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Denuncias, video y millones en compra de ocho helicópteros Cougar

Volando bajo: Las preguntas sin respuesta en el Comando de Aviación del Ejército

por 17 septiembre 2009

En 2007 el general Óscar Izurieta suspendió una compra de helicópteros para la Brigada de Aviación y pasó a retiro al jefe de esa unidad, Jorge Gualda, al tiempo que ascendió al oficial que acusó irregularidades como la modificación de datos técnicos en el proceso de evaluación de aeronaves. Sin embargo, lo que parecía el cierre exitoso de un caso con tintes de escándalo, abrió un nuevo capítulo cuando la institución castrense concretó la adquisición de otra versión de los mismos helicópteros, a través del mismo intermediario, por más de US$ 170 millones.

En la antesala del despacho del Comandante en jefe del Ejército, un oficial espera aferrado a un maletín tipo vendedor viajero, repleto de documentos. Es el trabajo de casi dos años de estudios. De informes técnicos, tablas comparativas y de evaluación de distintos modelos de helicópteros. Está ahí para denunciar que las aeronaves Súper Puma, propuestas por su superior, el general de brigada Jorge Gualda, no cumplen con los requerimientos operativos de la institución castrense para renovar su flota de helicópteros. También para dar cuenta de presiones y alertar “que existe información entregada al C.J.E. (Comandante en Jefe en jerga militar) que no es acorde con la realidad”.

Para el mayor Carlos Díaz llegar hasta la oficina del general Óscar Izurieta no ha sido una decisión fácil. El hombre es ingeniero aeronáutico y militar destacado de su generación. Habla dos idiomas. Si se queda callado podría tener un futuro promisorio en la institución. Un paso en falso y adiós carrera. Así se lo hacen ver los oficiales y ex oficiales que entrevistamos entre 2007 y 2008 para este reportaje, testigos de sus denuncias y de las de otros ex integrantes de la Brigada de Aviación del Ejército, BAVE. Como Alejo Mecklenburg, piloto de esa unidad, con hoja de vida intachable, quien antes de pasar a retiro anunció que daría a conocer las irregularidades que había visto en la Brigada a cargo del general Gualda. Situaciones anómalas, como el pago por mantenciones fantasma de aviones y helicópteros, o la compra de repuestos que en realidad no existieron. Todo lo cual sumaría US$ 3 millones, según consta en la declaración que Mecklenburg prestó ante el juez Manuel Valderrama. En su testimonio, también imputó al general Gualda total conocimiento de estas prácticas.

En el edificio de la Comandancia en Jefe de calle Zenteno Nº 45 se abre la puerta de la oficina de Izurieta:

-¿Quiere ver los documentos mi general?, pregunta de entrada el mayor Díaz. Es un día de primavera de 2006.

Centauro

A comienzos del año 2005 el Ejército conformó un equipo asesor en materias aeronáuticas para el proyecto de modernización de helicópteros denominado “Centauro”. Su misión era estudiar distintas opciones de helicópteros medianos de transporte de acuerdo a criterios preestablecidos: precio, soporte logístico, servicio post venta, costo directo por hora de vuelo, carga útil, velocidad, altura máxima de vuelo, capacidad de asientos y alcance. Así mismo, “Centauro” debía conjugar las variables “transporte” para “dar satisfacción a los requerimientos operativos”; y “mantener la capacidad de helicópteros de ataque existente”, según un documento interno de la BAVE, al que El Mostrador tuvo acceso.

Las alternativas sujetas a análisis fueron las versiones usadas de helicópteros Súper Puma AS 332 y Puma SA 330 –que podrían ser adquiridos a través de la empresa Eurocopter o por negociación directa con gobiernos de países que tuvieran unidades usadas a la venta-, y los modelos nuevos AS 532 Cougar, también ofrecido por Eurocopter A US$16 millones la unidad, y el MI-17, de la rusa Kazan Helicopters, a US$ 7 millones.

El mayor Carlos Díaz era uno de los oficiales a cargo del proceso. Antes había participado como ingeniero evaluador del proyecto de “Helicóptero Unitario Conjunto” (HUC) promovido por Michelle Bachelet cuando estuvo a la cabeza del Ministerio de Defensa. En uno de sus primeros informes comparativos de aeronaves, Díaz concluyó que los helicópteros Súper Puma y Puma no cumplían con los requerimientos técnicos exigidos. Acompañó el documento con copia de un programa de evaluación correspondiente al helicóptero MI-17V, realizado el año 2002 por una comisión dirigida por el coronel Hugo Barría Rogers, quien indicó que la aeronave rusa superaba “en el doble las capacidades del helicóptero SA-330 Puma”. Actualmente Barría Rogers está retirado. Al momento de la compra de los Cougar por parte del Ejército, en noviembre de 2007, trabajaba en CYM, empresa de propiedad de Virgilio Cartoni, intermediario de Eurocopter en la venta de los ocho helicópteros y primo de dos generales (R) de Ejército.

