golf.

Algunas grandes empresas del sector, como EADS, dueña de Eurocopter, optan por tener varios lobbistas o intermediarios. ¿Cuál es el mayor plus en el rubro? El know how y los contactos, por cierto, los que se pagan a muy buen precio. Entre un tres y un cinco por ciento de la venta pueden terminar en el bolsillo de estos traders, que además cuentan con chipe libre para todo tipo de gastos de representación a cuenta de las compañías.  “Se mueven todos los días hablando con oficiales superiores, también con los oficiales evaluadores, concertando reuniones entre sus representados y los militares. Llevan comitivas a las fábricas en el lugar de origen. Entre medio hay muchos almuerzos, pasajes, mucho gasto. Si un ejecutivo de la casa matriz arriba a Santiago mañana en la mañana, el representante local tiene que tenerle reuniones ya concertadas con el Comandante en Jefe, con otros generales, etc.”, señala un experto en la materia, quien agrega: “Hay que distribuir a muchos personajes en la cadena porque eso de las negociaciones de gobierno a gobierno es una gran chiva”. Entre ellos se conocen y en ocasiones se encuentran. Ahora sepa usted quienes son con nombre y apellido.

Benjamín Berkovits y Hernán Couyoumdjian, los amigos:

Berkovits es el único dispuesto a retratarse para una revista cuché. Básicamente porque el militar, no es su negocio más conocido. En agosto de 2007 Qué Pasa informó que el empresario se convertiría en el “rey de las bebidas cola” al cerrar un acuerdo con el gigante del retail Wal-Mart para venderle gaseosas para sus operaciones en Centroamérica. Con intereses en sectores diversos, como la exportación de vinos y queso, el semanario no se adentró en el otro mercado que Berkovits conoce muy bien: el del armamento.

A través de Nimrod International, empresa con oficinas en la calle Burgos, la misma donde está la residencia de la Presidenta, Berkovits representa a Bell Helicopter para el sector Defensa. En el propio sitio web de la canadiense Bell, figura como el único autorizado para vender aeronaves de uso militar en nuestro país: “for Ministry of Defense Sales only”. En 2008, durante la FIDAE, Bell informó que la FACH adquirió doce helicópteros 412 pero no divulgó el monto pagado, que bordearía los US$ 120 millones según los entendidos.

Berkovits también representa a Boeing y a la canadiense MDA Mac Donald Space. La firma privada pero con vínculos con el gobierno de Ottawa, es la principal competidora de la europea EADS y fue una de las compañías que participaron en la licitación del satélite chileno que se adjudicó EADS en 2008.

Habría participado también como lobbista en la operación de venta de cuatro fragatas holandesas a la Marina chilena en 2004, que costaron cerca de US$ 400 millones. Todas las fuentes consultadas aseguran que en ese proceso, donde figuraron el astillero Royal Schelde del Grupo Damen y Thales Netherland, Berkovits y el almirante en retiro Hernán Couyoumdjian ocuparon el rol de intermediarios.

“Berkovits tiene relaciones en todas las ramas, pero muy en especial con la FACH y ha logrado entrar en la Armada gracias a la ayuda de Couyoumdjian”, afirma un miembro de la comunidad de Defensa y agrega: “Gracias a eso ha vendido misiles Harpoon a la Armada”.

Cabe recordar que la división francesa de Thales es el fabricante del sistema de mando táctico de los dos submarinos tipo Scorpene que la Armada compró en 1997 al consorcio franco-español Dirección de Construcciones Navales de Francia (DCN) y Navantia. Por los Scorpene Chile pagó alrededor de US$ 490 millones. A raíz de la polémica transacción, el nombre de Couyoumdjian apareció impreso en los diarios en octubre de 2005.

"La cuenta en el Citibank de Florida del vicealmirante (R) de la Armada Hernán Couyoumdjian -ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional- reveló que entre 2003-2004 recibió transferencias por US$ 48 mil 687. Se relacionarían, según datos del Consejo de Defensa del Estado (CDE), con la fabricación de los dos submarinos Scorpene”, reveló El Mercurio, dos semanas después que el primer submarino fuera recibido por la Marina chilena en Francia.

