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Las dos almas de la derecha en los temas verdes

Libertad y Desarrollo: el cuco del mundo ambiental con Piñera

por 8 enero 2010

Libertad y Desarrollo: el cuco del mundo ambiental con Piñera
Desde las propias filas del candidato hay temor frente al rol que tendrá el poderoso think tank ligado a la UDI en un eventual gobierno de la derecha. Su fuerte línea neoliberal y pro empresa mantiene un gallito con sectores más “progre”, vinculados a RN, dentro del conglomerado de oposición. Mal que mal detrás del poderoso centro de estudios están los cerebros que diseñaron las reglas del juego del sistema durante el gobierno de Pinochet.

Los coqueteos de Sebastián Piñera con el mundo ecologista no dieron los frutos esperados: hoy los integrantes del green set nacional no están dentro de las filas del candidato de la Alianza por Chile. Y muchos incluso han expresado públicamente que no optarán por esta ni otra opción presidencial.

No se cuadraron con él a pesar de que a principios de 2008 algunos de ellos, como el presidente del Instituto de Ecología Política, Manuel Baquedano, el presidente de la Fiscalía del Medio Ambiente, Fernando Dougnac y los ex candidatos presidenciales Sara Larrain y Manfred Max-Neef, visitaron el Parque Tantauco y aplaudieron la apuesta conservacionista de uno de los dueños de LAN.

Según explica el  abogado José Ignacio Pinochet, que forma parte de la comisión de Medio Ambiente de los Grupos Tantauco, hubo varios acercamientos, uno de ellos luego de que la Fundación Futuro invitó a trabajar a un grupo de ecologistas, como Larrain y Baquedano, en una comisión para estudiar el potencial de las Energías Renovables no Convencionales en el país (ERNC), cuyas conclusiones se entregaron a fines de 2008.

LyD, que es el think tank que funciona en el dogma del mercado. Es el sector que participó en el cambio a las reglas del juego en todo lo que significa la legislación relacionada con recursos naturales, como el Código de Aguas o el Código de Minería.

“Pero con ME-O se perdió ese rumbo. Todos esperaban que los ecologistas dieran un apoyo implícito a Piñera. Siempre han reconocido que él es mil veces más confiable, más comprometido de lo que han visto a cualquiera de la Concertación”, señala el ex candidato a diputado de RN.

Sara Larrain explica que “para nosotros era un paso estratégico hacer un diálogo sobre el tema con la derecha, porque los empresarios están pegados en la política de mercado: de negocio energético no de desarrollo energético”.

La directora de Chile Sustentable, recalca que el trabajo “fue un aporte, porque al menos Piñera tiene una posición bastante clara con respecto a las energías renovables”.

A pesar de eso, el Partido Ecologista no se cuadró con el empresario, ni siquiera después de que ME-O saliera del ruedo. Tampoco lo han hecho los ambientalistas en general. Según Baquedano, la piedra de tope es el proyecto hidroeléctrico de HidroAysén, ya que “ha sido muy ambiguo en el tema”.

Pero hay otra razón más estructural. Al menos así lo perciben dentro de las propias filas del candidato, que ven como la real piedra de tope el rol que tendría el Instituto Libertad y Desarrollo (LyD) –conocido como el tercer partido de la derecha- en un eventual gobierno del sector.

El think tank ligado a la UDI y dirigido por el economista Cristián Larroulet, es visto con temor en las filas más “progre” del movimiento de Piñera porque consideran que su enfoque “es economicista, del máximo aprovechamiento de los recursos naturales por parte de privados y punto. Sin un enfoque de conservación y preservación, sino que empresarial a mango y de alguna manera puede ser el regreso al prisma que se le dio al tema en el gobierno militar”.

Según las mismas fuentes, los puntos que representan mayores diferencias en la línea ambiental entre esta suerte de “dos almas” de la Alianza están relacionados con, por ejemplo, tópicos como la regulación del mercado eléctrico, descontaminación (como el proyecto de ley que norma las emisiones de las termoeléctricas, con el que LyD no comulgaría). Así como con temas energéticos. “El enfoque acerca de las energías renovables es totalmente diferente. Ellos no aceptan mayores incentivos o aportes estatales”.

Consultado sobre esta visión, Pinochet explicó que no se pronunciaría al respecto, ya que “a esto debe referirse la gente de LyD”.

