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Radiografía del presidente del PS

¿Qué te pasó Camilo?

por 9 abril 2009

¿Qué te pasó Camilo?
Para los detractores de Escalona, la imagen del senador susurrándole al oído un "juicio político" a José Antonio Gómez, evidenció lo que vienen diciendo hace años: que no escucha, que es intratable y que pareciera que cuando se le juntan los platinos, su carácter estalla. Con un poder absoluto en su partido y en el gobierno, hoy pasa un complicado momento. Para algunos su exabrupto del domingo pasado fue parte de un diseño, y otros simplemente creen que está "desbocado". La elite socialista lo crítica por hacer política con la "quisca en la mano", mientras quienes lo apoyan, aseguran que, digan lo que digan, Escalona es la institucionalidad y que Frei tendrá que entenderse con él.

En medio del polémico viaje de Bachelet a La Habana, el comité político se reunió para tratar diversos temas, entre ellos el criticado periplo presidencial. Los presidentes de partido expusieron sus posiciones hasta que llegó el turno de Escalona. "Parece que hay que ser adversario mío para que te den un billete de avión a Cuba", dijo el timonel PS en La Moneda.

Así comenzó su intervención, frente a la extrañeza de los presentes, para referirse a las invitaciones cursadas por Palacio al diputado Marco Enríquez-Ominami, a su padre, el senador Carlos Ominami y a Isabel Allende, que finalmente no viajó. Es decir, toda la disidencia del partido.

Escalona continuó sus críticas y apuntó al Segundo Piso de Palacio. Uno de los testigos recuerda que nuevamente su "juicio político" al viaje lo mezcló con gruesos improperios hacia los asesores presidenciales, dando a entender que sólo había ánimo de perjudicarlo.

Aunque su molestia iba un poco más allá, pues no entendía cómo el gobierno cubano había permitido la salida de libreto de Fidel Castro, pidiendo mar para Bolivia, mientras Bachelet comía junto a la disidencia PS en la casa del empresario Max Marambio, un hombre de confianza del régimen castrista, con lucrativos negocios en la isla.

Pero sus críticas a la invitación, según altos dirigentes del PS, grafican el momento que vive Escalona hoy: "Mirando enemigos en todos lados", según dice un contrario a su gestión.

El domingo pasado, en su encontronazo con Gómez, para quienes lo conocen no mostró ninguna faceta novedosa. Pero confirmó algo que muchos habían vivido tras bambalinas. "Podemos discutir si su intervención fue poco dúctil, poco empaquetada si tu quieres, pero Camilo es así", comentan en el gobierno.

Su problema o virtud, según cómo se le mire, es la -a estas alturas- "obsesión" que tiene con el orden. "Se asignó la tarea de ser el Platón de la responsabilidad política en la Concertación y eso le ha traído más costos que beneficios", explican en la tienda de calle París.

Para otros, simplemente está sobregirado. El poder absoluto en el PS y la manera en que lo ejerce, le han jugado en contra. "Hoy diría que tiene un problema de trato, es decir, de escuchar y conversar con quienes lo buscan. El PS parece una oficina de AFP, no un partido político", explica un dirigente. Y agrega: "El mejor ejemplo es el problema que tuvo con su hermano Simón. Si Camilo lo hubiese atendido, no habría ocurrido nada, ni la carta a los medios de comunicación ni su renuncia al partido. En un contexto político, puede ser leído como un flanco menor, pero demasiado vistoso".

Pero a Escalona parece no importarle. Pese a los llamados de la Concertación a superar el "impasse" con los radicales, hasta ahora no ha dado muestras de querer pedir disculpas, como se lo han solicitado algunos. El "líder" tiene la convicción de haber hecho lo correcto. Al igual que las innumerables veces que ha defendido a la administración Bachelet, en su rol de factótum de la Presidenta.