La información fue desmentida por el almirante a través de una carta pero “para entonces, el nombre de Hernán Couyoumdjian ya llenaba algunas fojas del proceso del que fue objeto el general Pinochet por los dineros ocultos en las cuentas del Banco Riggs y varios otros de distintas plazas del mundo. Como se ha podido comprobar en el juicio aún en curso, parte de su fortuna provenía de las comisiones de armas en un entramado de sociedades que, entre otros, armó su albacea y asesor Oscar Aitken”, agregó la periodista Mónica González en un reportaje tiempo después.

Uno de los trabajos que le reportaron comisiones, reconocido por Couyoumdjian en una entrevista, fue asesorar a British Aerospace (BAE), compañía inglesa mencionada en el expediente sobre comisiones otorgadas a Pinochet por su rol de “facilitador” en la venta de armamento a las Fuerzas Armadas de Chile.

Trágicamente, una vez llegado el segundo Scorpene a Valparaíso el 15 de diciembre de 2006, debió ser enviado a reparaciones un año después.

Otro dato curioso, asevera un testigo, es que los cuestionamientos al currículo de Couyoumdjian no fueron impedimento para que fuera invitado a integrar el consejo asesor de adquisiciones del Ministerio de Defensa durante el gobierno de Ricardo Lagos. Ese consejo fue el que analizó la compra de 18 aviones F-16 usados a Holanda, por los que Chile pagó aproximadamente US$ 185 millones.

Antonio Fortino, el jefe:

Fortino es presidente de Eurocopter, compañía que ha vendido más de 80 helicópteros en Chile, y es director de EADS, la compañía aeroespacial y militar más grande del Viejo Continente y la segunda más importante del mundo. Agrupa a Aérospatiale-Matra, de Francia; Donnier GMBH y Daimler-Chrysler Aerospace AG, de Alemania; British Aerospace (BAE Systems) de Inglaterra, y Construcciones Aeronáuticas (CASA), de España.

Su nombre saltó a la palestra en diciembre de 2003 cuando el MOP declaró desierta la segunda licitación para la construcción y equipamiento del nuevo Hospital Militar, ubicado en La Reina. Entonces, el comandante en jefe del Ejército Juan Emilio Cheyre, solicitó al ministro Javier Etcheberry suspender el proceso y asignar de forma directa la construcción al consorcio MFIA-Tecsa-Delta, por ser la oferta más barata.

Fortino, ingeniero nuclear de nacionalidad italiana avecindado en Chile desde 1995, representaba a una de las empresas perdedoras: la italiana INSO (Soistemi per la Infrastrutture Sociali S.P.A.). No estaba dispuesto a quedar fuera de un proyecto avaluado en más US$ 120 millones, pese a que la oferta de INSO era la más cara. Amenazó por la prensa que recurriría a la justicia y dijo estar evaluando informar a la Cancillería italiana y a la Unión Europea porque “en Chile se llevan a cabo procesos en los que después se cambian las reglas”. Además, deslizó posibles intereses oscuros detrás de la decisión del MOP.

Las compañías que Fortino representa están familiarizadas con ese tipo de cuestionamientos.

EADS estuvo en el ojo del huracán cuando la entonces ministra de Defensa Vivianne Blanlot decidió reconsiderar el contrato firmado por su antecesor Jaime Ravinet para adquirir un satélite al consorcio en unos US$ 40 millones. Debido a la presión de varios legisladores por “falta de transparencia” en el proceso, en 2006 se abrió una licitación a la cual postularon siete grupos: entre ellos MDA Mac Donald Space de Canadá, representada por Benjamín Berkovits. El resultado fue el mismo: en agosto de 2008 el sucesor de Blanlot, José Goñi, anunció que EADS se había adjudicado la construcción del aparato espacial. Esta vez, por una suma cercana a US$ 70 millones.