¿Apocalipsis verde?

Sara Larrain concuerda con esta lectura de las dos almas de la derecha, y explica que “estamos enormemente preocupados. Primero porque si es elegido vamos a tener que hacernos cargos del desbalance de fuerzas que hay al interior de la coalición: la derecha hoy no es Piñera. Puede ser la cara, pero lo que tenemos es que RN es prácticamente un cuarto de la UDI”.

Este desbalance de fuerzas no se refiere sólo a las fuerzas políticas en el Congreso -40 diputados UDI versus 18 RN- sino que en términos de cuadros técnicos, preparación, militancia y capacidad de máquina política.

Para la ex candidata presidencial, lo complicado es que el sector que representa a la derecha más liberal, que estaría mucho más abierto a dialogar con amplios sectores de la sociedad y que está encarnado principalmente por el Instituto Libertad, es la fuerza más débil.

“Acá el sector poderoso que maneja la máquina y obviamente la capacidad de apoyo o presencia de los núcleos de poder del sector empresarial, así como la capacidad de simplemente hacer una llamada, está en la UDI”, señala la ecologista.

Y agrega, que “no en cualquier parte de la UDI: particularmente en LyD, que es el think tank que funciona en el dogma del mercado. Es el sector que participó en el cambio a las reglas del juego en todo lo que significa la legislación relacionada con recursos naturales, como el Código de Aguas o el Código de Minería. En suma diseñó las líneas que heredamos del período militar”.

Por ello asegura que “estamos aterrorizados. Es casi apocalíptico, porque significaría retroceder todo lo que ha logrado avanzar una agenda mediocre y tímida de la Concertación. Porque este es el sector con el que nos confrontamos en cada una de las discusiones sobre políticas públicas”.

Al respecto, el secretario ejecutivo del Consejo de Defensa de la Patagonia (CDP), Patricio Rodrigo, opina que si Piñera es elegido “con su criterio empresarial va a manejar su gobierno como la empresa Chile, y con los objetivos nacionales de país. Por lo que lo conozco, no me cabe la menor duda que le dará su propia impronta, no se va a dejar pautear ni por Libertad y Desarrollo ni por otros”.

Por eso, agrega que si llega a La Moneda “no nos preocupa, hay gente capacitada trabajando en el entorno de Piñera en el tema medioambiental, muy vinculado al senador Horvath, así que no tenemos grandes preocupaciones como el CDP acerca de que ese resultado sea demasiado adverso en función de nuestros objetivos”.

LyD

El presidente del Consejo del Programa de Medio Ambiente de LyD es el economista y ex ministro de Hacienda de Augusto Pinochet, Hernán Büchi. Su directora es la ingeniero civil industrial Ana Luisa Covarrubias.

Algunos de los integrantes del programa son el abogado y gerente de Medio Ambiente de la Sofofa, Jaime Dinamarca; el ingeniero comercial y subdirector del think tank, Luis Larraín Arroyo; el abogado Francisco Orrego, miembro de la Academia de Ciencias Políticas y Morales; el físico y especialista en Cambio Climático, Fred Singer, la historiadora y consejera de Libertad y Desarrollo, Lucía Santa Cruz y el ingeniero civil Gonzalo Blumel,  que es investigador del programa.

Frente a este temor  por los lineamientos ambientales de LyD, Blumel llama a que no sean “prejuiciosos”, ya que explica que la visión del centro de estudios no tiene nada que ver con  lo que le critican.

Por ejemplo, señala que sí apoyan la conservación, ya que “lo ideal es que el país pueda conservar algunos recursos y otros usarlos, por lo que mientras más claras estén las reglas del juego, mejor”.

Si bien no nos hemos pronunciamiento oficialmente sobre la norma de termoeléctricas, en principio somos partidarios de las normas porque rayan la cancha”.

Con respecto a las ERNC, asegura que las respaldan firmemente. “Quizás discrepamos en la fórmula usada en los incentivos, que hace que las herramientas no logren objetivos o tengan costos muy altos. Pero este tema es clave, aunque hay que tener ojo con las que son muy costosas”.

Y concluye que “a diferencia de lo que puede pensarse hay  mucha más improvisación y menos máquina de lo que se cree. Entiendo la desconfianza por una cosa histórica, pero creo que la visión es sesgada”.

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