Artillería pesada

Lo que vendría a continuación es la parte más pesada del informe que Díaz envió a Izurieta antes de reunirse con él en el segundo semestre de 2006. Según el testimonio escrito del Mayor, luego de exponer sus diferencias de criterio al resto de los oficiales evaluadores de la BAVE, en mayo de 2005 fue apartado de las reuniones habituales del proyecto “Centauro”, donde se propiciaba la adquisición de helicópteros de Eurocopter, ofrecidos a través de CYM.

Posteriormente, siempre según el testimonio por escrito de Díaz a Izurieta, el mayor Carlos Ricotti, Comandante del Batallón de Helicópteros de la BAVE, le ordenó arreglar su informe para beneficiar las aeronaves de Eurocopter. “Ricotti me comunica que debíamos realizar un trabajo respecto de justificar el por qué de la conveniencia de continuar con el material Súper Puma para una futura adquisición ante lo cual respondí que no se puede tratar de justificar lo injustificable, ya que el helicóptero AS-332 Súper Puma tampoco cumple con los requerimientos operativos del Ejército, además de su alto costo de mantenimiento y adquisición. Luego de esta situación, fui apartado completamente de cualquier tipo de análisis o estudio de renovación de material de helicópteros para la BAVE”, escribe.

Uno de los oficiales de la BAVE recuerda la escena. De ser uno de los principales expertos del “Centauro”, Díaz pasó a trabajar entre clavos, serruchos y maderas para la mantención de las barracas de la Brigada. Con eso, asegura, el general Gualda pretendía dejarlo fuera de las decisiones e impedirle el acceso a información que pudiera comprometerlo ante el general Izurieta.

Pero Díaz siguió teniendo acceso a los reportes de avance del plan “Centauro”. Otros oficiales lo mantenían informado y, asegura en su informe a Izurieta, pudo percatarse de que las tablas de análisis comparativo de cada helicóptero habían sido modificadas por el equipo dirigido por el general Gualda y decidió informar al Comandante en Jefe del Ejército de la irregularidad.

“Sólo el día Jueves 13 de Julio 2006 por orden del jefe de estado mayor de la bave coronel Jaime Rivas Opazo fui nuevamente involucrado en los análisis y estudios a que he dado referencia y aquí he tenido la oportunidad de darme cuenta que en la presentación que se hizo al Sr. CJE, esta fue realizada con algunos valores no acordes a la realidad y carente de toda la información disponible de estudios anteriores”, detalla.

Díaz también se convence de intentar hablar personalmente con Izurieta. Quiere confirmar que el comandante en jefe ha recibido el documento. Decide solicitar una reunión con el general. Según las fuentes entrevistadas a condición de anonimato, para evitar ser dado de baja o castigado, Díaz sigue el conducto regular. Este requiere que solicite autorización a Gualda, su superior directo.

Así es como llega a Zenteno Nº 45 y pide una reunión con Izurieta. La secretaria del Comandante en Jefe agenda el encuentro para tres semanas más tarde.

Ese período de espera en la BAVE es casi un infierno para Díaz, recuerda uno de sus compañeros de unidad, el que hizo el más pormenorizado relato de su intento por dar a conocer lo que a su juicio era una operación irregular. Según esta versión, enterado de la intención de Díaz de juntarse con Izurieta, “Gualda le hizo la vida imposible y lo acosó”. Enfrentado a una situación límite y con temor por su vida y las de sus familiares, Díaz tomó una medida extrema: hizo copia de todos los documentos que tenía en su poder y distribuyó sets en cinco notarías de Santiago con la instrucción de que si algo le llegaba a pasar a él o a su familia, los documentos debían ser entregados a la policía, la prensa y a los más estrechos colaboradores de la Presidenta Bachelet en La Moneda. Contó todo esto por teléfono a un amigo: “No lo volvieron a molestar”.

¿Quiere ver los documentos, mi general?

La reunión de Díaz e Izurieta dura alrededor de una hora. Cuando el oficial ofrece a su Comandante en Jefe mostrarle los documentos que anda trayendo en el maletín viajero de varios kilos de peso, Izurieta le dice que no es necesario. Que tomará cartas en el asunto y detendrá la compra de helicópteros, atendidos los argumentos de que la aeronave rusa MI-17 es la mejor evaluada.