En los 90’, Thales, uno de los socios galos de EADS, apareció implicada en el pago de sobornos a políticos franceses y autoridades civiles y militares de Taiwán, para la construcción y venta de fragatas. En la misma década, Daimler Aerospace –los socios alemanes- fue cuestionada en Sudáfrica, cuando su representante local importó y regaló automóviles Mercedes Benz nuevos a miembros clave del Congreso Nacional Africano, de Nelson Mandela, para que favorecieran sus propuestas en la compra de equipo militar.

Fuera de EADS, en las oficinas de Eurocopter para el Cono Sur en el aeródromo de Tobalaba, Fortino y el gerente general, el francés Bernhard Brenner, mantienen especial preocupación por la venta de helicópteros de uso civil. Uno de ellos, el Ecureuil EC130 B4, es todo un éxito entre conspicuos empresarios nacionales. Con un precio que bordea los US$ 2,3 millones, “al B4” como se le conoce sólo acceden pilotos de abultada cuenta corriente: Sebastian Piñera y el controlador de Sonda, Andrés Navarro; el integrante del grupo Bethia y accionista de la U, Carlos Heller, los socios de Lan Enrique e Ignacio Cueto; y Max Marambio, entre otros.

En el ámbito militar, por más que Portino es el representante oficial de Eurocopter, no actúa como oferente directo del Ejército. Su relación es con la Armada, a la cual ha vendido helicópteros Super Puma y Dauphin 6471, utilizados para transporte de tropas y guardacostas, respectivamente. La relación con el Ejército le corresponde a un ex piloto militar que se convirtió en el intermediario favorito de la institución que dirige el comandante en jefe Óscar Izurieta.

Virgilio Cartoni, el elegido:

Ha corrido mucha agua bajo el puente desde los días en que Virgilio Leo Cartoni Maldonado era piloto del Ejército.

Descendiente de una familia de inmigrantes italianos que se avecindaron en Viña del Mar a principios del 1900, Cartoni decidió seguir la carrera militar pero se retiró de la institución cuando apenas era teniente para dedicarse a los negocios.

Primo de los generales retirados Patricio Cartoni Viale (mano derecha de Cheyre en los preparativos del funeral de Augusto Pinochet) y Alessandro Cartoni Pruzzo, (ex jefe del Cuerpo Militar y ex agregado militar en Estados Unidos), Virgilio Cartoni tardó poco en abrirse camino en los lucrativos sectores aeronáutico y militar.

En 1992 se asoció con Amilcar Mehech Dall Osso para crear la Comercializadora Exportadora e Importadora CyM S.A. Mehech se retiró casi de inmediato de CYM y Cartoni continuó solo. Su trayectoria fue como avión. Y en el camino se llevó de ejecutivos y asesores de su empresa a altos oficiales retirados, como el general Hernán Ramírez Hald (ex director del Comando de Industrias Militares e Ingeniería, involucrado como cómplice en el asesinato de Tucapel Jiménez); y el coronel Hugo Barría Rogers, ex piloto de la Brigada Aérea del Ejército (BAVE), sindicado por la Justicia como el copiloto del helicóptero que en 1987 lanzó al mar los cuerpos de cinco frentistas. En el staff también figuran los ingenieros aeronáuticos Fernando Matas y Juan Soto (que proviene del Ejército).

Hoy CyM representa, oficialmente, a más de 50 compañías directamente ligadas a la producción de armas y equipamiento militar y aéreo de todo el mundo: la mencionada Eurocopter; la española Expal, un importante proveedor de armas, municiones y explosivos del Ejército; la alemana Kraus Maffei Wegmann, fabricante de los tanques Leopard que tiene el Ejército; la israelí Rafael Arm. Dev. Auth. Ltd, que oferta misiles antitanque al Ejército y la FACH; Ruag Aerospace, que en 2005 vendió al Ejército 24 cañones autopropulsados 109; la belga Sabiex; la israelí Shaham, productora de sistemas de visión nocturna para aeronaves; y Turbomeca, constructor de motores de helicópteros SuperPuma. Sólo por mencionar algunos.

