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Votará por Frei en el balotaje

Carlos Altamirano busca evitar la “reconquista pinochetista”

por 3 enero 2010

Carlos Altamirano busca evitar la “reconquista pinochetista”
Quien fuera el secretario general del PS durante la Unidad Popular y actualmente alejado de las lides políticas realiza una crítica mirada a la colectividad que comandó, afirmando que la situación por la que atraviesa la tienda es “deplorable”. Además, dijo que a pesar de haber votado por Arrate en primera vuelta, ahora lo hará por el abanderado oficialista porque no quiere que la derecha llegue al poder.

Carlos Altamirano, conocido como “mayoneso” por ser figura de la apología revolucionaria en Chile durante la década del 70, afirma que su retiro de la vida política no fue por un problema de edad, sino que porque a su parecer “ya había escrito mi propia historia”.

En una entrevista publicada en La Nación Domingo, quien fuera el hombre más buscado por el Gobierno Militar dijo que “yo preveía que la historia que venía era muy distinta a lo que yo habría querido vivir. Ya en el mundo europeo el neoliberalismo estaba entrando muy fuertemente, la izquierda se encontraba en clara descomposición. Tenía claro que el Partido Comunista estaba en su etapa final. Yo vivía en el país comunista más desarrollado del mundo (Alemania Oriental). Ya veía allí problemas y vicios muy importantes, y además un desencanto de la población muy importante. Yo tenía contacto con la dirección del partido y ellos mismos percibían que no podía continuar el sistema. La política me interesa en la medida que pueda ser usada para grandes transformaciones, para grandes ideales, no para una vida rutinaria en que se acumula riqueza. Yo no tengo ni un solo bien material. No tengo más que el auto que está ahí a la entrada. Tal vez, algunos de los cuadros que tengo aquí, regalados por mis grandes amigos Guillermo Núñez y Mario Carreño”.

Respecto de la izquierda chilena, Altamirano cree que este sector no está reducida a la votación que mostró Jorge Arrate, explicando que “hay votación de izquierda en Enríquez-Ominami y en la Concertación. Hay izquierda entre quienes no votan y quienes no están inscritos. Hay un número muy importante dentro de ese 40 por ciento de no inscritos o que votan nulo o que se disgregaron entre varios candidatos que son de izquierda. Los díscolos somos el 26 por ciento, si usted suma a los votantes de Arrate y de Enríquez-Ominami, es la mayor fuerza política de Chile, sin sumarles a los no inscritos y los que no quieren votar. La izquierda es fuerte en Chile, pero está diseminada. Es posible que esto lleve a la victoria a un candidato de derecha, como Sebastián Piñera”.

Además, estima que el triunfalismo de la derecha puede jugarle una mala pasada el próximo 17 de enero, ya que “creo que el 15 por ciento de MEO se irá a Frei, el 6 por ciento íntegro de Arrate, también. De modo que quedan muy equiparados. Hace un siglo que la derecha no gana la Presidencia de la República”.

“Cien años. Voy a argumentar. En los años veinte, Arturo Alessandri ganó con un discurso populista, en contra de la canalla dorada, con un discurso muy agresivo antiderechista. De manera que cuando gana Arturo Alessandri a Barros Borgoño, que era el candidato de derecha, no ganaba un derechista a otro derechista. Ganaba una nueva figura antioligárquica. Puso término al siglo oligárquico. Después está Jorge Alessandri, pero él llega a la presidencia con un tercio de los votos, llega a la presidencia financiando adecuadamente al cura de Catapilco, que sacó los 30 mil votos que le permitieron el triunfo. Insisto, entonces, en que la derecha chilena hace cien años que no gana la Presidencia y sería muy grave que lo hiciera”, sostiene.

Votará por Frei

Sobre su decisión en la segunda vuelta, Altamirano afirma que votará por Frei a pesar de que el 13 de diciembre lo hizo por Arrate porque estaba entre los que se consideran díscolos.

“Lo único consciente es votar por Frei. Darle la victoria a la derecha chilena que viene de protocolizar los 17 años de dictadura militar, que se niega a reconocer los horrores que allí se cometieron, que hizo aprobar esa Constitución abiertamente antidemocrática, creo que es un profundo error histórico”, afirma.

Explicó que todas las posiciones contrarias al senador DC son “mínimas si consideramos la victoria de la derecha”.

Sobre este sector, el ex parlamentario también tiene una crítica bastante fuerte, ya que “hoy su poder es gigantesco. Tiene toda la prensa escrita, la televisión, casi todas las radios, pasa a ser una especie de dictadura legal. ¿Alguien piensa que se va a poder sancionar a las farmacéuticas por la colusión, que se va a poder sancionar a Sebastián Piñera por el uso de la información privilegiada, que la Dirección del Trabajo va a poder sancionar a las empresas, alguien piensa que Chile se opondría a la invasión a Irak por Estados Unidos si hubiera estado Sebastián Piñera? Vamos a tener la reconquista del mundo pinochetista del gobierno del país”.

El PS y la crisis interna

Respecto a la crisis que atraviesa el partido que comandó en alguna oportunidad, Altamirano precisa que es “deplorable”.

Agrega que la dispersión de candidatos socialistas es responsabilidad de la dirección de la colectividad que calificó de “tipo estaliniana” y que pone en riesgo el triunfo del candidato oficialista.

“Es muy difícil de entender que una Presidenta socialista tenga aproximadamente el 80 por ciento y que el Partido Socialista no llegue al 10 por ciento. No tengo una explicación muy clara para eso. No me atrevo a responsabilizar de esta situación sólo a la dirección del partido. Hoy día, pareciera ser que más que los partidos y las ideas, la gente se fija en las personas. Ello explicaría la altísima aprobación en que han concluido sus gobiernos Lagos y Bachelet. Creo que la izquierda mundial se encuentra en un proceso de descomposición. Chile no es excepción a ese proceso. Y por eso es doblemente positivo el que en este momento en América Latina ocho o diez países tengan en la Presidencia personas que se inscriben en la izquierda, algunos de ellos con ideas revolucionarias”, argumenta.

Además, estima que la famosa renovación socialista no dio los frutos esperados, porque el PS “tuvo una renovación espuria.

“Se fue acomodando a lo que iba ocurriendo. No hubo propiamente una renovación. Se renovó al aceptar un modelo neoliberal. En ese sentido, yo no estaba de acuerdo. Sí lo estaba en la idea de crear una nueva alianza política. Hasta ese tiempo, el PS tenía como aliado prioritario al PC. Yo creía que en ese minuto era fundamental la alianza con la DC y, para eso, con cierta pena de mi parte, había que romper la alianza con el PC y también con buena parte de los dogmas marxistas-leninistas. En ese tiempo, mi amigo Clodomiro Almeyda, en esa época muy apegado al PC, dudó mucho de apoyar esta alianza. Mucho antes lo hicieron Jorge Arrate y Ricardo Núñez. Fue una renovación a medias, con algunos aspectos negativos y otros positivos. El partido contribuyó a la transición democrática y tuvo en Ricardo Lagos un excelente Presidente y aportó la primera mujer Presidenta en la historia de Chile, Michelle Bachelet. Pero lo sustantivo del modelo neoliberal ha permanecido. Y el Partido Socialista no dio una lucha suficientemente fuerte en contra de ese modelo. Son múltiples las normas del neoliberalismo que han terminado marcando la historia del país. No toda empresa privada es superior a una empresa pública. El mercado no se autorregula”, añadió.

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