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Declaraciones de 2009 ante el juez Madrid revelan nexos con Hartmut Hopp

Médicos UC reconocen vínculos del Hospital con creador de venenos de la Colonia Dignidad

por 15 enero 2010

Médicos UC reconocen vínculos del Hospital con creador de venenos de la Colonia Dignidad
Helmar Rosenberg y Sergio González, patólogos procesados como encubridores en la causa por el homicidio de Frei y quienes le hicieron la autopsia que estuvo escondida más de 20 años, hablaban en alemán con el ex segundo hombre de la Villa Baviera. El abogado del decanato de medicina y de Canal 13, quien a su vez representa a los facultativos ante la justicia es Pedro Doren, patrocinante histórico de los jerarcas del enclave. Entre ellos Hopp, encausado por la desaparición de personas durante la dictadura militar.

Un día de octubre de 2000, una de las tantas fuentes militares que entrevisté para mi primer libro Crimen Imperfecto, historia del Químico de la DINA Eugenio Berríos y la Muerte de Frei Montalva (LOM 2002), me comentó que el Hospital Clínico de la Universidad Católica había mantenido vínculos cercanos con la Colonia Dignidad. Fue un comentario al pasar que nunca pude chequear.

Seis años más tarde, el ministro Alejandro Madrid, accediendo a un interrogatorio solicitado por la abogada Fabiola Letelier, hermana de Orlando, el ex canciller asesinado por la DINA en Washington en 1976, tomó declaración al segundo hombre de la Villa Baviera, el doctor Hartmut Hopp, en el marco de la causa por el homicidio de Berríos, ejecutado en Uruguay por agentes de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE) en 1993.

En Colonia Dignidad Hopp tenía labores como probar venenos y sustancias sicotrópicas para controlar a los colonos.

En la oportunidad, Hopp le relató al ministro, en la foja 7.049 del tomo 19 del expediente, que sus estudios los realizó primero en Estados Unidos y posteriormente en la Facultad de Medicina de la Universidad Católica (UC). Allí fue como compañero de curso de Helmar Rosenberg y Sergio González, con quienes mantuvo una relación a través del tiempo que duró más allá de la dictadura militar hasta cerca de 2000.

Madrid, luego de escuchar a Hopp y de que éste firmara la declaración, tomó las fojas y las agregó al proceso que sustancia por el homicidio del ex Presidente Eduardo Frei Montalva, asesinado con Talio y Gas Mostaza, según estableció el magistrado, en la Clínica Santa María en enero de 1982.

Las palabras de Hopp abrieron un ámbito desconocido para el juez, debido a que Rosenberg y González fueron los patólogos de la Facultad de Medicina de la UC que realizaron la autopsia al cuerpo de Frei a horas de su muerte, cuyas conclusiones permanecieron virtualmente escondidas en el archivo de la casa de estudios por 20 años sin que la familia lo supiera.

En una diligencia realizada en 2003 Madrid allanó esas dependencias e incautó los documentos, comprobando meses más tarde que habían sido modificados ex profeso. Allí por primer vez tuvo conocimiento de quiénes eran Rosenberg y González.

Hasta ahí la única persona que había reconocido tener algún tipo de relación con los facultativos de la UC era Hopp.

Para la historia

Madrid continuó investigando y haciendo peritajes; desenterró a Frei en 2004 y ordenó analizar los restos a las peritos Laura Borgel y Carmen Cerda.

Sin embargo, no sería hasta marzo y abril de 2009 que en el expediente por el homicidio de Frei Montalva el nexo de Rosenberg y González y otros dos médicos del Departamento de Anatomía Patológica de la UC con la Colonia Dignidad quedaría plasmado como parte del lado oscuro de la historia nacional.

La revelación consta en la foja 7.042 de la causa y fue entregada por el propio Rosenberg  el 1 de abril de 2009 -que publica íntegramente El Mostrador-, junto a la de González, de fojas 7.044 (ver documentos relacionados).

Rosenberg reconoció haber sido compañero de Hopp en la UC, como también que dos médicos de la Facultad -el destacado radiólogo Fernán Díaz (hoy fallecido) y otro a quien no identificó- concurrieron a la ex Villa Baviera, ya que en el centro asistencial que se montó al interior del enclave, era necesario un doctor de nacionalidad chilena.