El estilo

En el oficialismo se han esforzado por calificar el encontronazo de Escalona con Gómez como una anécdota. Pero hoy se trata de un problema, que pasará sí o sí por la disculpa del senador a su par radical. Pepe Auth ya realizó el llamado para el abuenamiento, el mismo día en que en el PR  desconoció públicamente a Escalona como vocero de la Concertación y se negó a continuar participando de las reuniones de presidentes de partido. De hecho, con los días ha crecido la idea de que debería pedirles disculpas a todos, incluido Frei.

Sin embargo, consultados por El Mostrador.cl, altos dirigentes del PS, dicen que no creen en "los desbordes de Escalona". Pese a ser de sangre caliente en el debate -"un duro"-, desestiman un exabrupto de esa magnitud. Desde el palco -pues aseguran que aún no lo han conversado personalmente con él-, creen que fue planificado. Como se diría en política, parte de un diseño.

Para Escalona, el escenario de una primaria, donde el propio retador semanas antes confesaba que quizás no sobrepasaría el 10 por ciento, era a su juicio un peligro para Frei, un quiebre en la institucionalidad de la Concertación y más importante, una elección sin ningún sentido político.

Esa noche en Rancagua, donde Frei fue proclamado abanderado único del oficialismo, a Escalona le parecía políticamente "insostenible" que Gómez apareciera frente a la gente y a todos los medios de comunicación "formalizando un triunfo desde la derrota, que el derrotado pareciera triunfante, como líder de un partido que representa sólo el 7 por ciento a nivel nacional", explican en el PS. Y agregan: "Lo que cuesta mucho creer, es que lo haya hecho desde la guata, sin haberlo pensado antes".

Su encono con los radicales el día de los resultados estaba en su punto máximo. Así se lo hizo ver al diputado Fernando Meza, el mismo que lo tironeó del brazo para sacarlo del escenario, cuando en una reunión de partidos, semanas antes, el parlamentario participó en reemplazo de Gómez y lo hizo como primer vicepresidente del PR. El timonel PS, a poco andar, se paró de su silla y desconociendo su cargo, le dijo: "Exijo titulares en esta conversación".

Pero más allá de lo que se dijeron Gómez y Escalona la noche de proclamación, que a estas alturas se parece mucho al diálogo entre el defensa italiano Marco Materazzi y el virtuoso Zinedine Zidane, cuando éste último le dio el cabezazo en la final del mundial de Alemania, parte del oficialismo desestima la tesis de la estrategia para anular el buen resultado de Gómez. Pese a que finalmente es la realidad, pues es de lo único que se habla ahora. Hasta la baja votación general quedó olvidada.

En el PPD y en la DC no están de acuerdo con la lectura de la frialdad que se le atribuye a Escalona, y simplemente opinan que se le escapó la moto. No creen que una torpeza de esa envergadura se haya planificado. "Estuvo a punto de terminar a lo coreano, como esas escaramuzas parlamentarias que a menudo nos llegan por las señales internacionales de los canales de televisión", dice un PPD.  Y agrega: "Con todos peleándose a combos sobre el escenario y con Frei intentando esquivar los golpes. Eso habría hecho naufragar a la Concertación, imagínate el espectáculo. Hasta ahora agradecemos que Gómez es tranquilo y no reaccionó de manera violenta". Y hay que recordar: el mito dice que Escalona le enterraba los dedos en las costillas, mientras lo insultaba al oído.

Todo el poder del factótum

En la elite del PS atribuyen su actitud a que "Camilo hace política con la quisca en la mano". A diferencia de la derecha, que reconoce en él a uno de los pocos con quien se puede adquirir un compromiso sin el temor de que se conviertan en letra muerta, en su partido señalan que esto lo logra, pero sembrando el pánico. Y aquí nuevamente el tema de la "responsabilidad política". No sólo por su rol protagónico en la reconstrucción del PS en dictadura, sino por su defensa a Bachelet contra viento y marea. Como una línea política y comunicacional de él y su partido.

