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Análisis comunicacional

Una verdad incómoda

por 21 abril 2009

Para representar las diferencias entre aquellos que se atienden en el sistema de salud público y las clínicas de cota mil, Piñera cometió un error al utilizar como ejemplo a Ema Velasco. Si en el Chile actual todavía no somos todos iguales, el desafío para Piñera es explicar de qué forma va a revertir esa realidad en caso de llegar a La Moneda.

Para representar las diferencias entre aquellos que se atienden en el sistema de salud público y las clínicas de cota mil, Piñera cometió un error al utilizar como ejemplo a Ema Velasco. Si en el Chile actual todavía no somos todos iguales, el desafío para Piñera es explicar de qué forma va a revertir esa realidad en caso de llegar a La Moneda.

"La hija del ministro Velasco, Emita, si no hubiera sido hija del ministro Velasco, se habría muerto". Con esas palabras, Piñera abrió ese doloroso baúl de las diferencias sociales que tan bien retrata la película Machuca. Hasta el día de hoy, Pedro Machuca seguiría sin tener las mismas oportunidades que su amigo Gonzalo Infante. Al intentar poner en la agenda un tema sensible como la salud de los chilenos, Piñera acierta en su pega como candidato. Pero ya que está mucho mas cerca de los Infante que de los Machuca, el candidato de la Alianza se equivoca en su lectura para empatizar con las ansias de igualdad de oportunidades de los chilenos.

Cuando Ema Velasco fue dada de alta, su padre dio una emotiva conferencia de prensa. En ella señaló que volvería a trabajar al gobierno para que más niños tuvieran las mismas posibilidades que su hija. Sabiendo que Ema tenía acceso a una mejor salud que miles de "Emitas" en el país, Velasco optó por explicar con su situación lo que lo movía para trabajar en el gobierno. Y los chilenos entendieron su mensaje, tanto así que se disparó en las encuestas. Algo que Piñera todavía no logra hacer por más que insista en darse a conocer como un "servidor público".

Con una presidenta querida por los chilenos y un ministro de Hacienda que sigue la sigue en popularidad, la campaña negativa -a ocho meses de la elección- no le suma puntos a Piñera. Si se quiere mostrar como alguien que entiende a los chilenos, el candidato de la Alianza tiene que buscar otros ejemplos y analogías para explicar las fallas del sistema de salud pública. Las personas saben que tanto él como Velasco tienen inigualables condiciones de acceso a una clínica de cota mil. Si Piñera quiere ser una real alternativa de gobierno, su desafío está en explicar por qué Pedro Machuca no se puede atender en una clínica privada y cómo él puede ayudar a revertir esta situación. Si Piñera hablara como usuario de Fonasa enviaría una señal aún más potente al electorado.

Las últimas apariciones públicas de Piñera también reflejan la debilidad de sus asesores. Sus desafortunadas declaraciones -como las encuestas para la cultura y el fin de la delincuencia en medio de un velatorio en La Pintana- son ejemplos de un estilo que espanta en vez de generar empatía. En su afán por dar respuestas enérgicas -a lo patrón de fundo- Piñera olvida que los votos que marcarán la diferencia están en aquellos desencantados con la Concertación. Por lo mismo, se equivoca al tratarlos como nuevos aliancistas. El actual líder en las encuestas tiene que aprender de la empatía que la coalición de gobierno ha construido con los chilenos. La misma que todavía los acerca más a los Machuca que a los Infante. Y sabemos quiénes son mayoría en Chile.

*Arturo Arriagada es académico de la Escuela de Periodismo, Universidad Diego Portales.

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