Un año más tarde, en octubre de 2007, el general Jorge Gualda pasa a retiro y Díaz es ascendido a teniente coronel. Pero es apartado de la BAVE. En tanto Gualda, en la ceremonia de despedida sólo recibe elogios. Un “funeral vikingo”. Es la forma decorosa del Ejército para dejar ir a un general. Las denuncias de Díaz le pasan la cuenta a Gualda. Aunque no impiden que el Ejército lo vuelva a contratar en calidad de civil. Jorge Gualda hoy trabaja en el Comando de Apoyo Administrativo.

Hasta ahí, lo que parece el cierre exitoso de un capítulo de eventuales anomalías a poco andar abre un nuevo capítulo de dudas cuando Eurocopter vuelve a la carga, a través de su representante CYM, ofreciendo otra vez los helicópteros AS 532 Cougar, consiguiendo que el Ejército se manifieste a favor de comprar estos helicópteros. Se firma el contrato en noviembre de 2007 por ocho aeronaves, en una suma total que bordea los US$ 170 millones. Tres de ellas ya están en Chile. Las otras cinco debieran llegar antes de septiembre de 2010.

Nuevas interrogantes

En el Departamento de Comunicaciones del Ejército reconocieron a El Mostrador que el comandante Izurieta recibió al mayor Díaz y escuchó sus denuncias sobre irregularidades en la BAVE. También que el oficial se reunió con el jefe del Estado Mayor, Alfredo Ewing, por el mismo tema.

De acuerdo al Ejército, la compra de los Cougar, en cerca de US$ 170 millones, no tuvo nada que ver con el proyecto “Centauro” de adquisición de helicópteros de transporte de tropas, en el cual participó Díaz. Este proyecto, aseguró el coronel Iván González, jefe de comunicaciones de la institución, fue postergado para darle prioridad a un nuevo proyecto llamado “Bandada”. Según explicó, el proyecto “Bandada” consideró la compra de helicópteros para Fuerzas Especiales. Es decir, de aeronaves de inserción de comandos en territorio controlado por el enemigo. Una circunstancia distinta. Con requerimientos técnicos diferentes. Con lo cual el modelo AS 532 Al Cougar se encumbró al tope de la lista. Y fue escogido en tiempo récord.

Aquí es donde se enreda la madeja. Hace más de un año, el 5 de febrero de 2008 para ser precisos, el Departamento de Comunicaciones del Ejército no habló del “Bandada” en su respuesta a solicitudes de acceso a información pública del 29 y 31 de enero de 2008, sobre la compra de los ocho Cougar. Al contrario, en la parte donde se preguntó en qué fecha se optó por este tipo de helicóptero, se indicó que “el proceso se inició el año 2005 y concluyó durante el último cuatrimestre de 2007”. Es decir, la adquisición de las aeronaves debió estar enmarcada dentro del proyecto “Centauro”.

En caso de no haber sido así, se abren nuevas interrogantes.

¿Si “Centauro” tomó más de un año de estudios y miles de horas hombre en análisis, desde 2005 hasta fines de 2006 o comienzos del año 2007, cómo fue que las evaluaciones de aeronaves del proyecto “Bandada” se hicieron en unos pocos meses? La propuesta de comprar los Cougar por parte del Ejército fue recibida el 1 de junio de 2007 por el Ministerio de Defensa, explicó la jefa de comunicaciones del Ministerio, Ginette Joignant, en respuesta a una solicitud de información pública hecha para este reportaje el 10 de enero de 2008

El estudio de la propuesta del Ejército fue llevado a cabo por el Comité de Evaluación de Proyectos (CEP), entidad asesora del Ministro de Defensa, dirigida por el ingeniero comercial Orlando Guastavino Ibarra. Su informe favorable a la compra fue entregado al entonces ministro José Goñi el 18 de julio de 2007 y aprobada mediante decreto supremo. El contrato se cerró en noviembre de 2007, con la toma de razón de Contraloría y el comidillo de los pilotos e ingenieros de la Brigada de Aviación del Ejército. El motivo: la existencia de un video subido a YouTube, titulado “Cómo roban Dios mío”. La parodia, una de tantas, de la película “La Caída”, sobre los últimos días de Hitler en Berlín, retrata en pocos minutos las acusaciones de irregularidades que pesan sobre el proceso de compra de helicópteros. Los protagonistas del corto, nuevamente son el ex jefe de la Brigada, el general (R) Jorge Gualda, y el oficial Carlos Díaz. Ha sido visto más de 18 mil veces.

Vea documentos:

-Denuncia enviada a Izurieta

-Respuesta del Ejército a Solicitud de Información Pública

-Respuesta de Ministerio de Defensa a Solicitud de Información Pública

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