Hopp aún era estudiante, pero fueron estos profesionales quienes lo recomendaron para que ocupara el cargo.

eduardo-frei-montalva-hablando-telefono“De esta manera surgió el nexo entre el Departamento de Anatomía Patológica del Hospital clínico de la Universidad Católica y la Colonia Dignidad”, declaró Rosenberg.

Días antes, González también había sido interrogado por la Policía de Investigaciones.

González confirmó que con Hopp y Rosenberg fueron compañeros, pero agregó varios detalles. El segundo hombre de la Colonia Dignidad y mano derecha de Paul Schäfer, concurría al Departamento de Anatomía Patológica regularmente para que el laboratorio le analizara biopsias que traía desde el hospital de Villa Baviera. Esa misma labor la hacía también su esposa, la enfermera Dorothea Witthahn, quien a veces vestía con el uniforme de rigor.

Los exámenes que pedía Hopp nunca fueron cobrados por la UC, según González, porque eran de personas pobres, casi siempre de apellidos chilenos, toda vez que la casa de estudios contaba con recursos propios para esta labor “social”.

Sin embargo, otro hecho llamó la atención de los investigadores: “El doctor Chuaqui (también fallecido), el doctor Rosenberg y yo hablamos el idioma alemán y efectivamente en algunas ocasiones hablábamos con el doctor Hopp en alemán”, declaró González, explicando que realizó una beca en el país bávaro donde aprendió dicha lengua.

En todo caso, ambos profesionales aseguraron que nunca visitaron Villa Baviera y que las relaciones con Hopp eran sólo formales y nada más.

La joyita

Hartmut Hopp no fue un médico cualquiera durante la dictadura militar, como tampoco en democracia. Muy por el contrario tenía labores muy específicas dentro de la organización.

Una de ellas era probar venenos y sustancias sicotrópicas para controlar a los colonos. Para ello concurría al otrora Bacteriológico, hoy Instituto de Salud Pública, para retirar conejos para sus experimentos, según da cuenta un documento que consta en el proceso que lleva Madrid, publicado en 2002 por este medio. En él, el veterinario del ISP Sergio Romero, reconoce el hecho.

El doctor Hopp, también fue el encargado de coordinar y operar para construir la red de lavado de dinero que la Colonia Dignidad armó para esconder a Schäfer en Argentina a mediados de los 90, hecho que reconoció en una declaración prestada ante el ministro Jorge Zepeda e incluida por Madrid en el caso Berríos.

Asimismo, fue uno de los encubridores de Schäfer, luego que fueran descubiertos los constantes abusos deshonestos que cometió contra los menores que vivían en el predio al interior de la Séptima Región, hecho por el cual ambos fueron condenados.

Los cruces en este sentido arman un contexto necesario para comprender los vínculos entre las personas y la ligazón con la muerte de Frei Montalva.

Primero, porque el ISP es la entidad que compró en Brasil toxina botulínica, sustancia que fue derivada al Laboratorio de Guerra Bacteriológica del Ejército en junio de 1981, que funcionaba en Carmen 339, hoy sede del Archivo Judicial.

En diciembre del mismo año cuatro miristas presos en la desaparecida Cárcel Pública caen envenenados con botulismo, hecho que también investiga el ministro Madrid y que es la antesala al envenenamiento de Frei con Gas Mostaza y Talio, según establecieron las peritas Borgel y Cerda.

Rosenberg y González designaron al abogado Pedro Doren para que los representara. Doren trabaja como externo del decanato de Medicina de la UC.

Rosenberg y González fueron procesados el 7 de diciembre pasado por el magistrado en calidad de encubridores del crimen, atendido que hicieron la autopsia y no dieron respuestas coherentes, por lo que el ministro se formó la convicción de que tenían participación en los hechos, ya que mantuvieron escondida la necropsia por más de 20 años. Junto a ellos como autores lo están también el ex CNI Raúl Lillo Gutierrez, el informante y chofer de Frei, Luis Becerra y el doctor que operó por segunda vez a Frei en 1982. Y como cómplice está procesado el ex médico de la DINA, Pedro Valdivia.