Cartoni es por lejos, según versiones de competidores, el intermediario predilecto del Ejército en la adquisición de insumos y material bélico. Las cifras del volumen de su negocio, al igual que las del resto de los intermediarios, no son oficiales ya que el Ejército se niega a darlas apelando a la legislación vigente que le otorga carácter secreto a todo el proceso. Pero un reporte del Centro de Investigación Periodística, le atribuye a Cartoni el 21 por ciento de las ventas de armas al Ejército en 2004 (equivalente a US$ 3,8 millones); un 36 por ciento en 2005 (por US$ 6,4 millones); y un 3 por ciento a julio de 2007, con ventas de US$ 720 mil, que luego se incrementaría con creces.

Uno de sus últimos grandes negocios fue la intermediación para Eurocopter en la venta al Ejército de ocho helicópteros Cougar nuevos, en una suma cercana a los US$ 170 millones de dólares. La transacción fue aprobada por el ministro Goñi mediante decreto supremo. El contrato se cerró en noviembre de 2007 con el visto bueno de Contraloría y el comidillo de la comunidad de Defensa. El motivo: antes de pasar a retiro y sumarse a CyM, Hugo Barría Rogers fue uno de los oficiales a cargo de las pruebas de los distintos helicópteros en competencia. En uno de sus informes, obtenido por este medio, recomendó la adquisición de otras aeronaves: los Mil Mi-17V rusos. Es decir, su primera opción no eran las aeronaves de Eurocopter promovidas por Cartoni.

Javier Taibo, el visitante:

El nombre de este empresario español jamás ha sido mencionado por la prensa chilena en relación al negocio de armas. Por más que Taibo sea uno de los propietarios de Grupo Edefa, sociedad ibérica que publica la revista Defensa, de la cual fue editor jefe, y sea un importante lobbista de EADS en Latinoamérica, asegura un experto en Defensa que lo conoció en una de sus visitas a Chile.

Según el profesional, Taibo comenzó a trabajar con EADS en el año 2000, cuando el conglomerado armamentístico se estaba formando. Ese mismo año asistió a la FIDAE (continuaría haciéndolo los años venideros).

Durante la Feria Internacional del Aire y del Espacio –punto de contacto entre proveedores de armas y oficiales de las Fuerzas Armadas y funcionarios del Ministerio de Defensa-, Taibo invitó a comer a un grupo de periodistas especializados. Acaso su debut en Chile.

“Fue una muy buena cena en el Club Caleuche. Este personaje estaba en la entrada recibiéndonos”, relata uno de los asistentes. Durante el encuentro en ese que el Centro de ex Cadetes y Oficiales de la Armada, en Providencia, ejecutivos alemanes y franceses expusieron los alcances que tendría la creación del nuevo holding, que no se constituía legalmente todavía. Luego vino la cena donde “Taibo se dio maña para conversar con todos los periodistas que fuimos y hacía preguntas para ver quien sabía más del cuento militar y aeroespacial”, dice otro reportero.

De acuerdo a otro especialista en el negocio aeronáutico que pide anonimato, Taibo es una especie de lobbista jefe de EADS para América Latina. En esa condición, afirma, recorre la región casi todos los meses: “Viaja en primera clase y sólo va a hoteles cinco estrellas. Se reúne con ministros, comandantes en jefes y hace regalos interesantes, como armas de mano”.

En 2003 Taibo fue uno de los socios originales de Air Madrid, a través de Edefa. Con un 2,5% de la aerolínea de bajo coste, se mantuvo en la propiedad hasta diciembre de 2004. Dos años después, Air Madrid quebró y fue absorbida por Air Comet, en medio del escándalo por las quejas de cientos de clientes que se quedaron con los pasajes comprados sin poder viajar.

