Sábado, 10 de diciembre de 2016Actualizado a las 03:20

Ernesto Ottone, a 48 horas de la elección presidencial:

“Sea cual sea el resultado, la Concertación tiene que repensarse”

por 15 enero 2010

“Sea cual sea el resultado, la Concertación tiene que repensarse”
El ex asesor más influyente del Segundo Piso de Ricardo Lagos y cercano a la Presidenta Michelle Bachelet, hace un balance de los logros de la coalición y asegura que la contienda del domingo no está cerrada. Miembro clave del laguismo que busca una renovación de los liderazgos del progresismo, Ottone dice que en el peor de los escenarios se ve formando parte de “una oposición republicana muy fuerte”.

En la búsqueda de una respuesta que explique el momento que vive el conglomerado oficialista –que por primera vez en veinte años ve amenazada su permanencia en el poder–, Ernesto Ottone hace un profundo repaso de los errores cometidos por la Concertación, defiende los logros de la coalición y responde a las críticas al liderazgo de la Presidenta Bachelet. “Ella sí ha tenido un liderazgo frente al país, no sólo ella es popular, también lo es su gobierno, su ministro de Hacienda. Lo de ella es un liderazgo fuerte. El problema se da con un cierto mundo político, sin desconocer que en la crítica hay un reclamo de un liderazgo más masculino, más paternal, de un liderazgo distinto, pero que existe”, afirma.

-¿Por qué la Presidenta no logró traspasarle su popularidad a Eduardo Frei?

-Los traspasos no son automáticos. Bill Clinton no logró traspasarle su popularidad a Al Gore. Eso es habitual. El problema de la Concertación está en la incapacidad de esas direcciones partidarias de recoger la obra del gobierno y de transformarla en una propuesta ordenada hacia el futuro. Yo no veo problema de que el Presidente saliente pueda ayudar al candidato oficialista, pero si no hay dirigentes con la capacidad de transformar esa fuerza en trabajo, cohesión, unidad, naturalmente las cosas no funcionan.

-En la época del ex Presidente Lagos era habitual escucharlo ejercer su liderazgo dentro de la Concertación cuando había crisis ¿la Presidenta no tendría que haber asumido ese rol?

-En el caso chileno se da una situación particular en el sentido que el Presidente de la República es el jefe de Gobierno, jefe de Estado, y jefe de la coalición que lo apoya, de modo que este sistema tricéfalo es un poco exagerado y se torna muy difícil para el Presidente asumir esos tres roles a la vez. Requiere de una complicidad muy fuerte de su gente, y es esa complicidad la que ha ido cayendo.

-A Lagos se le califica de “estadista”, en cambio, a la Presidenta Bachelet algunos no le otorgan esa categoría. ¿Usted comparte esa diferenciación?

-No. No la comparto. Yo creo que Lagos es un gran estadista y que tanto él como su gobierno van a ir creciendo cada vez más en el tiempo para situarse como uno de los mejores gobiernos de la historia de Chile. También creo que va a suceder lo mismo con el gobierno de la Presidenta Bachelet. Ella es una mujer de Estado que ha crecido enormemente en el ejercicio de su rol, considerando que tenía menos experiencia que Lagos.

“Hay un fuerte movimiento en pro de la refundación de la Concertación. Pero no se trata de gente que quiera entrar a esa política chica, a la pelea mezquina, sino de personas que tienen un ideal mucho más grande”.

-A sabiendas de los errores cometidos y del perjuicio que ellos acarrean al proyecto oficialista ¿por qué en la Concertación no han enmendado el rumbo ni se han desprendido de los malos elementos?

-El problema es de cómo se generan redes. La gente no es buena ni mala, la gente es más o menos. Entonces para evitar los abusos, los arbitrios, los errores es bueno que haya reglas del juego, y esas reglas tienen que adaptarse a la sociedad de hoy, que es más exigente. Los partidos tienen que jugar ese rol de cautelar el cumplimiento de las reglas. Sin embargo, hay quienes por sus habilidades o intereses, incluso por su incomprensión de los cambios que experimenta la sociedad, tienden a tener actitudes defensivas.

-¿Y entonces?

-Frente a la situación que se vive, ya sea que se gane o que se pierda, yo no doy por cerrada la elección. Sea cual sea el resultado, la Concertación tiene que repensarse a sí misma, los métodos no pueden seguir siendo los mismos, no porque haya fracasado, sino precisamente porque transformó al país, de manera que tiene que estar a la altura de ese país que transformó, yo creo que los partidos están detrás de eso.