Multi hombre

Ante la justicia, Rosenberg y González designaron al abogado Pedro Doren para que los representara. Este último profesional, trabaja como externo para el decanato de Medicina de la UC, como también para Canal 13. De hecho, fue el encargado de hacer el análisis jurídico cuando en 2003 la familia Frei, gracias a la revelación de un informante reservado, supo que la autopsia estaba en el archivo de la casa de estudios.

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El médico Helmar Rosenberg.

Doren, a su vez, ha sido uno de los abogados históricos de la Colonia Dignidad. De hecho la representó en varios juicios tributarios a mediados de los 90, luego que Villa Baviera perdiera la personalidad jurídica durante el gobierno de Aylwin e hiciera maniobras ilegales para evitar que los activos de las empresas que habían creado -“Tierra Negra”, entre muchas otras- no fueran requisados por el fisco.

Fueron estas firmas las que permitieron triangular dineros hacia los paraísos off-shore que ayudaron a Paul Schäfer a ocultarse en Argentina desde fines de los 90 para evadir la acción de la justicia, aunque fue detenido en marzo de 2005 en las afueras de Buenos Aires.

Fue ese mismo año, cuando Doren volvió a la palestra. Esta vez en una causa relativa a violaciones de derechos humanos, cuando patrocinó a Hopp en la causa por la desaparición del militante del MAPU, Juan Maino Canales.

Y si de aplicación de venenos al interior de la Colonia Dignidad se trata, el proceso que llevó el juez Zepeda por la muerte de Miguel Ángel Becerra Hidalgo, militante de Patria y Libertad, revela claramente la forma de operar que había al interior de Villa Baviera. Lo anterior quedó plasmado en la sentencia de 27 de noviembre de 2008 (ver documentos relacionados).

Caído en desgracia

Si a todo lo anterior se suma cómo la Facultad de Medicina de la UC ha dificultado la investigación del juez Madrid, el escenario termina por coincidir.

En 2003 cuando el ministro allanó el hospital encontrando la autopsia, la Facultad de Medicina aseguró que se había entregado todo lo que había.

Sin embargo, el año pasado, el mismo informante que le contó sobre la existencia de este último documento al abogado querellante Álvaro Varela, le informó que aún existían pruebas que la casa de estudios no había entregado a la justicia.

El doctor Enrique Paris aseguró que en la bóveda del decanato se encontraban parte de las vísceras que le extrajeron a Frei en 1982.

Madrid allanó nuevamente y encontró un libro de autopsias, donde podía leerse sólo las iniciales EFM, para designar el procedimiento al ex Mandatario. El documento cobra relevancia, ya que Rosenberg y González han  negado en distintas oportunidades que se tratara de una necropsia.

La labor de entorpecimiento tuvo una segunda etapa, luego que el magistrado procesara a los facultativos. De allí en adelante, el doctor Enrique Paris, jefe de Toxicología, las emprendió en dos entrevistas otorgadas al diario El Mercurio, en contra de los resultados obtenidos por las peritos Borgel y Cerda que indicaban que Frei había sido envenenado con Talio y Gas Mostaza. Al mismo tiempo, aseguró que en la bóveda del decanato, es decir en la oficina de su jefe directo, Ignacio Sánchez, se encontraban parte de las vísceras que le extrajeron a Frei en 1982.

La familia Frei montó en cólera y cuestionó la ética médica de Paris, quien debió autodesmentirse en los medios, perdiendo credibilidad. Máxime cuando el propio Rosenberg, en una entrevista concedida en 2006 al diario La Segunda aseguró que dichas muestras habían sido destruidas.

Paris contó con el apoyo del decano Sánchez para cuestionar públicamente la investigación de Madrid. Lo anterior como una estrategia para aparecer como un defensor de los intereses de la casa de estudios, en el contexto de que aparece integrando la terna para asumir la rectoría de la UC.

Sin embargo, luego de la aparición de un reportaje publicado este miércoles la familia Frei le pidió a la justicia que verifique si las palabras de Paris son reales. Y eso implica, aunque depende del juez, un nuevo allanamiento a la facultad de dirige Sánchez. En otras palabras, un nuevo cuestionamiento al ánimo de colaboración que aseguraron tener en una declaración pública emitida este martes.

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