El mayor logro de Escalona es haber captado el descontento de las bases del partido, que se sintieron desplazadas por la elite socialista. "Pero el problema es que ahora eres escalonista o estás fuera, sin pega, sin ningún beneficio", comenta un dirigente.

Quienes lo defienden recuerdan su alta votación en la última elección socialista, que lo eligió por quinta vez como su presidente. Escalona ganó con el 60 por ciento de los votos, por eso, dicen, "el resto es música. Los socialistas somos así, nos quejamos, decimos ‘puta que es cabrón, pero al final lo apoyamos", comentan. 

Una de las mayores críticas de la disidencia es el poderío que ha tenido su sector en el gobierno, reservando cargos estratégicos para hombres de su confianza, justamente como cuando asumió Mahmud Aleuy, el ex presidente de La Nación, en la Subsecretaría de Desarrollo Regional, un puesto clave en año de elecciones.

Pero su liderazgo, por el enorme poder que ostenta, ha sido "jodido". No sólo ha lidiado con el apoyo irrestricto que debe dar a menudo por los errores del gobierno, sino por el desorden del oficialismo.

En medio de una acalorada discusión en Valparaíso por la polémica de las dos listas de la Concertación para las pasadas elecciones municipales, algunos testigos recuerdan que en la cita se insinuó dejar solo al PPD, con una buena oferta para los radicales, cosa de anular a Pepe Auth y compañía.

En la cita, nuevamente el diputado PRSD, Fernando Meza le rompería los huevos a Escalona:

-¿Cuál sería el problema de las dos listas Camilo, si algunos diputados tuyos están de acuerdo?. Me lo han dicho en los pasillos-, le comentó Meza.

El timonel PS se enfureció. Lo que el diputado desconocía hasta ese minuto es que si hay algo que deja a Escalona fuera de sí, es que se converse con su gente por fuera.

Este tipo de escenas en la trayectoria política de Escalona abundan. Como cuando el gobierno enfrentaba una de las tantas crisis de salud de todos los años. El comité político estaba reunido en la clásica cita de los días lunes. Belisario Velasco aún ocupaba el puesto de ministro del Interior y los ánimos no estaban para fiestas. La ex ministra PS de Salud, Soledad Barría, daba cuenta de los problemas que se presentaban en su sector debido a la demanda de los dirigentes de la salud. El diálogo era áspero. Los presidentes de partido estaban molestos, pues no entendían por qué el gobierno se negaba a entregar más recursos. Con la conversación en punto muerto, el senador Escalona intervino:

-¡Hasta cuándo este gobierno permite que le exploten las crisis en la cara!. ¿Es Hacienda quien lo tiene que resolver o no?. ¡Estas h... se solucionan con plata, hasta cuándo ch... hay que explicarlo!, dijo enérgico.

Testigos del encuentro recuerdan que si bien conocen su estilo hace muchos años, más de uno se sorprendió con el tono. En el contexto de un comité con las más altas autoridades del país presentes y en el centro de las decisiones políticas del gobierno, Escalona les mostraba los dientes.  "La más compungida era Soledad (Alvear), que estaba en su rol de presidenta de la DC. No dijo ni pío. Belisario se avivó y en un acto reflejo tomó su cuaderno y le preguntó a Barría la cifra para terminar con las manifestaciones", recuerda uno de los presentes.

Por eso, en el PS no creen que el exabrupto del domingo pueda mermar la capacidad de negociación del partido ni de Escalona en el nuevo escenario presidencial. Ni siquiera su posición política en el futuro comando. "Frei sabe que Escalona, con todo lo que se pueda decir, es la institucionalidad del PS. Y al final del día, tiene claro que será con él con quien deberá entenderse", sentencia un miembro de la mesa.

Pero también hay quienes apuntan, recordando a los radicales, que "las deudas en política no prescriben y estas generalmente uno las anota en la cacha de la pistola".

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