Actualmente el grupo Edefa ofrece “servicios de consultoría especializados e integrados en el entorno aeronáutico y de la Defensa” y cuenta en su staff con ingenieros aeronáuticos, abogados, pilotos, especialistas en provisiones y militares retirados. Su casa central está en Madrid y cuenta con “delegaciones” en Argentina, Centroamérica, Chile, Ecuador, Estados Unidos, México, Perú, Uruguay y Venezuela. En su lista de clientes del rubro aeronáutico figura EADS, Eurocopter y FIDAE, que pone avisos en el sitio web de Defensa y en Airline 92, el otro magazine de Edefa en el cual Taibo figura como administrador único. En ambos sitios se despliegan banners de la FIDAE 2010.

José Avayú, el reservista:

El dueño de Indumotora (importador de vehículos Daihatsu y Subaru) y de Diasa, que trae la marca Kia, es oficial reservista de la Armada. Pertenece al “selecto grupo de oficiales reservistas de las Fuerzas Armadas” que se enfrenta a una “poco glamorosa vida”, como calificó un diario, las actividades que debe realizar el conspicuo listado de empresarios como Agustín Edwards, Nicolás Ibáñez, Jean Paul y Guillermo Luksic, mientras visten uniforme en actividades del Ejército, la Armada y la FACH.

“En 1995 Avayú fue intermediario en la venta de un par de misileras israelíes a la Armada. La compra fue autorizada por el almirante Jorge Martínez Busch. Pero cuando llegaron se descubrió que estaban en tal mal estado que sólo cabía desguazarlas”, relata un profesional del sector.

Esa compra abrió espacio para que se adquiriesen seis lanchas misileras de segunda mano en Alemania. “Fue una de las pocas compras realmente de gobierno a gobierno que se han hecho”, dice la misma fuente.

Sin embargo, las relaciones entre Avayú y la Marina no se enfriaron. En diciembre de 2006, en un acto al que asistió en impecable tenida naval, Avayú estrechó la mano del almirante Rodolfo Codina, quien le agradeció “profundamente” la donación de un óleo del vicealmirante Patricio Lynch Zaldívar “realizado por el pintor Alfonso Muñiz Gallé entre 1881 y 1883”.

“Cabe destacar que el Teniente Segundo (RN) Yates, José Avayú Beresi también donó el tricornio, las charreteras y la espada de servicio del Almirante Patricio Lynch”, concluía el comunicado que la Armada envió a los medios.

Conrado Ariztía, el aprendiz de Alhues y Honzik:

Conrado Ariztía O`Brien es el más conocido debido al caso Mirage pero la única foto existente de él proviene de una fotocopia de su pasaporte. De extremo bajo perfil, se inició en el negocio de las armas en los años 70’, de la mano de Oscar Alhues, empresario que en esa época representaba a la francesa Dassault y era conocido por sus vínculos con personeros de la DC. Alhues se convirtió en una especie de mentor de Ariztía y le ayudó a entrar al ambiente, enseñándole los entresijos del negocio.

Su primera prueba fue cuando el Ejército le pidió equipos de telecomunicaciones y electrónica durante la crisis con Argentina en 1978. En esa venta de equipos de la inglesa Racal, afirma un competidor de Ariztía, también habría participado su amigo, el DC Bartolomé Dezerega, como instructor del uso de los equipos debido a su experiencia como ingeniero electrónico. Esta versión es ratificada por un ex ejecutivo de TVN que trabajó codo a codo con Dezerega en la estación estatal.

Dezerega es pieza clave en la investigación del juez Omar Astudillo sobre la entrega de US$ 15 millones en comisiones ilegales por la compra de 25 aviones Mirage belgas, por la cual Ariztía saltó a la luz pública como intermediario comisionista al recibir US$ 1,7 millones depositados por su amigo Carlos Honzik en una cuenta de su empresa Intercountry Holdings.

