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Contienda emblemática de la derecha en Providencia y Ñuñoa

La amenaza rubia que complica a Rodrigo Álvarez

por 17 agosto 2009

La amenaza rubia que complica a Rodrigo Álvarez
Con una sonrisa acogedora y el peso de su apellido, Marcela Sabat, la hija del alcalde de Ñuñoa, está dándole dura batalla en el distrito 21 a uno de los diputados más sobresalientes y reconocidos de la bancada gremialista. Ella es sólo egresada de Derecho y él doctorado en Harvard y Presidente de la Cámara. Pero en esta democracia plebeya y televisiva, ya sabemos que los pergaminos intelectuales sirven de bien poco.

Aunque en la derecha la principal tensión política se ha centrado claramente en las campañas de la Quinta Región, lo cierto es que habrá otras que también le quitarán el sueño a la los máximos dirigentes de la UDI. El caso del distrito 21 -Providencia Ñuñoa- es emblemático en ese sentido, ya que sólo unas semanas duró la tranquilidad en Suecia 286, post bajada de Nicolás Monckeberg. Porque cuando se creía que Rodrigo Álvarez tenía ganada la elección para, por fin, ubicarse en la Región Metropolitana después de tres períodos de "servicio militar" en el distrito más austral del país, apareció una reemplazante del diputado fiscalizador que podría llegar a ser más peligrosa aún para el presidente de la Cámara Baja: Marcela Constanza Sabat Fernández, hija del alcalde de Ñuñoa, Pedro Sabat.

Tan complicada podría llegar a ser esta elección que en junio pasado, cuando en RN aún no se definía el nombre de Marcela Sabat para enfrentar a Álvarez, un sondeo de Direct Media le daba al diputado sólo un punto de ventaja sobre la desafiante: 22 por ciento para el primero y 21 para la hija del alcalde. Y aunque tanto el propio afectado como su partido le restaron méritos al estudio, lo cierto es que en los hechos está quedando en evidencia que pese a la presión de Pablo Longueira sobre el comando de Sebastián Piñera para que sus socios bajaran a Monckeberg, la tarea de Álvarez es igualmente difícil.

Y mientras al candidato gremialista se le podría hacer cuesta arriba enfrentar a la joven promesa de Renovación, entre otras cosas porque su padre es considerado un caudillo en la zona; Marcela Sabat debe afrontar críticas internas. A sus 33 años está egresada de Derecho tras pasar por las universidades del Desarrollo y Finis Terrae, pero en su partido algunos la definen como una "niñita", imagen que contrasta con la forma como la hija del caudillo de Ñuñoa está encarando la elección, pues advierte que "me siento muy segura. Estoy segura que vamos a ganar y estoy trabajando para eso. No estoy haciendo esto sólo para darme a conocer".

Mateo versus modelo

Eso le debe haber quedado más que claro a su adversario la semana pasada, cuando Álvarez y Sabat compartieron un acto con el abanderado de la derecha Sebastián Piñera en Ñuñoa y el primero debió ingresar al centro cultural de la comuna desbordado de propaganda a favor de Sabat. Pese a que, según aseguran en la UDI, minutos antes Marcela se había acercado a Rodrigo para asumir un compromiso mutuo de fair play. Sin embargo, en el gremialismo no faltan los que le ven más parada de "modelo" que de candidata a diputada. Lo que también podría ser tomado como la típica actitud machista de los hombres respecto de las mujeres que ingresan a la política.

Pero cuando de hacer comparaciones se trata, en la UDI sacan a relucir en un dos por tres las cualidades profesionales de Álvarez, que estiman le sacan un amplia ventaja a su adversaria. Ciertamente el legislador se ha destacado por una trayectoria intachable, reconocida por moros y cristianos en la Cámara Baja. Sus pares lo distinguen como un diputado inteligente, mateo, trabajador y responsable. Y, aunque no quieren ni ponerse en el escenario de que el presidente de la Cámara fuera derrotado, subrayan que "esa sí que sería una gran pérdida para el Congreso". Ahora, si hay algo claro es que la influencia de ser la hija de Pedro Sabat le da a la joven un peso que no deja de ser considerable.

En todo caso, la candidata de RN no se amilana frente al currículo de su contrincante. Y afirma que "no me subestimo para nada frente al señor Álvarez". Agrega que ambos tienen fortalezas y entre las de ella está el hecho de que "he vivido toda mi vida acá, por lo que tengo empatía y comprendo perfectamente los problemas de la gente (del distrito). Además, destaca que "soy de una generación diferente a la de Álvarez, represento la renovación".

¿Nepotismo?

Pero como muchas veces ocurre en política, las críticas más fuertes hacia Sabat provienen desde su propia tienda. Se dice que "nunca ha participado activamente en el partido" y que si es candidata se debe "sólo a que es la hija de Sabat". Una fuente sostiene incluso que la actual lista parlamentaria "es la peor de Renovación en mucho tiempo, porque se han preocupado de poner a hijos de, sobrinos de, y parientes de" y que como nunca ha quedado en evidencia un alto grado de "nepotismo" en su confección.

Argumentos que la aludida rebate enérgicamente. Sostiene que milita "desde hace años" y que es "una mentira" que no ha participado en política, ya que asegura haber trabajado en las campañas de Joaquín Lavín, Alberto Espina y, por supuesto, en las de su padre.

Respecto a la acusación de nepotismo, Marcela Sabat refuta que "en este caso sería un nepotismo bien democrático", porque dice contar con el respaldo de mucha gente del distrito que es lo que la llevó a tomar la decisión de presentarse como candidata. Distinto sería, añade, si "mi nombre estuviera siendo propuesto para Intendente o algo así".

Sin embargo, reconoce que el hecho de que su padre sea un caudillo en la zona es también una ventaja. "Para qué andamos con cosas, Sabat es una marca registrada y, claramente, tiene que darme alguna base, pero no por eso me voy a relajar", advierte, asegurando que le sacará partido a la experiencia adquirida en las campañas.

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