-¿Por qué la Concertación debería seguir gobernando el país?

-Porque lo ha hecho muy bien, porque lleva veinte años que han sido los mejores de la historia de Chile. Segundo, porque asegura un cierto equilibrio de poder en un país muy desigual, donde hay mucha concentración del poder político, económico, de los medios. Tercero, porque en el actual cuadro latinoamericano y de la economía mundial, a Chile le hace mejor un gobierno de centroizquierda que uno de centroderecha. En todo caso esa es mi preferencia, es la gente la que decide.

El diseño laguista de la renovación

-Hablemos de renovación socialista ¿Planifica el laguismo la creación de un solo gran partido socialdemócrata en el mediano plazo?

-En eso creo que no soy el mejor informante. El laguismo no es un grupo constituido, lo que hay es una figura como Lagos, un hombre político y de Estado plenamente vigente que juega un rol en términos de ser un referente.

"Muchas veces a los políticos les resulta difícil entender que llega un momento en el cual se puede jugar un papel igualmente importante pero no desde la primera línea".

-Pero también tendrán que emerger otros referentes. Algo por lo que el laguismo ha apostado.

-En la campaña han surgido con mucha fuerza Carolina Tohá, Claudio Orrego, Sebastián Bowen. ¿Cómo esto va a afectar a los partidos? No tengo la menor idea. Lo que sí tengo claro es que hay una necesidad de un debate de ideas. Tienen que ir surgiendo formas de razonamiento y de cambio al interior de los partidos políticos, lo cual implica un cambio en la ley de partidos.

-¿Qué rol le asignaría a ese agrupamiento de personas e ideas en el afán de refundar ese ethos de la Concertación?

-Pienso que hay un fuerte movimiento en pro de aquello, pero no se trata de gente que quiera entrar a esa política chica, a la pelea mezquina, sino de personas que tienen un ideal mucho más grande. Logramos la democracia para Chile, después logramos situarlo en el lugar donde está hoy a través de cuatro gobiernos exitosos, de modo que nos hemos ganado el derecho a seguir pensando a Chile. La forma que tome eso, la desconozco.

“No hay que jubilar a nadie”

-¿Es partidario de jubilar a la generación que fundó la Concertación o de que ésta pase a una segunda línea?

-Son dos cosas distintas. Yo lo señalé en un artículo titulado “Veteranía y Juventud” en el cual decía que en un mismo día se pueden conjugar un espléndido amanecer y un sereno atardecer, es decir, una cosa no quita lo otro. Hay que tener sentido de la finitud. Para los políticos, muchas veces, les resulta particularmente difícil entender que llega un momento en el cual se puede jugar otro papel igualmente importante, pero no desde la primera línea.

-¿Cuáles son los espacios reales que podrían tener jóvenes como el propio Marco Enríquez-Ominami, Claudio Orrego, Carolina Tohá, Sebastián Bowen, entre otros?

-Esos espacios son infinitos. Hay que abrir muy fuertemente esos espacios con generosidad a las nuevas generaciones, no de manera mecánica, tampoco hay que jubilar a nadie. En todo caso, estoy convencido que hay una gran resonancia pública de esa necesidad de participación.

“La derecha no ha sido portadora de libertades”

-El escritor Jorge Edwards, sobre su apoyo a Piñera en segunda vuelta, sostiene que Chile comienza a dejar atrás la “era de las satanizaciones” dado que hoy las diferencias entre izquierda y derecha se han disipado.

-Entre lo que dice Edwards y lo que dice Norberto Bobbio, me quedo con Bobbio, es más denso y más profundo. Es obvio que en la modernidad desaparezcan unas visiones antagónicas de una situación como era cuando la visión era de una lucha de clases, o en blanco y negro. Chile, hoy no tiene un dramatismo fundacionalista, porque hay una serie de elementos sobre los cuales hay un cierto consenso; es muy importante que exista consenso sobre las libertades, sobre la libertad individual. Pero desgraciadamente en Chile la derecha no ha sido portadora de las libertades, porque de lo contrario no habríamos tenido una dictadura, a ella lo único que le interesaba era la libertad de propiedad, todas las demás hubo que restaurarlas a través de la democracia.

-En este escenario de consenso ¿qué espacio tiene la alternancia en el poder?

-Lo tiene. La ciudadanía está llamada a votar cada cierto tiempo para renovarle la confianza a una coalición o a cambiarla. Lo importante es que exista la posibilidad de la alternancia, que haya elecciones libres e informadas, la gente verá si la usa o no. La Concertación está preparada para cualquiera de las dos alternativas.

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