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Carlos Bianchi:

"La discusión del Transantiago no da para más"

por 9 marzo 2009

El único senador independiente del Congreso podría convertirse el miércoles en vicepresidente de la Cámara Alta, rompiendo por primera vez el cuoteo binominal del hemiciclo. Conocido por haber apoyado al gobierno para obtener recursos extraordinarios para el criticado sistema de transporte urbano, hoy su voto tiene un peso distinto. Desde ese lugar, pretende terminar con los contratos a honorarios de funcionarios del Senado y advierte que hay que resolver de una vez por todas el problema del Transantiago.

Tras la ratificación del acuerdo entre la UDI y Renovación Nacional, el miércoles deberían jurar los senadores Jovino Novoa, en la presidencia, y Carlos Bianchi, la vicepresidencia del Senado. En un hecho "histórico", como él mismo Bianchi ha señalado, será la primera vez que un independiente químicamente puro llegue a la testera, al menos desde el regreso a la democracia.

Bianchi, representante de la Región de Magallanes en la Cámara Alta, está conciente de que es el único senador que ha logrado romper el sistema binominal y no contempla inscribirse en un partido político. Su actual situación lo tiene cómodo y aunque está conciente de que su independencia contribuye a que deba esforzarse más que otros para conseguir determinados objetivos, está dispuesto a seguir así. A pesar de tener la convicción de que la función que cumplen los partidos políticos es importante y necesaria, por lo que promueve su fortalecimiento, está absolutamente en contra del proyecto de ley que promueve el financiamiento de los mismos.

Con una mirada autocrítica, admite que los políticos "hemos perdido la credibilidad" y que en gran parte se debe a que en muchas oportunidades son protagonistas de verdaderos "realities". Por lo mismo, Bianchi adelanta que por su independencia va a estar "alineado" en el Congreso con el sector que promueva iniciativas de mejoramiento para el país, cosa que le agradaría decirle personalmente a la Presidenta Bachelet, de quien recibió el agradecimiento, cuando sorprendió a la derecha dándole el voto al gobierno para obtener recursos extraordinarios para el Transantiago, en junio del 2007. A partir de ese momento, su voto comenzó a tener un peso distinto.

-¿Cómo siente ante la inminencia de su nombramiento como vicepresidente del Senado?

-Me hace muy feliz que un parlamentario cien por ciento independiente pueda ocupar tan alto cargo, en representación del Senado, de mi país, pero particularmente de la Región de Magallanes y la Antártica chilena, que me honro en representar.

-¿Cuáles son sus expectativas?

-En lo inmediato me va a corresponder ser parte de la administración del Senado y allí -yo lo he venido planteando desde hace mucho- hay una situación que tenemos que corregir, en la medida de lo posible, y que es el hecho de que existan muchos funcionarios con una figura de contrato a honorarios o a contrata, que obviamente no comparto porque me gustaría que hubiera mucha más estabilidad laboral en el Congreso. Es algo que en algún momento tenemos que empezar a revisar y yo quiero abocarme a esa materia. En paralelo, espero sacar adelante proyectos ciudadanos, sociales y, fundamentalmente, aspiro a poder comenzar a descentralizar el Congreso, realizando ¿por qué no? reuniones de los parlamentarios en las distintas regiones.   

"El Estado es muy mal empleador"

-¿Cuándo habla de esos contratos que no dan estabilidad laboral sólo se refiere a los funcionarios del Congreso o también a los asesores de los parlamentarios?

- No, nosotros estamos de paso. Me refiero exclusivamente a la gente que trabaja en el Congreso y que postuló a ocupar un cargo en el Congreso y no a trabajar con un parlamentario. Nosotros estamos de paso, ojalá ellos también pudieran tener la máxima seguridad laboral. Pero yo no soy nadie para cambiar algo que está establecido desde siempre. Así como se ve en el Congreso, también ocurre en las distintas reparticiones del Estado, por eso he señalado que el Estado de Chile es un muy mal empleador. Porque antes la norma era que de un 100 por ciento sólo el 20 no tenía un contrato estable, ahora es al revés y el 80 por ciento es el que trabaja a honorarios o a contrata, lo que implica una gran inestabilidad laboral. Ya he tenido una conversación con el señor secretario del Senado sobre el tema y es sólo la primera de muchas.

-¿Qué sensación le produce haber llegado a una instancia tan importante siendo el único senador independiente químicamente puro y considerando que en un principio ni siquiera tenía derecho a formar comité?