Astudillo busca dilucidar si el nexo Ariztía-Dezerega y los US$ 3 millones depositados en una cuenta de este último, tienen que ver con la amistad del ingeniero electrónico y el ministro de Defensa de la época, Patricio Rojas, quien tenía entre sus asesores al hijo de Dezerega, Alejandro, y fue responsable de visar la adquisición de los aviones caza de segunda mano. Como dato curioso, Alejandro y Conrado Ariztía hijo fueron compañeros en The Grange School y son amigos en Facebook. Entre los contactos de Ariztía junior en la red social también figura Lucía Pinochet Hiriart.

A fines de los 80 y principios de la década siguiente Honzik representó a la empresa suiza Mowag. Varias fuentes consultadas aseguran que Ariztía también estuvo involucrado en los negocios de la compañía de carros blindados en Chile. Particularmente “en una operación de venta de una licencia y componentes a Famae para armar blindados Piraña en Chile”, dice un experto que monitoreó el tema. En esos años Ariztía además habría representado a Oerlikon, empresa que vendió artillería antiaérea a la FACH y a la Armada.

En Famae, en esa época, trabajaba el mayor del Ejército Guillermo Ortiz Marín, conocido por haber diseñado la subametralladora SAF, uno de los mayores orgullos de la fábrica de armamento. Ortiz, según una investigación en 2005 de la desaparecida revista Siete+7 sobre el trasfondo del boinazo de Pinochet, “sería durante un tiempo el administrador de la "empresa madre" para el tráfico de armas y la obtención de comisiones del núcleo duro de Pinochet: Cornwall Overseas Corporation, la sociedad de inversiones con acciones al portador creada en las Islas Vírgenes por el abogado Óscar Aitken Lavanchy, miembro del grupo directivo de Famae y albacea de Pinochet”. Luego de su retiro en 2000, Ortiz se convirtió en representante de SIG, otra empresa suiza.

El dato es relevante puesto que en consultas realizadas en 2007 a la embajada helvética en Santiago sobre Ariztía, el consejero Markus Letner afirmó que Ortiz Marín era el representante para el Ejército de Chile en todo lo relativo a armamento suizo. Ese mismo año Ariztía buscó aterrizar un jugoso contrato para venderle aviones de entrenamiento suizo a la Fach.

Se trató del último negocio conocido de Ariztía e incluía la oferta de entre 14 y 20 nuevos aviones de entrenamiento Pilatus PC-21 para reemplazar los aviones Pillán y A-36 que ya estaban obsoletos. Las estimaciones de entonces indicaban que el Fisco desembolsaría entre US$ 160 y 200 millones por la operación. Por lo mismo, Ariztía gestionó la visita de cinco oficiales de la FACH a las instalaciones de Pilatus en Suiza para que conocieran las bondades técnicas de los aviones. El viaje se llevó a cabo a fines de 2006, aunque el departamento de comunicaciones de la FACH negó que Ariztía hubiese pagado los boletos de los aviadores.

“El señor Conrado Ariztía sólo participó en la coordinación de la fecha del viaje (…) la política institucional es que cada vez que se envía a personal a evaluar algún sistema de interés para nosotros, ellos viajen con pasaje y viático asignado por la institución, para sus gastos de alojamiento y alimentación, de manera de no tomar ningún compromiso con las empresas”, puntualizó el coronel Duncan Silva, jefe de comunicaciones de la FACH.

Respecto a si Pilatus estaba enterada de que Ariztía estaba siendo investigado tanto en Bélgica como en Chile por las comisiones ilegales por los aviones Mirage, el asistente ejecutivo del presidente de Pilatus Aircrafts Oscar J. Schwenk, fue escueto: “No comment”, respondió a través de un e-mail.

Finalmente, los aviones elegidos fueron los EMB-314 Súper Tucano, de la brasileña Embraer, y Ariztía volvió a la privacidad de la oficina de su compañía I-Systems en la tranquila calle Colo Colo de Ñuñoa.

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