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Acusaciones y reclamos a la Contraloría inquietan en el Minrel

Los remezones tras el nombramiento de Fernando Ayala como embajador en Portugal

por 2 junio 2009

Los remezones tras el nombramiento de Fernando Ayala como embajador en Portugal
Antes de partir como embajador a Lisboa, el jefe de Protocolo removió a su segundo en dicha dirección, Patricio Becker, cuestión que motivó a los funcionarios a enviar sendas cartas de protesta al ministro y al subsecretario. Por otra parte, el abogado Ricardo Herrera Rocuant, quien había sido destinado, previo concurso, a la misma legación, fue informado  cuando tenía todo embalado y había arrendado su casa en Santiago, que sería otro diplomático, cercano a Ayala, quien finalmente asumiría el puesto en Portugal, por razones climáticas y de salud.

El nombramiento de Fernando Ayala, actual jefe de la Dirección de Protocolo (Diprot), como embajador en Portugal, ha provocado más de un dolor de cabeza al canciller Mariano Fernández (DC) y al subsecretario Alberto Van Klaveren, luego que por sus escritorios pasaran denuncias de maltrato laboral, discriminación y arbitrariedad en contra de un miembro del servicio exterior con vasta experiencia.

Ayala fue la sombra del ex ministro de Relaciones Exteriores Alejandro Foxley, quien renunció a su cargo hace algunos meses, debido, entre otras razones, a la existencia de una suerte de cancillería paralela montada en el equipo de asesores de la Presidenta Bachelet, de la que Ayala aparecía como pieza clave por su cercanía a la mandataria.

El episodio final de ese conflicto en sordina fue la bullada gira  presidencial a Cuba en febrero pasado, hecha a contrapelo de las recomendaciones de Foxley, y donde las críticas a Chile por no dar una salida al mar a Bolivia de parte de Fidel Castro, empañaron la histórica visita.

Por esta razón, cuando Mariano Fernández asumió el cargo, sabía perfectamente que debía imponer el orden. La sombra de Ayala era un problema a resolver, y para este último, al mismo tiempo, era momento de partir.

En reemplazo de Ayala fue nombrado Roberto Drago, ex embajador en Venezuela. Como segundo en la Diprot, fue designado Patricio Becker. Hasta allí no hubo problemas, salvo que a dos meses desde que comenzara a trabajar, este último fue removido y enviado a la Dirección Consular.

Los ojos se posaron inmediatamente sobre Ayala y la reacción no se hizo esperar. Siete funcionarios de la Diprot, entre ellos Marcos Aguayo, el ex director de la entidad que agrupa a los diplomáticos de carrera (ADICA), firmaron una carta, la que fue enviada a Van Klaveren y al ministro Fernández. Según afirman en Cancillería, Ayala intentó detenerla, pero no fue posible. En la misiva se le pidió a la autoridad ministerial que se clarificara que el cambio no obedeció a razones profesionales. Por cierto, no recibieron respuesta, lo que encendió aún más los ánimos.

Fue así que la Adica, a través de su presidente actual, Enrique Melkonian, le envió una carta a Ayala pidiéndole explicaciones. Este último sólo respondió que la decisión estaba dentro de sus atribuciones.

En tanto, quien reemplazó a Becker fue Fernando Zalaquett, quien  trabajó como cónsul general en Perú y su último puesto fue en la Dirección de Derechos Humanos de la Cancillería. Zalaquett, al igual que Ayala, milita en el PPD.

Las explicaciones internas en el Minrel apuntan también al segundo piso de La Moneda, donde -dicen- Becker era visto como un funcionario que realizaba su trabajo demasiado apegado al "código", sin escuchar recomendaciones.

Protocolo es un mundo que se mueve con muchas genuflexiones y reverencias y por lo mismo "para la Cancillería esto es un problema de imagen. Becker estuvo presente cuando el actual embajador de Perú, Carlos Pareja, presentó sus cartas credenciales a la Presidenta. Ahora que lo sacaron por razones ajenas al servicio exterior, razones políticas, somos el comidillo entre los embajadores acreditados", asegura una fuente ministerial que conoció de cerca los hechos.

Alea iacta est

El abogado Ricardo Herrera Rocuant, es un funcionario de la Cancillería y militante del Partido Radical. De capitán a paje le reconocen sus méritos profesionales y así se lo habían hecho saber varios de sus colegas. Herrera postuló el año pasado a un cargo que se abrió en la embajada que Chile tiene en Portugal, en la ciudad de Lisboa, la capital del Fado y el Oporto. Cumplió con toda las formalidades y fue destinado en julio de 2008, orden interna que fue refrendada en un documento firmado por Van Klaveren, el 13 de agosto del mismo año.

Herrera Rocuant se lo informó a sus amigos y a su familia como si hubiera ganado un premio. Arrendó entonces su casa en Santiago. Anuló la línea telefónica y vendió todo lo que tenía que vender para subirse a un avión y estar fuera del país por varios años.

Sin embargo, cuál sería su sorpresa cuando el 13 de mayo pasado, le informaron, a sólo seis días de partir, que Ricardo Ortiz, un diplomático cercano a Fernando Ayala, había sido nombrado en el puesto que él había ganado por concurso, debido a que Ortiz enfrentaba problemas de salud y debía trasladarse desde Washington a un clima más seco.

Quienes conocieron del hecho aseguran que Herrera Rocuant, con 25 años de carrera en el cuerpo, estaba rojo de rabia.

Pero como en materia de nombramientos las palabras de poco valen, resolvió presentar un reclamo a la Contraloría, el que fue rolado con el número 46.864, el pasado 25 de mayo.

En el documento el afectado asegura que la decisión ministerial en su contra le provocó un grave perjuicio económico. Al mismo tiempo asegura que se pasaron a llevar sus derechos constitucionales y laborales. Sobre todo, el instructivo presidencial de 2006 que apela al Código de Buenas Prácticas Laborales y No Discriminación para la Administración Central del Estado, suscrito por la propia Mandataria en 2006.

El reclamo de Herrera Rocuant corrió como reguero de pólvora entre las asociaciones de funcionarios de la Cancillería. De hecho, Raúl Elgueta, uno de los dirigentes y representante de ese ministerio en la ANEF, se hizo parte de la reclamación ante el organismo fiscalizador.

Elgueta escribió que resultaba "inaceptable" una decisión de este tipo, sobre todo atendiendo que la autoridad tenía otras destinaciones a las que echar mano para enviar a Ricardo Ortiz.

Por ahora, la Contraloría analiza la presentación de Herrera Rocuant, la que debiera ser resuelta en las próximas semanas, previa solicitud de informe a la Cancillería.

Además:

Lea la presentación de los funcionarios a la Contraloría (En formato PDF)

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