14 de Diciembre de 2009
El mejor discurso de Eduardo Frei
A la hora del segundo cómputo hay alboroto de triunfo. Ya han contado los parlamentarios que se perdieron, los que se reeligieron y los que ganaron, como Tellier, a quién la multitud nombra con ternura como si la empleada hubiera comprado su primer auto propio. “El infeliz de Marco tiene la culpa de todo”, dice una mujer cuando termina el cómputo, que como buenos tahúres con calculadora en mano, ya saben que marca una tendencia irremontable.
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