-Sólo puedo señalar que mi agradecimiento es para la gente que confió en mí, cuando me dio su voto en la Región de Magallanes. Sin esa confianza jamás hubiese podido llegar hasta donde lo he hecho. Pero también quiero agradecer a quienes no me dieron el voto. Algunas personas señalaban que era imposible que un independiente hiciera algo. Y debo señalar que he sido el único senador que rompió el sistema binominal, por lo tanto, entré al Senado como invitado de piedra. Solo no tenía ninguna posibilidad y con el tiempo, por primera vez, creamos un comité independiente y algunos de sus integrantes llegaron a la testera. Y, por primera vez también, un parlamentario de la Región de Magallanes ocupa este cargo que me correspondería a mí.

Realities políticos

-¿Está conciente de la mala imagen de los parlamentarios y los políticos en general y qué espera respecto de este tema durante su gestión?

-La política es absolutamente esencial para una democracia. Yo, que no he participado jamás en un partido político, siento que es absolutamente urgente el fortalecimiento de los partidos políticos en Chile. Además, es la única manera de tener democracias estables, partidos políticos fuertes, sectores independientes fuertes, sectores representativos de toda la diversidad que existe en nuestro país fortalecidos. Lo que pasa es que algunos políticos, afortunadamente no todos, también contribuyen a que esta imagen cada día tenga un mayor deterioro. Uno ve verdaderos realities por los distintos medios y eso lo hacen los propios políticos. Yo también soy un gran crítico de muchas de esas situaciones. Lo que nosotros hemos perdido hoy día es la Cre-di-bi-li-dad con mayúscula, y eso no se recupera fácilmente.

-¿No cree que esos realities como les llama se incrementen en este año electoral?

-Por supuesto que en un año de elecciones el tema aumenta. Pero lo que a mí me gustaría es ver a los candidatos a la Presidencia de la República con proyectos concretos bajo el brazo. Sobre educación, temas para aumentar la productividad, un proyecto país sobre energías renovables, cómo vamos a crecer en los próximos 30 años, qué país queremos... Ese es el debate que la gente quiere ver.

-Usted hablaba de fortalecer los partidos políticos. ¿Está de acuerdo con el proyecto que promueve su financiamiento?

-Estoy absolutamente en desacuerdo. Porque no pasa por darle plata a los partidos políticos. ¡Por favor! Ya está financiado ese sistema. Recordémosle a la gente que cada vez que uno se postula a un cargo de elección popular, el Estado le devuelve plata por cada voto que cada uno obtiene. Ahora vienen con un proyecto que no sólo no tiene ni patas ni cabeza, no tiene nada. Es una cosa amorfa y un insulto a las personas, al decir que podría mejorarse la condición política si los partidos políticos tuvieran financiamiento. ¡Me parece de un absurdo total! No van a haber políticos más probos o más serios si el partido tiene o no tiene plata. La sola idea me parece absolutamente impresentable, entre otras cosas.

Solución para el Transantiago

-¿Qué puede esperar la Concertación de su gestión, va a estar alineado con la derecha?

-Yo estoy alineado con el mérito de los proyectos. ¿Qué puede esperar de mi la Concertación? La mayor disposición para abordar todas las propuestas que vayan en beneficio de nuestro país, de las regiones, de la descentralización, los proyectos productivos y de transportes... Toda la disposición, toda. Y me encantaría decírselo incluso personalmente a la Presidenta de la República. ¿Qué va a esperar de mí la oposición? Toda la disposición para enfrentar, para apoyar, cada proyecto de ley que en su mérito sirva exactamente para lo mismo. Yo creo que las individualidades, las situaciones menores, no nos van a llevar a cambiar esa imagen que tenemos los sectores políticos. Por lo tanto, si algo pueden esperar de mí es la mayor disposición y entrega para abordar los grandes temas país.

-¿Y en materia de Transantiago donde usted alguna vez le dio el voto a la Concertación?

-En este aspecto tuve el jueves una reunión reservada con el ministro (René Cortázar), junto a los senadores Fernando Flores y Carlos Cantero, este último además como presidente de la comisión de Transportes. La próxima semana vamos a profundizar el encuentro, pero yo quiero señalar que la discusión de este tema no da para más. Ahora tiene que venir la solución y ésta va a partir esta semana. Eso se lo garantizo. En esto el sector independiente ha tenido un gran trabajo; el senador Cantero, en su calidad de presidente de la mesa ampliada de Transportes, viendo de qué manera nosotros vamos a contribuir en la búsqueda de una solución progresiva y no seguir profundizando en la discusión para sacar provechos menores. Si no cómo hacemos que el país, el Estado, tenga un transporte público eficiente.

-¿Se llegó a algún acuerdo con el ministro?

-El acuerdo es buscar una solución al problema y tener la disposición para contribuir y colaborar, como sector independiente, en la solución final.

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