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Militar ecuatoriano entregó documentos a inteligencia limeña

Perú y el juego del espionaje

por 18 noviembre, 2009

Un artículo publicado por el Diario Expreso de Guayaquil, en abril de 2008, da cuenta con detalles de una operación de inteligencia que involucró a un espía ecuatoriano y a militares peruanos implicados en la entrega de documentos confidenciales. Un hecho, que a la luz de lo ocurrido con el supuesto acto de espionaje de Chile contra Perú, parece ser una fórmula ocupada por el gobierno de Alan García.

La sabiduría popular dice que para mentir y comer pescado, hay que tener cuidado. La frase de marras, al menos en la necesidad de cuidar ciertas formas, es perfectamente aplicable a lo actuado por el presidente peruano Alan García a raíz del supuesto acto de espionaje de Chile contra Perú.

Los calificativos de “acto repulsivo” y “republiqueta” endilgados a nuestro país por el mandatario peruano perfectamente podrían aplicarse – retrucando- a un caso ocurrido  entre Perú y Ecuador, dado a conocer a la opinión pública de este país a fines de abril del año 2008 por el Diario Expreso de Guayaquil.

En su nota titulada El espía que se vendió al Perú el periódico da cuenta con detalles de la operación de inteligencia (Informe Aguila) que desbarató la red a la cual este pertenecía, los detalles de los documentos que se habrían filtrado, los pagos recibidos por el espía, el nombre de los oficiales peruanos implicados en el espionaje y la decisión judicial que condenó al espía ecuatoriano a cinco años de cárcel.

En siete años de colaboración, desde 1998 hasta 2005, el suboficial de la Fuerza Aérea Ecuatoriana FAE, Carlos Edmundo Romero, habría entregado cerca de mil documentos a la inteligencia peruana sobre diversos temas de la defensa nacional ecuatoriana.
 
Su acceso a la información se habría producido cuando sirvió en la Dirección de Inteligencia de la FAE (Difae), lugar al que fue trasladado el año 1998.

Entre los documentos entregados hay varios obtenidos en la Escuela Superior Militar de Aviación, un estudio de Seguridad del Sistema de Comunicaciones Militares, el “Plan de Ejercicio de Defensa Aérea, Comunicaciones, Alarma Temprana y Control Operacional”, el estudio de seguridad de la Base Aérea de Taura,  uno sobre la Seguridad de la Central Hidroeléctrica de Paute, la situación del Sistema de Inteligencia Nacional (SIN) y un estudio de Seguridad del Comando Conjunto entre muchos otros. 

La larga lista de documentos incluye también evaluaciones internas como la  “Capacidad de Guerra Electrónica de la Fuerza Aérea del Perú”, Informe de situación de radar ANTPS-70 y sistemas de armas Tunguska, todos temas que habrían sido tratados en la Segunda Reunión de Inteligencia FAE-FACH como materia de cooperación entre Ecuador y Chile. 

El reclutamiento del agente se habría producido luego que la Inteligencia peruana confeccionara su perfil psicológico y lo catalogara como “ambicioso, audaz, calculador, decidido, astuto”, pero sobre todo “inconforme en la autoridad, indisciplinado, sin principios éticos y morales”, y fuera contactado exitosamente por el teniente coronel de la Fuerza Aérea Peruana (FAP), Efraín Rojas, quien ejercía funciones en la embajada de Perú en Quito.

De acuerdo con el Informe Águila, fue el general de la Fuerza Aérea Peruana Luis Valcarcel Hare quien lideró desde Lima la red de espionaje a la que pertenecía el agente ecuatoriano, el que recibió más de 150 mil dólares por sus servicios. Nadie hizo mucho aspaviento en Ecuador por el hecho, aceptándolo aparentemente como parte de las “reglas del juego”, lo que queda graficado en la  condena recibida por el informante.

Volviendo al caso peruano – chileno, nadie puede certificar si la imputación del vecino del norte tiene algún grado de verosimilitud. Aunque sería más que deseable que tales hechos no sucedieran pues pertenecen más al arsenal del siglo XIX que la una realidad contemporánea, plena de formas de integración y desarrollos tecnológicos.

Con todo, por la forma en que ha sido puesta en la agenda por el Gobierno peruano más bien parece una operación política destinada a fijar imágenes de agresividad de nuestro país en el medio diplomático y la opinión pública internacional.

Lo que si se puede afirmar con certeza es que lo actuado hasta ahora por Perú tiene muy poca inteligencia (de todo orden), lo que resulta un drama -en cualquier país- para un manejo eficiente de los temas de seguridad, a los cuales pertenece todo el ámbito de la inteligencia estratégica militar. 

El Presidente Alana García planteó hace tiempo “Le vamos a ganar a Chile”.  Si se trata de crear entuertos diplomáticos tiene razón, van ganando por varios goles a cero.

Lea el artículo del diario Expreso de Guayaquil completo

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