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En Boca de todos

por 27 julio 2009

En Boca de todos
De un momento a otro, pasamos de vender jugadores en 300 mil dólares, a venderlos en millones. Pasamos de no clasificar a dos mundiales seguidos, a estar segundos en la tabla general. Pasamos de tener a unos cuantos jugadores en clubes de mediana relevancia internacional, a tener futbolistas chilenos diseminados por todo el orbe, con los más grandes monstruos del fútbol mundial siguiendo los pasos de nuestros valores.

Con la llegada de Gary Medel a Boca Juniors, el fútbol chileno es testigo de lo que podría ser otra exitosa carrera de un jugador en canchas internacionales. En los últimos 10 años, la lista la componen nombres como David Pizarro, Marcelo Salas, Alexis Sánchez, Mark González e Iván Zamorano, entre algunos otros. Así también, el reciente fichaje de Manuel Pellegrini en el Real Madrid y la participación de Harold Mayne-Nicholls en la FIFA, antes de asumir como Presidente de la ANFP, además de la facturación y la capacidad de remunerar cifras significativas de clubes como Colo Colo, Unión Española y Universidad de Chile.

A eso se suma el exitoso proceso clasificatorio de la selección y el hecho de que un chileno arbitrara la final de la Copa Libertadores, avalan el carácter de Chile como país exportador de materia prima, además de consolidar una estabilidad en diversos ámbitos como lo social, deportivo, económico, etc. en cuanto a fútbol concierne, pero ¿Qué medidas hubo que tomar para lograr estos resultados? ¿Fue producto del sacrificio personal de cada jugador o personero del fútbol el ocupar plazas relevantes alrededor del mundo?

Las respuestas a las preguntas planteadas anteriormente, son consecuencia de una serie de factores  que a todos los que vivimos en son de la "pelotita" nos dejan un alto grado de saciedad con el presente futbolístico, pero siempre con deseos de llegar más alto.

Si comienzo de lo general a lo particular, fue fundamental el arribo a la dirigencia de la máxima institución del fútbol nacional, un hombre que entendiera que para sacar adelante una disciplina tan popular, era necesaria una reforma sustancial en el plano regulatorio del actuar de los clubes y asociaciones deportivas, además, de una vez por todas, profesionalizar el deporte con más acogida en nuestro país. Previo a Mayne-Nicholls, los clubes actuaban bajo el concepto de corporaciones y otras personas jurídicas, que no exigían un balance transparente de su actuar. Todo eso está cambiando con la ley de Sociedades Anónimas Deportivas (SAD). Además, se elaboró una efectiva estrategia para potenciar las series menores a través de la difusión del campeonato de las mismas y  la exigencia de los clubes de establecer un contrato a todo jugador que integre las selecciones nacionales menores.

Junto a estas medidas, un sólido plan de marketing y comunicaciones ha logrado reposicionar la imagen del fútbol, además de trabajar en conjunto con organismos públicos para impulsar el desarrollo de la actividad no sólo en materia de regulación laboral y promoción, como también en infraestructura. Con ello, hubo un cambio de mentalidad, una fórmula probada. Invertir más, para generar mayor rentabilidad. Todo lo anterior, ha permitido reposicionar la imagen de nuestro fútbol en entidades como la Confederación Sudamericana y la FIFA, y aunque no se aprecie directamente, estas medidas han incidido de forma trascendental en los organigramas y planes de trabajo de los distintos clubes nacionales, lo que se traduce en un trabajo serio, comprometido y de mayor calidad.

No es raro entonces, que entre Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica en los últimos dos años, hayan percibido ingresos de alrededor de 50 millones de dólares por venta de jugadores.

Bajo este plan de trabajo, no debería extrañarnos que gracias a la gestión de personas como Jorge Segovia, viéramos a Raúl Estévez acompañando a Fernando Morientes en la delantera de Unión Española.

De un momento a otro, pasamos de vender jugadores en 300 mil dólares, a venderlos en millones.   Pasamos de no clasificar a dos mundiales seguidos, a estar segundos en la tabla general. Pasamos de tener a unos cuantos jugadores en clubes de mediana relevancia internacional, a tener futbolistas chilenos diseminados por todo el orbe, con los más grandes monstruos del fútbol mundial siguiendo los pasos de nuestros valores. Pasamos de ser invitados al Esperanzas de Toulon, a ser vice campeones y campeones en los últimos dos años. Pasamos de ser espectadores, a organizadores de un campeonato mundial femenino. Aún queda mucho por hacer, pero hoy el fútbol nacional vive momentos felices. Como Medel, pasamos de simples rumores, a estar en boca de todos.            

*Gonzalo Vallejo es periodista.

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