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Ambos se perfilan a partir de sus confrontaciones públicas

Piñera-Kast S.A.

por 13 noviembre 2009

Piñera-Kast S.A.
Si alguien, además de la UDI, se puso nervioso con las disputas entre el empresario y el diputado gremialista por temas valóricos, puede tranquilizarse. Porque si algo está claro es que ninguno de los dos saldrá perjudicado las escaramuzas. El abanderado, porque eso le ha permitido mostrarse más progresista, mientras que el parlamentario está reposicionando su liderazgo al interior del partido lenta, pero sostenidamente.

“La Coalición por el Cambio no es un convento ni un regimiento”, es la muletilla con que Sebastián Piñera ha salido a enfrentar las divergencias entre el comando y un sector de la UDI, e incluso de RN, en relación a materias valóricas. La templanza con la que ha resistido los embates de José Antonio Kast a raíz del polémico documento “Acuerdo de vida en común” o de la supuesta aparición en su franja de una pareja de homosexuales no deja de llamar la atención. Tal vez eso se deba a que, como aseguran en el piñerismo, en la campaña no se toma ninguna decisión sin medir sus efectos. Y la dura ofensiva del diputado gremialista ha resultado ser un negocio redondo para el empresario y no mucho menos para el propio parlamentario.

El cálculo electoral de Piñera es más bien obvio. Bastante menos evidente es, sin embargo, el del diputado. Tanto en la UDI como en Renovación Nacional coinciden, mayoritariamente, en que la disputa pública en la que por momentos se han enfrascado Kast y el empresario le ha permitido a este último avanzar hacia el centro. Dada la imagen extremadamente conservadora que paralelamente proyecta el parlamentario. Pese a las críticas de un pequeño sector de la derecha, en el piñerismo tienen la convicción de que los arranques progresistas del presidenciable le reportarán un significativo porcentaje del electorado que aún está indeciso y que resulta indispensable para llegar a La Moneda.

Bajo esta premisa, a fuerza de contrastes y sin proponérselo, Kast estaría contribuyendo a concretar uno de los principales objetivos del comando para asegurar el triunfo de Piñera. Sólo así se entiende el aplomo con que el abanderado de la derecha ha aceptado las ásperas objeciones que públicamente insiste en hacer el diputado gremialista, cada vez que siente atropellados los principios que se supone dan sustento ideológico a la UDI.

Si el diseño de Piñera resulta evidente, el de Kast no tanto. Tras su explosiva aparición, disputándole la presidencia del partido a Juan Antonio Coloma el 2008, como una promesa de rebeldía para arrebatarle el poder a los históricos de la UDI, su liderazgo pronto comenzó a dar señales de desinflarse. A pesar de sus múltiples esfuerzos, en diciembre los coroneles impusieron su pragmatismo político, apoyando la candidatura presidencial de Piñera y lograron que el diputado firmara la rendición con una aparición pública junto al empresario. A partir de ahí, salvo esporádicas escaramuzas que los dirigentes gremialistas consiguieron contener, el parlamentario fue cayendo en un paulatino letargo. Fue el polémico documento “Acuerdo de vida en común” el que terminó de despertarlo.

Aunque en el entorno de Kast sostienen que tras su arremetida no existe estrategia alguna, admiten que este resurgimiento público le ha favorecido. “El debate por el tema del documento le sirvió electoralmente a Piñera, pero al final también terminó siéndole útil a José Antonio”, reconoce una fuente cercana al diputado. Algo a lo que la dirigencia gremialista trata de bajarle el perfil. Como contraataque, precisan que se percibe que de parte del parlamentario existe “demasiado esfuerzo de posicionarse políticamente más que de defender principios y valores”.

Si bien la última CEP no dejó tan claro que los cálculos del piñerismo sean correctos, dadas las cifras que más bien muestran un estancamiento de Piñera, sí podrían constituir un indicador de que Kast estaría en la razón. Por lo que al interior de la UDI no faltan los que aducen que, tal como vaticinaron, las ideas progresistas no reportan electoralmente a su abanderado. Lo cierto es que mientras el comando presidencial saca sus propias cuentas, el diputado gremialista se ha vuelto a convertir en un problema para las autoridades de la UDI, aunque se nieguen  a reconocerlo.

De hecho, una fuente de la colectividad plantea con todo relajo que José Antonio Kast “está solo en su parada”, porque en el último encontrón valórico “no lo acompañó ninguno de los diputados que antes estaban con él”. Y añade que el parlamentario “está en la línea de lo que siempre ha trabajado, pero sin la sintonía con la UDI ni con la gente de la UDI o incluso con sus diputados más cercanos”. Insinuando que José Antonio Kast se quedó solo.

¿Liderazgo más potente?

En el entorno del legislador discrepan de plano, asegurando que Kast sigue contando con el apoyo de muchos parlamentarios. Pero que no es necesario “involucrar a más gente en la polémica cuando el objetivo buscado por José Antonio ya se cumplió”. Aludiendo con ello al hecho de que el documento elaborado por los senadores Andrés Chadwick y Andrés Allamand ya habría sido descartado por el comando, gracias a la presión pública del diputado. Y asumen que lo propio ocurrirá con las supuestas imágenes de homosexuales que se rumora aparecerían en la franja del presidenciable.

Por otra parte, reconocen que últimamente fue Kast el que volvió a tomar las riendas de la custodia de los principios del partido, lo que atribuyen a que estando “en una campaña tan competitiva” muchos prefieren no hacer ruido, “lo que no significa -aclara una fuente- que tengamos miedo”.

Una visión muy distinta de los hechos tienen los sectores oficialistas de Suecia 286. Tienen la convicción de que no fue el diputado quien logró echar por tierra el polémico documento, sino la mediación de los dirigentes gremialistas que, sin escándalo público, se hicieron escuchar en el comando. Es más, plantean que la polémica surgida a raíz de la eventual aparición de la pareja homosexual en la franja se basa sólo en un rumor y se atrevió a presagiar que si tales imágenes se grabaron, no aparecerán, atribuyéndose el logro de antemano.  Por lo demás, siguiendo con la política pragmática impuesta por la actual dirigencia gremialista, una fuente sostiene que “nadie está dispuesto a salir a quemar banderas” en defensa de algunos temas, cuando “existen otros caminos y otros procedimientos” para ello.

En este contexto una fuente de la UDI advierte que en cualquier caso “es necesario un liderazgo más potente, pero principalmente reencantar a la gente al interior del partido”.

Como antecedente para el debate que se viene en Suecia 286 un elemento adicional: el miércoles recién pasado, Piñera participó en el programa Así Somos, de La Red. Al abanderado se le preguntó derechamente cómo iba a poder legislar sobre las uniones de hecho si los sectores más conservadotes de la derecha, que lo apoyan en su campaña, se han opuesto abiertamente a ello. Sin dudarlo ni un segundo, el empresario salió al paso de la pregunta con una aclaración bastante decidora: “Es que el candidato a presidente soy yo”, agregando que en su eventual gobierno “no voy a discriminar a nadie”.

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